Queridísima luz entre las sombras,
en esta tarde donde toda lluvia
susurra los secretos en los cristales,
como un velo de plata que ya envuelve
este mundo abrazado y melancólico,
contemplando en mi patio interminable,
hoy me siento a escribirte estas líneas
que brotan a demanda de un corazón
que late al ritmo de tus palabras diarias.
¿Cómo puedes decir, amor mío,
que no te escribo nunca, mi corazona,
cuando cada charleta de las nuestras
es un gran pergamino no invisible
trazado con esmero sobre el aire,
puesto a muy buen recaudo ya lo sabes
como ese telegrama lleno en risas,
ya compartidas con las confidencias
que se entretejen como las raíces
bajo la tierra fértil que nos une?
Hablo contigo todos los días,
sí, pero hoy quiero que mis palabras
queden grabadas en el papel,
como huellas eternas en la arena
húmeda de una playa olvidada, ya nuestra,
para que tú las toques, y las sientas,
y sepas bien que mi devoción
no es efímera como ese vapor
de la lluvia más fina y calabobos
sino más perdurable como las gotas
que nutren desde siempre la vida.
Imagina, mi amada, esta lluvia
que cae ahora mismo, no como lágrimas
de la tristeza, sino como sinfonía
de alegría que despierta a las camelias
en el jardín de mis sueños y tuyos.
Esas camelias, con sus pétalos
rosas y audaces, bailan bajo aguacero,
desplegando alegría exuberante
que me recuerda a tu bella sonrisa,
esa que ilumina mis mañanas
incluso antes de que el sol despunte,
de madrugada ya eres mi mundo.
Nenúfares, flotando tan serenos
en los estanques ocultos de mi alma,
emergen con tu ayuda y gracia etérea,
sus hojas verdes como las promesas
renovadas en sus flores tan blancas
como lo es la pureza de este amor
que crece en el silencio más profundo
pero con una fuerza inquebrantable.
En cada gota que resbala por las hojas,
veo bien reflejada la alegría
de saberte así cerca y de leerte
como entre líneas tu voz cada día
como un canto que agrupa las nubes blancas.
No, no te escribo nunca, dices, pero
¿acaso no son mis mensajes matutinos
un verso improvisado, y mis memes
más vespertinos un soneto susurrado?
Sin embargo, te escribo para acallar
la dulce queja tuya, aquí va esta carta,
tejida con hilos de la lluvia
y perfumada con esta esencia
de las camelias y nenúfares en flor.
Y que cada palabra sea un pétalo
enamorado que cae en tu regazo,
recordándote que mi amor no necesita
ninguna excusa para manifestarse,
pero hoy lo hace con pompa verde y blanca,
con la alegría de quien descubre
un gran tesoro oculto –esto es un guiño–
en el fondo de un gran lago sereno.
Te amo, más allá de las lluvias y las flores,
en la eternidad de nuestros diálogos cotidianos.
Espera hasta mi próximo búho,
espera, pero mientras gira la cabeza
guarda esta carta como un talismán
contra el olvido.
Con todo mi ser, tuyo eternamente.
José Pómez
http://pomez.net
http://pomez.es
https://tinyurl.com/3smt2prx
ISBN: 9781008924512
https://spillwords.com/author/jose-pomez/?citationMarker=43dcd9a7-70db-4a1f-b0ae-981daa162054
@josepomez
https://soloist.ai/eciberlan-4
https://qultu.org/pomez
#LoMasQultu
Home