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Al tirititero del río al atardecer.

José Pómez 22 Jun 2026 - 18:30 CET
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Al Titiritero del río al atardecer.

En esta hora en que el Guadalquivir o el Manzanares
se tiñen del mismo cobre que el Sena,
camina un hombre blanco de rostro,
negro de traje,
con los hilos del mundo entre los dedos enguantados.
No es París, hermano, es España la que tiembla bajo sus zapatos.
Es Madrid con olor a bocadillo de calamares y a manifiesto,
Barcelona que arde todavía en sueños de independencia,
Sevilla que llora por los olivos que se secan,
y Valencia que cuenta las facturas de la luz como quien cuenta muertos.
Mira cómo tira de los hilos,
hilos finos como promesas electorales,
hilos gruesos como la deuda que nos ata al cuello.
De un tirón hace bailar al ministro,
al juez, al periodista, al parado de larga duración,
a la abuela que cobra la pensión en monedas de indignación.
Su risa es la misma que cruza los platós de televisión:
ancha, desquiciada,
llena de dientes que prometen morder el futuro
y escupirlo en forma de tuit.
Yo, que escribo, desde la tierra mojada de la península,
te digo:
este payaso no es nuevo.
Siempre hubo titiriteros en la historia de mi pueblo.
Pero ahora caminan con paso de Instagram,
con máscara de celuloide,
y los hilos ya no son de cáñamo sino de fibra óptica,
y el río que los refleja ya no es puro sino que lleva
plásticos, mentiras y presupuestos incumplidos.
¡Oh, titiritero del crepúsculo español!
Tu sonrisa blanca corta la tarde como un cuchillo.
Detrás de ti, el puente es el espinazo de un país cansado,
las barcas son los sueños que aún flotan,
y el agua oscura es todo lo que hemos tragado
y no hemos podido vomitar.
Suelta los hilos, hermano estanco.
O apriétalos más fuerte,
que ya no sabemos si queremos reír o llorar.
En esta España del año dos mil veintiséis
hasta el dolor ha aprendido a hacer memes.
Yo te canto, payaso trágico,
porque en tu rostro pintado veo el nuestro:
la máscara que nos pusimos para no ver
que los hilos los sostenemos también nosotros,
con nuestras manos pequeñas,
con nuestros votos,
con nuestro silencio.
Y cuando caiga la noche del todo,
quedará solo el río,
el puente,
y un hombre vestido de negro
caminando hacia ninguna parte,
riendo todavía,
tirando de hilos que ya no llevan a ningún titiritero.
Porque al final, España,
somos todos,
y todos la marioneta.

José Pómez
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http://pomez.es

https://tinyurl.com/3smt2prx
ISBN: 9781008924512
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José Pómez

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