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En un giro que sacude el tablero político, VOX se ha convertido en la estrella ascendente entre el voto juvenil, los parados y la clase obrera, ganando adeptos a toda velocidad entre estos dos grupos como hace ya meses que lo hace en el primero.
Al igual que el Frente Nacional de Le Pen en Francia, que devoró literalmente al Partido Comunista arrebatándole el voto obrero, aunque todavía no con tanta contundencia e intensidad, el partido de Santiago Abascal ha sabido canalizar el descontento con un discurso contundente contra la inmigración ilegal y la corrupción de la izquierda, posicionándose como líder en intención de voto entre desempleados y trabajadores de a pie.
Su mensaje, potente, sin matices, visceral y patriota, cargado de promesas de seguridad y defensa de la identidad, resuena con fuerza en un escenario donde la frustración con las élites políticas no para de crecer.
La política española vive una metamorfosis silenciosa pero contundente.
VOX ha dejado atrás el estigma de fuerza marginal y se ha asentado con firmeza entre los sectores más vulnerables del país.
El último barómetro del CIS lo confirma: el partido de Abascal es hoy la primera opción política entre parados, obreros y asalariados de las categorías laborales más bajas, un fenómeno que recuerda poderosamente a la irrupción del Frente Nacional en Francia.
El ascenso de VOX no se explica únicamente por la erosión del bipartidismo o el desgaste de los partidos tradicionales.
Hay un vector claro: el discurso antiinmigración ilegal, martilleado sin descanso, que ha calado entre quienes sienten en carne propia los efectos de la precariedad, el desempleo y la competencia laboral.
El clima político nacional, marcado por el desencanto hacia las élites y la percepción de inseguridad, ha hecho que las consignas de Abascal sean vistas como un refugio para muchos.
¿Por qué Vox seduce a los nuevos descontentos?
- Intención de voto en el CIS: Vox lidera entre ocupaciones elementales (20,2%), oficiales, operarios y artesanos (25,8%) y operadores de maquinaria (41,2%), superando con holgura tanto al PP como al PSOE.
- El partido roza el primer puesto en sectores como el agroganadero, forestal y pesquero (27,5%, solo por detrás del PP) y en servicios y venta comercial (17,7%, a unas décimas del PP).
- Talón de Aquiles: Vox se desinfla en trabajo doméstico no remunerado (6,8%) y entre pensionistas (7%), segmentos donde PP y PSOE mantienen ventaja clara.
El fenómeno no es espontáneo. Analistas consultados apuntan al efecto combinado de tres factores:
- Martilleo antiinmigración ilegal: Un discurso reiterativo que mezcla crítica a las élites políticas con un mensaje duro sobre identidad nacional, seguridad ciudadana y control migratorio.
- Sectarismo e incapacidad estratégica de la izquierda: El PSOE y sus socios han mostrado miopía e ignorancia ante los problemas reales del electorado popular, dejando un espacio que Vox ha ocupado con eficacia.
- Tibieza del PP: La falta de contundencia en materia migratoria ha hecho que parte del electorado conservador prefiera el mensaje sin ambages de Abascal.
La estela francesa: ¿Abascal como Le Pen español?
La comparación con el Frente Nacional es inevitable. Como Le Pen en Francia, Vox ha sabido atraer a trabajadores descontentos con la globalización, la inmigración descontrolada y las promesas incumplidas por socialistas y populares. El trasvase de votos desde sectores históricamente hostiles a la derecha radical revela una fractura profunda en el electorado español.
- En Francia, Marine Le Pen logró convertir su partido en la primera fuerza obrera; ahora Abascal repite estrategia, adaptando el discurso a las preocupaciones locales: inseguridad, pérdida de identidad nacional y competencia laboral frente a inmigrantes ilegales.
- El discurso se apoya en datos concretos: Vox insiste en deportaciones masivas para inmigrantes ilegales o quienes «no se integren», aunque reconoce no saber cuántos serían. Los portavoces matizan que no se trata de expulsar millones indiscriminadamente, sino todos aquellos que «delinquen» o «no respetan las costumbres».
La estrategia que funciona: identidad nacional y seguridad
La fórmula de Vox combina elementos clásicos del populismo identitario:
- Crítica frontal a las élites políticas.
- Promesa de restaurar orden y seguridad.
- Reivindicación de una «España auténtica», amenazada por la inmigración ilegal.
Esta narrativa tiene especial éxito entre quienes:
- Se consideran pobres o pertenecen a los estratos más humildes.
- Han perdido confianza en los mecanismos tradicionales de protección social.
- Perciben la inmigración como causa directa o indirecta de sus problemas cotidianos.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) confirma este viraje:
- Vox sube hasta un 18,9% nacional según el barómetro más reciente.
- Entre parados y obreros supera ampliamente al PSOE (7,9% entre ocupaciones elementales) y al PP (10,2%), consolidando su liderazgo.
- El partido recupera votantes del PP gracias a su papel en gobiernos autonómicos polarizados como Valencia.
Dónde flojea Vox: mujeres y pensionistas
Pese al avance generalizado, hay segmentos donde Vox no logra romper techo:
- En trabajo doméstico no remunerado apenas alcanza un 6,8%.
- Entre pensionistas se queda en un 7%, muy lejos del dominio tradicional socialista-popular.
- Las mujeres siguen mostrando mayor indecisión electoral ante Vox que los hombres.
¿Qué consecuencias puede tener este giro?
El éxito obrero-parado de VOX está redefiniendo alianzas políticas:
- Feijóo evita comprometerse públicamente a no pactar con Vox mientras aspira a gobernar en solitario; sin embargo, ceder parte del voto conservador podría facilitarle sumar para llegar a Moncloa.
- El PSOE registra su peor dato desde julio 2023 (27%), mientras el PP mantiene ventaja sólida (33,3%).
- Sumar y Podemos profundizan su caída electoral ante la polarización creciente.
Claves para entender el fenómeno
- El discurso antiinmigración ilegal funciona especialmente bien cuando se asocia al deterioro económico local.
- La izquierda pierde apoyos por percibirse alejada o indiferente ante preocupaciones concretas sobre empleo e inseguridad.
- La fórmula «identidad + seguridad + crítica a las élites» permite a Vox canalizar frustraciones sociales acumuladas durante años.
Redes Sociales
- En redes sociales circulan memes comparando a Abascal con Marine Le Pen montados ambos en tractores – símbolo claro del nuevo votante rural-agroganadero que antes era bastión socialista.
- La portavoz ultra Pepa Millán justifica deportaciones masivas alegando dificultad para distinguir merecedores de asilo: “es muy difícil hacer un proceso quirúrgico”.
- El propio Abascal asegura que “los primeros en celebrar” sus políticas serán los inmigrantes legales integrados – una pirueta retórica digna de estudio sociológico.
- En la última campaña electoral rural andaluza hubo pueblos donde Vox sacó más votos entre temporeros extranjeros que entre españoles – lo que ha generado debate interno sobre su mensaje migratorio.
La transformación del voto obrero-parado hacia opciones radicales marca un antes y un después.
Si algo deja claro este fenómeno es que las etiquetas ideológicas ya no sirven para entender una sociedad española cada vez más imprevisible.
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