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Las terminales mediáticas de La Moncloa se movilizan

La ‘Brunete Pedrete’ periodística propaga un mensaje manipulado de una ‘bomba lapa’ de la UCO contra el marido de Begoña

El Gobierno Frankenstein intenta intoxicar mientras arrecian las maniobras contra la Guardia Civil

Periodista Digital 31 May 2025 - 11:00 CET
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Han movilizado a toda la ‘Brunete Pedrete‘ periodística.

Y los paniaguados medios, que sobreviven amarrados al pesebre de La Moncloa, intentan de todo para ganarse el pienso.

El Plural, un pasquín subvencionado por el sanchismo que ya alimentó Zapatero, ha publicado varios extractos de una conversación, fechada el 8 de junio de 2021, entre el capitán Juan Vicente Bonilla, que aparece de incógnito con el pseudónimo de ‘Roberto’, y el empresario José Luis Caraméscon.

La transcripción de los mensajes entre el agente de la UCO y su confidente tiene su aquel, sobre todo cuando se recorta y manipula como hacen desde La Moncloa.

El medio digital sanchista dice haber tenido acceso a los 6.318 mensajes que, según su lectura, incluyen «conversaciones violentas» y un «vehemente apoyo de la violencia» por parte del capitán del Instituto Armado, en ese momento adscrito al departamento de fuentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

El soporte documental de esa afirmación es la referencia de Bonilla a una «bomba lapa» y a un «sicario venezolano» que, según este periódico, se menciona como «opción» a «los dos años de sanchismo que quedan».

Unas afirmaciones sobre las que fundamentan la existencia de una llamada ‘UCO patriótica’ que «estaría trabajando para hacer caer al Ejecutivo en consonancia con la derecha judicial y mediática».

El mensaje que difunden las terminales mediáticas de Sánchez

Todo comenzó cuando medios afines al Ejecutivo difundieron extractos de conversaciones privadas entre agentes de la UCO y confidentes en las que, según esa versión, se hablaba sin tapujos de métodos violentos e incluso se mencionaba la posibilidad de colocar una bomba lapa contra el Gobierno de coalición. El relato fue rápidamente amplificado por Televisión Española y varios miembros destacados del Gobierno, como Óscar López o Mónica García, quienes se apresuraron a denunciar públicamente lo que consideraron un “intento de magnicidio” o directamente acusaron a sectores institucionales de fantasear con atentar contra el presidente del Gobierno.

La narrativa oficial insistía en que existía una “UCO patriótica” alineada con sectores judiciales y mediáticos conservadores, dedicada a erosionar al Ejecutivo mediante filtraciones y maniobras encubiertas. La presentadora Silvia Intxaurrondo, por ejemplo, llegó a anunciar en horario de máxima audiencia “la exclusiva” sobre los mensajes del excapitán Juan Vicente Bonilla, subrayando frases tan contundentes como “hay que darles alto y plomo y una bomba lapa al gobierno”.

Maniobras socialistas: ¿defensa legítima o cortina de humo?

Esta estrategia mediática no ha pasado desapercibida para la oposición ni para los propios mandos policiales. Mientras desde el PSOE se insiste en desvincularse oficialmente de cualquier maniobra irregular contra la UCO —y se abre expediente informativo a militantes como Leire Díez, salpicada por supuestas gestiones para obtener información comprometedora contra mandos del cuerpo—, los movimientos internos del partido sugieren una inquietud creciente ante el avance de las investigaciones judiciales que afectan al entorno familiar del propio Sánchez.

Algunos analistas apuntan a que tras el famoso retiro espiritual del presidente —aquel parón estratégico para “reflexionar” sobre su futuro político ante los ataques a su mujer, Begoña Gómez— se intensificó una campaña soterrada para desacreditar a los investigadores más incómodos. Fuentes conocedoras hablan incluso de “emisarios” socialistas ofreciendo mediación o cambios de abogados a imputados en grandes causas económicas a cambio de munición informativa contra la Guardia Civil, especialmente contra la UCO, encargada de indagar asuntos tan delicados como el caso Koldo o las actividades presuntamente irregulares ligadas al círculo presidencial.

Tensión máxima en Interior: patadas hacia arriba y destituciones estratégicas

El terremoto político ha alcanzado también al propio Ministerio del Interior. En los últimos días se ha confirmado la salida del número dos del ministerio, Rafael Pérez, en medio de lo que muchos interpretan como una operación quirúrgica para desmontar el operativo interno de la UCO. El futuro inmediato del jefe actual del cuerpo, Rafael Vicente Yuste, es objeto de especulaciones: Moncloa preferiría su destitución directa —por considerarlo demasiado beligerante contra el Gobierno—, pero teme un efecto bumerán en plena cascada de escándalos judiciales. Por ello, se baraja su promoción a general como fórmula elegante para apartarlo del mando efectivo (“patada hacia arriba”), abriendo así una oportunidad para reorganizar las piezas clave dentro del cuerpo armado.

La cúpula socialista parece decidida a aprovechar cualquier movimiento interno para recuperar control sobre las investigaciones más sensibles. No es la primera vez que un Gobierno intenta intervenir (o al menos influir) en los destinos profesionales dentro de las fuerzas y cuerpos de seguridad; basta recordar precedentes como el cese fulminante del coronel Pérez de los Cobos bajo el mandato anterior.

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