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Jordi Puyol: «La brigada franquista se ensañó torturándome»

Periodista Digital 15 Nov 2007 - 10:32 CET
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(PD).- Fue detenido en mayo de 1960 por haber participado en una protesta contra Franco y dirigido a la comisaría de policía de la Via Laietana de Barcelona. Allí, la Brigada Político-Social de la policía franquista, le propinó «una paliza muy fuerte y profesional». En sus memorias relata éste hecho con pelos y detalles y otros aspectos de su vida.

Pujol ha terminado la primera parte de sus memorias, que comprende el periodo 1930-1980. En ellas relata aspectos de su vida de los que nunca había hablado con detalle, como ésta sesión de tortura a la que fue sometido en 1960 a manos de la Brigada Político-Social de la policía franquista. Sobre otros aspectos de su vida; ni tiene abuela ni falta que le hace. El País recoge este jueves fragmentos de la publicación:

«¿Maltratos? ¿Tengo que decir que fui víctima de maltratos? La palabra entonces queda muy corta. La palabra realmente adecuada es tortura. Me dieron una paliza muy fuerte y profesional. Bofetadas en la cara, una detrás de otra. Puñetazos en lugares no visibles para no dejar señal. Sólo una vez a uno de los agentes se le escapó la mano y me abrió una ceja. Un compañero le dijo que fuera con cuidado».

«Golpes con una porra en el culo y en las partes blandas del cuerpo. Bastonazos seguidos en las plantas de los pies. Golpes en los empeines, con más cálculo porque no querían rompes huesos. Me hicieron agachar con las manos esposadas bajo los muslos. En esta posición, que se conoce con el nombre de la cigüeña, me pegaban y me hacían caer al suelo. Me incorporaban y me hacían volver a caer con más bofetadas en la cara y más puñetazos en el cuerpo. Doblado en el suelo, me propinaban patadas, me arrastraban. De vez en cuando, me dejaban descansar. Después volvían».

«He sido un presidente importante»

«He presidido la Generalitat de Cataluña cerca de 24 años. No he sido un presidente mítico como Macià. No he sido un presidente mártir como Lluís Companys. No he sido el juicio ordenador que fue Prat de la Riba. Pero he gobernado mi país casi un cuarto de siglo y en una época decisiva. Debo de haber hecho mal algunas cosas en este periodo, pero otras han sido un acierto, porque durante mi gobierno Cataluña ha hecho un perceptible salto hacia delante. En todo caso, he sido un presidente importante. Hasta los adversarios lo reconocen. Quizá sí, pienso las mañanas de Navidad, que tendré que ser enterrado en un panteón de prohombre, si se me permite decirlo».

«Quería un catalanismo moderno»

El ex presidente se hizo con el diario El Correo Catalán del que llegó a ser socio mayoritario del rotativo.

«La experiencia vivida ha hecho que nunca más me haya metido en negocios de prensa. Cuando años más tarde Lluís Prenafeta pretendía sacar adelante El Observador, intenté disuadirle. Por descontado, no participé en absoluto».

«Quería servir a mi país, Cataluña»

«A mí me han acusado a menudo de tendero y de payés. No les quitaré la razón. Lo que pasa es que entre el piso de Barcelona y la masía de Premià de Dalt crecerá un joven que se preguntará cómo puede servir a su país, cómo puede servir a Cataluña. Y que más tarde dará respuesta escribiendo desde la cárcel un libro de grito y pensamiento. O fundando el banco catalán que no supieron crear ni los grandes burgueses ni gente muy sabia ni gente muy potente».

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