Todas las encuestas y este 17 de julio de 2025 saca una nue4va el diario 20Minutos, dibujan un panorama político en España donde Alberto Núñez Feijóo se consolida como el próximo presidente del Gobierno, liderando al PP hacia una victoria contundente con una proyección que ronda los 150-159 escaños.
Pedro Sánchez y el PSOE se hunden, lastrados por escándalos de corrupción, las saunas y prostíbulos, que han erosionado su apoyo hasta caer a los 105-115 escaños en el mejor de los casos para los socialistas.
La suma de PP y VOX se acerca a los 200 diputados, asegurando una mayoría absoluta holgada, pero las cifras dejan claro que Feijóo necesitará el respaldo de los 39-61 escaños de Santiago Abascal, para formar gobierno.
El futuro del centroderecha se consolida gracias a la debilidad del bloque de izquierdas y a la fragmentación interna de sus adversarios.
- El PP rozaría los 150 escaños, situándose muy por encima del resultado obtenido en las últimas generales, y Vox se consolidaría como tercera fuerza nacional, en ascenso constante y acercándose o incluso superando los 50 diputados según las estimaciones más recientes.
- La suma de ambos partidos superaría holgadamente los 180 escaños, quedando muy cerca o por encima de la barrera psicológica de los 200 parlamentarios en algunas proyecciones.
Este escenario otorga a Feijóo un liderazgo indiscutible en el bloque de la derecha. Sin embargo, no se libra de una paradoja incómoda: su victoria sigue supeditada al apoyo explícito o tácito de Santiago Abascal, cuyo partido capitaliza parte del descontento antisistema y mantiene un electorado fidelizado. Por mucho que Feijóo intente seducir a votantes moderados o distanciarse estratégicamente de Vox, los números son tozudos: sin los votos ultras, no hay Moncloa.
El escándalo Cerdán: Sánchez no remonta y la izquierda se desangra
La reciente dimisión forzada del dirigente socialista Santos Cerdán, tras las investigaciones policiales y judiciales por corrupción, ha supuesto un golpe demoledor para el PSOE. Las explicaciones ofrecidas por Pedro Sánchez han resultado insuficientes para frenar la sangría electoral: la fidelidad del votante socialista se desploma hasta mínimos históricos (por debajo del 70%), y más de un 12% optaría por abstenerse si hoy hubiese elecciones. Además:
- Un 9,8% de antiguos votantes socialistas confiesa que ahora apostaría por el PP, lo que evidencia un desgaste transversal que trasciende las habituales fugas hacia la abstención o hacia fuerzas afines.
- El PSOE perdería entre tres y cinco puntos respecto a sus resultados previos, quedando lejos incluso de sus peores registros históricos recientes.
En paralelo, el bloque a la izquierda del PSOE vive una debacle mayúscula. La división entre Sumar y Podemos erosiona cualquier posibilidad de construir una alternativa coherente:
- Sumar podría caer a apenas 6-7 escaños (frente a los 31 actuales), mientras Podemos quedaría entre 7 y 8 diputados. Entre ambos sumarían menos representación que cualquiera de sus etapas previas en solitario.
- Solo un 26% de los antiguos votantes de Sumar repetiría papeleta; en el caso de Podemos, ese dato sube hasta el 37% pero sigue siendo insuficiente para revertir la tendencia descendente.
Este clima desmovilizador explica en parte la incapacidad del bloque progresista para frenar el avance conservador. Ni siquiera la retórica sobre supuestas conspiraciones mediáticas o políticas parece calar entre los electores progresistas.
El ascenso imparable de Abascal: ¿quién lidera realmente la oposición?
Un dato llamativo emerge con fuerza en las últimas semanas: Santiago Abascal supera por primera vez a Feijóo como líder preferido para presidir el Gobierno según varios barómetros nacionales. Esto ocurre incluso cuando Vox sigue siendo la tercera fuerza en estimación directa de voto. La explicación es doble:
- Entre los votantes propios, Abascal despierta más entusiasmo y fidelidad (superior al 80%) que Feijóo entre los suyos (en torno al 55%-70%).
- Parte del electorado desencantado con el bipartidismo ve en Vox una opción antisistema más genuina que en Podemos o Sumar, desgastados tras su paso por el Ejecutivo.
No es casualidad que Feijóo haya abierto la puerta a pactos “en asuntos mollares” con Vox —léase inmigración, seguridad, unidad nacional— aunque insista públicamente en su objetivo prioritario: desalojar a Sánchez de La Moncloa sin entregar carteras ministeriales clave al partido ultra. Pero como señalan analistas demoscópicos:
“La transferencia neta entre PP y Vox es favorable a estos últimos; muchos electores ven en Vox la única opción para castigar al sistema.”
Esto coloca al PP ante un dilema estratégico: crecer hacia el centro para captar antiguos votantes socialistas (un 8% considera hoy al PP su segunda opción), pero sin perder fuelle por su derecha ni facilitar nuevas fugas hacia Abascal.
La izquierda alternativa: ¿agonía o metamorfosis?
Pocas veces desde la Transición se había visto tal grado de fragmentación y desmovilización en el espacio alternativo a la socialdemocracia. La guerra fría entre Sumar y Podemos ha dejado tocado al bloque ultraziquierdista:
- Sumar apenas retiene uno de cada cuatro votantes; Podemos tampoco logra consolidar una base sólida tras su ruptura.
- La fuga hacia la abstención se multiplica entre jóvenes urbanos y votantes tradicionalmente movilizados por causas sociales.
A esto se suma un factor psicológico: tras años formando parte del Gobierno, ni Yolanda Díaz ni Ione Belarra logran transmitir credibilidad como oposición rupturista. La nostalgia del “asalto a los cielos” ha dejado paso al desencanto administrativo.
¿Y ahora qué? El tablero abierto ante pactos inevitables
En este contexto, todo apunta a que España se encamina hacia una nueva legislatura marcada por pactos incómodos y alianzas forzadas. Feijóo necesitará a Abascal —aunque sueñe con gobernar solo—; Sánchez batalla ya no tanto por ganar sino por salvar los muebles; y la izquierda alternativa busca desesperadamente sentido mientras sus bases optan por quedarse en casa.
Curiosidades y datos adicionales
- En los últimos barómetros del CIS, Isabel Díaz Ayuso aparece mencionada espontáneamente como presidenciable por casi un 6% de encuestados —un fenómeno poco habitual fuera del ámbito madrileño—.
- Casi uno de cada diez votantes socialistas reconoce que hoy apoyaría al PP si tuviera que elegir.
- Las encuestas internas manejadas por Génova prevén ya escenarios con pactos selectivos con Vox: desde gobiernos compartidos en comunidades autónomas hasta acuerdos puntuales sobre inmigración o ley electoral.
- Si bien parte del electorado progresista teme un “gobierno ultra”, lo cierto es que casi la mitad de los simpatizantes de Vox tienen al PP como segunda opción preferida para evitar otro mandato socialista.
- La investigación sobre Cerdán ha generado una ola humorística en redes sociales: desde memes sobre “la agenda internacional permanente” hasta chistes sobre reuniones secretas en despachos insonorizados.
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