Qué oxidadas quedaron,
tijeras de podar,
en mitad del jardín,
sorprendidas por lluvia.
Cumplieron cometido,
de aclarar todo el patio,
y así lo atestiguaban,
los restos de la poda.
No tengo más raíz,
ni sombra que me nombre;
del sol bebo el instante,
del aire soy su doble.
Si caigo en clara fuente,
me duermo en su temblor,
y el agua, al repetirme,
me borra con amor.
Mas si en la tierra hallara
suavísimo reposo,
quizá el musgo me guarde
como un secreto hermoso.
Entonces, en el tiempo,
seré rumor y calma,
y el viento, al recordarme,
me llevará a ti en su alma.
José Pómez
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ISBN: 9781008924512
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