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No tiene mapa.

José Pómez 25 Abr 2026 - 01:49 CET
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No tiene mapa.

Salí de madrugada
con los pies sin zapatos,
pisando los adoquines
que el rocío dejó,
buscando la felicidad
entre naranjos y soleá,
entre cumbia y limonero,
entre luna y caracol.

El duende me decía:
«Niño, sigue el camino,»y el tambor en mi pecho
llevaba el compás.
Pregunté al viento sur,
pregunté al torbellino,
¡ay! y el viento se rió
sin decirme más.

¡Búscala, búscala, que no está en el oro!
No vive en palacio ni en cofre cerrado.¡Búscala, búscala, con tu propio lloro,
que la felicidad nace en lo que has amado!¡Ey, ey, eyyy!

Me fui por las veredas
del oriente caribeño,
donde el sol se acuesta tarde
y amanece en merengue,
y vi que cada pueblo
guarda un sueño pequeño
que baila con los pies descalzos
y no hay quien lo frene.

Una abuela me dijo
–con voz de tamarindo–:
«La alegría no se encuentra,
se siembra cada día.»
Y su risa fue un relámpago,
un río que iba huyendo,
dejando flores de sangre
en la tierra fría.

¡Búscala, búscala,
que no está en el oro!
No vive en palacio
ni en cofre cerrado.
¡Búscala, búscala,
con tu propio lloro,
que la felicidad nace
en lo que has amado!
¡Ey, ey, eyyy!

Cinco jinetes negros
pasan por mi memoria,
cada uno cargando
una pena sin nombre,
pero atrás van corriendo
la danza y la gloria,
descalza y ardiente,
sin miedo y ni se asombra.

¡Que suene el güiro,
que retumbe el cuero!
Que el alma no duerma
en gaveta de olvido.
El ciprés y la palma
son el mismo sendero:
uno apunta a la tierra,
otro al sol encendido.

Y entonces comprendí
bajo el cielo de abril
que la felicidad
no es destino ni es puerto,
es el beso en la frente,
el abrazo sincero,
es la mano que siembra
en el campo más yerto.
Es el niño que ríe
sin saber por qué ríe,
es la vieja cantando
sin que nadie la escuche,
es el duende que llora
y que baila y que ríe
la pena y el gozo
en un solo que cruje.

¡Búscala, búscala,
que no está en el oro!
No vive en palacio
ni en cofre cerrado.
¡Búscala, búscala,
con tu propio lloro,
que la felicidad nace
en lo que has amado!
¡Búscala en el barro,
búscala en la luna,
búscala en los ojos
del que te ha querido!
No hay mapa que valga,
no hay brújula alguna:
¡la encuentras cuando sabes
que ya la has vivido!
¡Ey, ey, eyyy! ¡Olé!

¡Fuácata!

Y así me quedé,
entre el duende y el son
entre el verde caribe
y el negro mi hermano,
con la felicidad tatuada en el corazón–pequeña,
caliente,
descalza
y sin horma–
bailando.

José Pómez
http://pomez.net
http://pomez.es

https://tinyurl.com/3smt2prx
ISBN: 9781008924512

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José Pómez

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