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LA IZQUIERDA EUROPEA EN MÍNIMOS HISTÓRICOS

El socialismo europeo se hunde: Sánchez y el corrupto PSOE aislados en la UE tras el descalabro luso, el silencio rumano y el mutis polaco

El derrumbe socialista en Portugal y la irrelevancia de la izquierda en Rumanía y Polonia dejan a España como rara avis progresista en una Europa que vira a la derecha

Periodista Digital 20 May 2025 - 16:30 CET
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El panorama político europeo ha dado un vuelco en los últimos meses. Pedro Sánchez y su PSOE se han quedado prácticamente solos como gobierno de izquierdas relevante dentro de la Unión Europea, tras el batacazo del socialismo portugués y el apagón electoral de sus homólogos en Rumanía y Polonia.

Mientras el continente vira hacia posiciones más conservadoras, España resiste como una isla progresista, aunque no sin turbulencias ni polémicas internas.

En Portugal, la caída del primer ministro António Costa, salpicado por escándalos de corrupción y presiones judiciales, supuso un golpe mortal para los socialistas lusos. Las urnas no perdonaron y devolvieron el poder a fuerzas conservadoras, sumando otra ficha al dominó derechista que avanza por Europa.

En Rumanía y Polonia, la izquierda ni siquiera ha logrado consolidarse como alternativa, limitándose a un papel casi testimonial en sistemas políticos dominados por conservadores y liberales.

Este fenómeno deja a España en una posición paradójica: país de referencia para la izquierda europea… pero también objeto de escrutinio por parte de una UE que observa con recelo los experimentos políticos de Sánchez, sobre todo ante las acusaciones persistentes de corrupción que pesan sobre el PSOE y su entorno.

¿Por qué aguanta el socialismo en España?

La pregunta es inevitable: ¿qué tiene España de peculiar para que aquí perviva un gobierno socialista cuando sus homólogos europeos caen como fichas de dominó? Hay varios factores, algunos estructurales, otros coyunturales:

Corrupción e incompetencia: ¿por qué no pasan factura?

Resulta llamativo que, pese a los repetidos casos de corrupción —de los ERE andaluces al caso Koldo— el desgaste electoral del PSOE sea mucho menor que el sufrido por sus equivalentes europeos. Algunas claves:

España frente al espejo europeo

Mientras tanto, el resto del continente gira hacia posiciones mucho más conservadoras. Las elecciones europeas han certificado este viraje: la derecha tradicional y las nuevas extremas derechas acumulan mayorías inéditas desde 1945. Francia vive bajo amenaza permanente del ascenso lepenista; Italia ya está gobernada por Giorgia Meloni; Alemania navega un tripartito frágil donde los socialdemócratas son minoría; Portugal ha dejado atrás décadas socialistas; Polonia mantiene gobiernos nacionalistas; Hungría o Eslovaquia exhiben orgullosamente su euroescepticismo.

En este contexto, Bruselas observa con perplejidad (y algo de inquietud) las maniobras políticas españolas. La coalición progresista encarnada por Sánchez es vista como excepción anómala, sostenida por equilibrios precarios y pactos incómodos con partidos independentistas o formaciones radicales. Muchos analistas coinciden en que esta situación no es sostenible indefinidamente.

Consecuencias posibles: ¿y ahora qué?

La soledad del socialismo español tiene varias derivadas:

Eso sí, conviene subrayar algunos datos curiosos:

Y mientras Europa vira a la derecha… aquí seguimos debatiendo si lo nuestro es resiliencia democrática o simple costumbre nacional. De momento, Pedro Sánchez aguanta solo entre ruinas socialistas continentales —como quien va cerrando las luces tras una fiesta que ya acabó— mientras Bruselas aguarda expectante si Madrid será también la próxima pieza caída o si resistirá otro asalto electoral.

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