PD SE SUBE A LA CARAVANA DE VOX EN GALICIA

Entrevista a Iván Espinosa de los Monteros: «VOX es la última línea de defensa que impide que el nacionalismo triunfe»

Mitin de VOX en la céntrica plaza Galicia de Vilagarcía de Arousa, en Pontevedra.

Soleada tarde de viernes. Una concentración de sanitarios coincide en el mismo lugar media hora antes con el mitin de la formación de Abascal. Algunos llevan batas con lemas a favor de la sanidad pública. Otros van directamente sospechosamente disfrazados de sanitarios envueltos con banderas comunistas e independentistas gallegas.

Una pared de policías nacionales separa la una de la otra. Por el lado de VOX, gente de todas las edades con las banderas de España. Sus rostros no reflejan la tensión y el miedo que recorre la plaza.

Comienza el acto de VOX, y la pacífica concentración de sanotarios se convierte en una rabiosa horda independentista desde la que lanza todo tipo de insultos: ‘burros’, ‘españoles’, ‘hijos de puta’. El Diario de Pontevedra rebajará esa explosion de violencia al día siguiente a la categoría de ‘abucheos’.

La mayoría de los cachorros van bien vestidos con ropa de marca y camisetas vintage con la hoz y el martillo. El comunismo es cool en Vilagarcía.

Llama la atención ver entre la turba independentista a una elegante señora de sesenta años, de esas de las que Errejón diría que van en Mercedes a los mítines de VOX después de ir a misa, subida a un banco insultando como una hooligan a los militantes de VOX que la miran con indiferencia y cansancio. El odio se respira.

El acto se cierra con el himno de España. Parece como si a los energúmenos separatistas les fuera a estallar la cabeza como a los marcianos de ‘Mars Attack!’. Más insultos, amenazas y peinetas.

El diputado Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de VOX en el Congreso, les señala en el mitin: «Hay que dejarles que griten».

Se va con la cabeza bien alta rodeado de un enjambre de policía. Nos subimos con él a la caravana de regreso al hotel en Pontevedra.

P: Una escena típica del País Vasco pero esta vez en el corazón de las rías gallegas. ¿Cómo se queda?

R: Es idéntica a la que vivimos la semana pasada en Ferrol y en La Coruña. No es ninguna novedad, estamos acostumbrados. No hay ningún otro partido al que se le ataque de esta manera pero es habitual y no nos afecta en absoluto. Sí es sintomático de cómo se está pudriendo esta sociedad por culpa de una izquierda cada vez más radical y de un nacionalismo cada vez mas destructivo.

Ellos dicen que son sanitarios, que no lo son —había personas con batas pero dudo que tengan ATS (Ayudante Técnico Sanitario)— pero lo hacen para dar muestra de su odio, de su intolerancia, de violencia si pudieran. Afortunadamente estaba la Policía para impedirlo.

Son la auténtica expresión del odio, no contra VOX sino contra España y los españoles. Lo que sucede es que VOX es la última línea de defensa que impide que el nacionalismo triunfe. Por eso dirigen su odio hacia nosotros. Estamos aquí para ser esa línea de contención contra ese odio que sienten contra España otros españoles por raro que parezca.

P: Uno de los energúmenos portaba una bandera que decía ‘traballar con sentidiño’. No parecía ni tener sentido común ni haber trabajado en la vida.

R: La semana pasada en Coruña tuvieron que hacer cargas policiales para que pudiéramos entrar al mitin. En Ferrol hubo gente que no podía llegar al mitin porque les apedreaban e insultaban y tuvo que intervenir también la Policía.

Es la muestra del daño que han hecho los nacionalistas amparados, tolerados y fomentados por partidos del ámbito nacional como el PP y el PSOE que ya desde hace bastantes años han preferido mirar hacia otro lado, o han preferido como en Galicia adoptar un nacionalismo como ellos dicen ‘moderado’ para quitarle espacio al nacionalismo pero al final lo que han hecho es fagocitarlo y desarrollarlo aún más.

Ahora, en la ventana de Overton local, lo tolerante, lo normal, lo aceptable es este separatismo, esta izquierda, este odio y, sin embargo, las posturas patrióticas, razonables, defensoras del sentido común y las ideas que plantado la semilla de la civilización Occidental son las inaceptables.

Pero como eso lo hace el señor Feijóo, de ahí para abajo cualquiera lo puede hacer por la misma razón.

P: Habéis centrado la campaña en atacar a Feijóo. ¿Hacer un todos contra Feijóo al final al que benficia no es a Feijóo?

R: Nosotros no hemos centrado la campaña en Feijóo sino en 10 ideas centrales para Galicia que son las que explican nuestros candidatos locales mejor que nadie. Yo hago un análisis más macro, centrado en lo que está pasando en España y en Occidente.

Lo más preocupante es que frente a este deterioro de la convivencia, del sistema educativo, de la regresión del español como lengua lo está liderando el propio Feijóo. Por eso entendemos que es una crítica legítima.

