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La actualidad política española nunca deja de sorprender. Esta semana, Antonio Hernando, actual secretario de Estado de Telecomunicaciones y exdirector adjunto del Gabinete de la Presidencia, se ha visto arrastrado a una controversia que podría tambalear los cimientos del PSOE.
Todo gira en torno a lo que se ha denominado “cloacas del PSOE”, un entramado de reuniones secretas y supuestas maniobras internas que fueron reveladas por Leire Díez, conocida como la “fontanera del partido”, durante su declaración ante el juez Arturo Zamarriego.
El testimonio de Díez no solo situó a Hernando en el punto de mira, sino que también destapó encuentros en la sede socialista de Ferraz, donde participaron el exsecretario de Organización Santos Cerdán y el empresario Javier Pérez Dolset. El ambiente en estas reuniones era especialmente tenso: la imputación de Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, había desatado una tormenta política interna. Las maniobras para “limpiar” organismos incómodos se convirtieron en un tema recurrente entre los presentes.
El rol de Antonio Hernando: ¿puente entre Moncloa y los secretos?
Leire Díez ha dejado claro que Antonio Hernando “no era un mero espectador” en estas reuniones. Fuentes vinculadas al caso y sus declaraciones ante el magistrado indican que su presencia estaba motivada por el interés de Moncloa por conocer el contenido de un pendrive con información delicada: audios relacionados con José Manuel Villarejo, documentos sobre investigaciones de la UCO y la Fiscalía, e incluso datos sensibles sobre la OPA al Banco Sabadell y las pesquisas contra Begoña Gómez.
No faltan detalles dignos de una novela policíaca: según lo indicado por Dolset, Hernando habría actuado como el “enlace” para Moncloa y recibió dicho dispositivo. Sin embargo, Díez asegura no tener conocimiento sobre el destino final de esa información. Además, durante una segunda reunión, una carpeta relacionada con BBVA desapareció misteriosamente del pendrive, lo cual alimenta las sospechas sobre la naturaleza comprometida de ciertos datos.
Leire Díez: operadora oculta y su red de influencia
La autodefinición de Leire Díez como “la mano derecha que nunca aparecerá” junto a Santos Cerdán resalta la relevancia política de estas reuniones. Según ha declarado, su función era coordinar una “operación de inteligencia” para proteger al partido frente a posibles acciones judiciales adversas. Su labor incluía anticipar movimientos tanto de la UCO como de la Fiscalía y canalizar información sensible.
Las grabaciones y documentos filtrados muestran cómo Díez se atribuía acceso a datos reservados, además de contar con contactos estratégicos para blindar al partido. Su relato sugiere un entramado paralelo destinado a ejercer presión institucional y recopilar información que podría influir en las decisiones de unidades policiales y judiciales especializadas.
Santos Cerdán y el entramado político
La figura de Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, también cobra protagonismo. Tanto Dolset como Díez han confirmado que sostuvieron dos encuentros con Cerdán en Ferraz, donde discutieron estrategias para “limpiar” organismos y abordaron cuestiones tan delicadas como las investigaciones que afectan a altos cargos del Gobierno. En estas citas participaron otras ocho o nueve personas, todas relacionadas con la formación liderada por Pedro Sánchez.
La implicación de Hernando como vínculo entre Díez y los altos mandos refuerza la idea de que no se trataba simplemente de reuniones informales. Fuentes judiciales apuntan a que su presencia generó inquietud entre los asistentes, al considerar que podía transmitir información directamente hacia la dirección del partido.
Repercusiones y ambiente en Moncloa
La revelación de estos hechos ha desatado una oleada de inquietud en Moncloa y entre los líderes socialistas. Existe un palpable temor a que las investigaciones terminen vinculando al presidente Pedro Sánchez con una estrategia destinada a desestabilizar tanto a la Fiscalía como a la Guardia Civil. El propio Dolset ha afirmado que Díez justificó sus acciones señalando que Sánchez había dado “la orden de limpiar”.
Mientras tanto, algunos dirigentes del PSOE han tratado restarle importancia al asunto, tildándolo incluso de “folletín” o “tonterías”, según expresiones utilizadas por Óscar López y Diana Morant. Sin embargo, las reacciones intempestivas por parte de Díez, quien no ha dudado en criticar públicamente a estos líderes, indican que este caso está lejos de resolverse y que las tensiones internas siguen aumentando.
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