P: Le habéis llamado ‘nacionalista disfrazado’. ¿Es lo mismo Feijóo que Urkullu?

Es lo mismo que un Pujol con veinte años de retraso. No está diciendo nada que no dijera en su momento Ibarretxe. Feijóo ha dicho que Galicia era «una nación sin Estado». Feijóo ha apuntado a la federación de países lusoparlantes. Feijóo ha expresado un nacionalismo comparable al catalán o al vasco de hace 20 o 25 años que entonces se llamaba ‘nacionalismo moderado’, cosa que no existe. Y Feijóo ha asumido ese espacio político en lugar de combatirlo y derrotarlo.

P: Supongamos que el escaño 38 de la mayoría absoluta cae para VOX. ¿Pactarían con un nacionalista aunque sea disfrazado?

R: Depende las condiciones que exijamos. Si el señor Feijóo cree que nos va a chantajear bajo la amenaza de que si no pactamos con él gobernaría la izquierda y el nacionalismo se equivoca. Somos un partido exigente y tenemos las ideas y los principios muy claros. Y vamos a exigir que se cumplan como lo hemos hecho en Murcia, en Andalucía y en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

P: Pero sería apoyar a un nacionalista, según VOX…

R: Sería apoyarlo bajo unas condiciones inaceptables y contrarias al desarrollo del nacionalismo. Es que si está VOX los demás partidos se tienen que poner las pilas gracias a que estamos marcándolos muy de cerca. Y si no, no se les inviste, no se les aprueba presupuestos y esa es la gran fortaleza de VOX: que con muy pocos diputados en algunos sitios tenemos la capacidad de influir y gobernar. Esa es la gran esperanza para los votantes de VOX.

P: Las encuestas dicen que VOX y C’s no suman sino que restan en Galicia.

R: Del otro partido no hablo porque creo que ya no existe. En nuestro caso hemos sacado 100.000 votos en las últimas elecciones generales, resultado que si se repitieran hoy, tendríamos una representación parlamentaria nutrida. Estamos muy pegados a la calle, nos dicen gracias y no hemos engañado a nadie porque todo lo que dijimos lo hemos cumplido.

Nuestros votantes no se sienten decepcionados y es de esperar que mantengan una fidelidad de voto si superan lo que yo he descrito como esa generación de miedo por parte de las encuestadoras y ciertos periódicos que hacen campaña por Feijóo porque están subvencionados por Feijóo.

P: La imagen de esta campaña posiblemente vaya a ser la agresión de Rocío de Meer. Hemos escuchado desde la miserable acusación de Echenique de que la sangre era en realidad ketchup hasta al socialista Juan Segovia decir que lo que más le molestaba era que Bildu le hubiese dado a VOX la foto que estaban buscando.

R: También he leído a alguien decir que no se le pegó por ser mujer sino por ser de VOX. La violencia contra VOX está justificada porque aunque sea una mujer es de VOX y eso es parece una categoría distinta. Es esa teoría de la alienación en la que están casi todos los grupos parlamentarios del Congreso que pretende negar a diario la existencia de VOX. Hemos oído que somos escoria, que no somos personas.

Lo que realmente me preocupa es lo que ha caído el nivel de dos sectores: en el periodismo y en la política. El nivel en el Congreso es lamentable. Y entre los periodistas también… Seguro que tiene su explicación en cómo se ha deteriorado su nivel de ingresos. Y es un deterioro que se retroalimenta entre la política y el periodismo.

El episodio ha demostrado el bajo nivel de categoría humana de algunos políticos y ha reforzado la extraordinaria naturalidad y firmeza de Rocío de Meer con la que afrontó la agresión y que en otros casos hubieran afrontado con más aspavientos. Rocío, que es una mujer de tono contenido y moderado pero de enorme contundencia, observando su calma y tranquilidad, me hace sentir enormemente orgulloso de todas las mujeres que componen VOX que afronta situaciones dificilísimas que nadie puede imaginar desde la valentía y la superación del miedo dando una imagen de partido serio y responsable que jamás ejerce la violencia contra nadie.

P: ¿Qué valoración hace de los acercamientos entre el PP y el Gobierno de Sánchez?

Respecto a lo de ir a Europa a pedir apoyo para España, puedo comprender que haya ciertos acuerdos. Lo que sí hay en el Partido Popular es una tendencia, influida por gente como Feijóo, de volver a posiciones de miedo y —o lo que ellos llaman ‘moderación’ y no es otra cosa que entreguismo.

Por eso han apartado a gente con ideas más claras y han puesto delante a gente socialdemócrata como Ana Pastor que lo ha reconocido abiertamente.

Es una posición legítima pero muy distinta a la de muchos votantes del PP. Ellos quieren ocupar el espacio del centro -digamos a secas— que es un espacio legítimo que le ha dejado Ciudadanos ahora virando hacia la izquierda, que también cada dos o tres años cambian de estrategia. Es un cambio que le aleja de muchos votantes pero ellos sabrán por qué lo están haciendo.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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