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Tras las elecciones europeas, en las que el dicharachero Alvise y su sacó 800.000 votos, pareció que VOX entraría en crisis al dividirse su espacio, pero un año y medio después Se Acabó la Fiesta (SALF) ha quedado como un voto de protesta puntual, sin capacidad de implantación territorial ni arraigo demoscópico.
En contrate, los de Santiago Abascal crecen de forma incontenible entre los jóvenes y las clases populares y ya superan, en todas las encuestas, el 18% de intención de voto.
Y eso tiene consecuencias.
Alberto Núñez Feijóo ha dejado atrás las apariencias.
En la sede del PP, ubicada en la calle Génova de Madrid, los líderes del partido ya no hablan de cordones sanitarios ni de gobiernos en solitario.
Ahora se centran en bloques, en mayorías alternativas y, sobre todo, en la urgente necesidad de alcanzar el Gobierno de España cueste lo que cueste.
Lo demás, como repiten los veteranos del partido con una resignación que flirtea con la desesperación, son meros detalles.
La estrategia ha dado un giro radical en tan solo dieciocho meses, desde aquella intervención que Feijóo calificó como histórica en julio de 2024, cuando aseguró que su partido «no va a hacer un cordón sanitario a VOX«, aunque insinuaba su preferencia por gobernar sin aliados.
Hoy, esa declaración parece un eco nostálgico de épocas más halagüeñas.
Lo que ha cambiado no es solo la táctica del PP; también la realidad electoral que lo envuelve.
Los sondeos son implacables: VOX ha pasado del 10,9% de apoyo hace dieciocho meses al 17,2% actual, según datos de Sigma Dos.
Esto se traduce en aproximadamente 1.555.350 votantes que se han sumado al proyecto d Abascal, si el número de votantes se mantuviera igual que en 2023. Mientras tanto, el PP se estanca y pierde décimas; lo peor es que observa cómo su rival le arrebata terreno en feudos que consideraba seguros.
En el último sondeo realizado por 40dB para este periódico, VOX mejoraría sus resultados de 2023 en 5,5 puntos porcentuales, mientras que el PP perdería 1,6.
No es una simple tendencia; es una trayectoria preocupante.
El giro de Feijóo: de la indiferencia al pragmatismo interesado
La evolución estratégica del PP hacia VOX ha sido un recorrido lleno de vaivenes, reflejo del desconcierto y confusión dentro de una formación que no anticipaba este desenlace.
Comenzaron con indiferencia, pasaron por la condescendencia y luego llegaron a la confrontación directa; posteriormente negaron la realidad y finalmente han aterrizado en lo que podría denominarse resignación pragmática.
Durante el cónclave celebrado recientemente en La Coruña, donde se congregaron parlamentarios procedentes de toda España, Feijóo contextualizó el ascenso de VOX dentro del panorama europeo.
Recordó que en muchos países su homólogo es la segunda fuerza política e incluso a veces lideran las encuestas.
Con un tono realista, admitió ante sus diputados que Vox no desaparecerá ni es una moda pasajera; hay que aprender a convivir con esta nueva realidad.
Pero Feijóo no solo reconoció el fenómeno VOX; también lanzó un mensaje dual que sintetiza esta nueva estrategia: el PP debe seguir liderando entre los votantes de derechas y ahora es momento de pensar en bloque para derrotar a Pedro Sánchez.
Tras los resultados obtenidos en Extremadura, donde María Guardiola perdió apoyo popular respecto a 2023 aunque aumentó su representación parlamentaria, Feijóo ha repetido una idea que ya se ha convertido en mantra: «El 60 por ciento de los electores ha votado a la derecha».
Es decir, si sumamos los votos del PP y VOX, la derecha sale ganando.
Y si eso ocurre, el PSOE pierde; y si eso sucede, el marido de Begoña queda fuera.
Lo demás son detalles.
La inquietud crece en las filas populares
No obstante, no todos dentro del PP están cómodos con esta nueva situación.
La inquietud crece entre sus filas y ya no se limita solo al voto joven. Esto quedó patente durante el cónclave celebrado en La Coruña, donde VOX fue un tema recurrente entre los parlamentarios presentes.
Dirigentes veteranos reconocen en privado una preocupación difícil de expresar públicamente: ¿por qué Abascal no paga las consecuencias?
¿Por qué sus votantes no le castigan por posturas radicales? ¿Y por qué el PP sí sufre cuando establece alianzas con la extrema derecha?
La respuesta radica en cómo ha cambiado el panorama ideológico dentro del espectro político español.
La postura de los populares no es la misma ahora como lo era hace un par de años.
Varios factores han influido: la inmigración ilegal se ha convertido en el principal caballo de batalla para VOX; es un asunto que moviliza a los votantes intensamente.
La crisis habitacional ha abierto nuevas divisiones sociales y políticas. La gestión sobre seguridad pública se ha politizado como nunca antes había ocurrido.
Y lo más importante: la percepción generalizada sobre un Gobierno Sánchez debilitado y dependiente de socios problemáticos ha creado un caldo propicio para el crecimiento del partido liderado por Abascal.
Extremadura: el primer test de la nueva alianza
La negociación llevada a cabo en Extremadura representa el primer gran examen para esta renovada estrategia.
María Guardiola ha ofrecido a Vox volver al Gobierno regional tras haber estado juntos hasta verano del año pasado. Abascal ha respondido afirmativamente y exige un Gobierno «proporcional», con vicepresidencias y consejerías incluidas. Los representantes del partido demandan políticas concretas y asegurarse mediante una vicepresidencia que sus consejerías cumplan lo acordado previamente. Quieren entrar al Ejecutivo para «garantizar» que las políticas prometidas sean implementadas.
Pero aquí radica el dilema: Vox tiene ventaja en esta negociación crucial.
Si accede al Gobierno regional significará que Guardiola habrá aceptado su agenda política; sin embargo, si queda fuera seguirá influyendo sobre las decisiones autonómicas sin asumir costos gubernamentales ni renunciar al discurso que tanto éxito le está dando actualmente.
Desde el PP sostienen que Vox realmente no desea participar activamente en gobiernos locales; sin embargo uno de sus mayores temores está por hacerse realidad: las negociaciones sobre Extremadura afectarán directamente a las elecciones venideras en Aragón, donde están convocadas urnas para el próximo 8 de febrero; lo mismo sucederá luego durante marzo con las elecciones en Castilla y León; posteriormente será el turno para Andalucía, donde Juan Manuel Moreno admite abiertamente que «con Vox por encima del 16% resulta muy complicado alcanzar una mayoría absoluta».
La reunión de Moncloa: un gesto que favorece a VOX
Mientras tanto, Feijóo asistirá este lunes a La Moncloa para tratar junto a Sánchez temas relacionados con política exterior como el envío de tropas pacificadoras a Ucrania.
Este gesto ha desatado críticas mordaces desde VOX.
Pepa Millán, portavoz del grupo parlamentario voxista, ha lanzado una advertencia clara hacia los populares: «Esto lo anotaremos». P
ara ellos esta reunión entorpece los cambios necesarios para España según su visión política actual; Millán reprocha al PP su falta de aprendizaje respecto al sentir ciudadano y les acusa además de seguir «arrastrándose» tras los socialistas; desde su perspectiva convierten al equipo liderado por Feijóo en un «flotador» para Sánchez o incluso como un nuevo «balón oxígeno» frente lo consideran «la última estafa» perpetrada por los populares contra sus votantes.
Sin embargo Feijóo tiene respuesta lista ante estas acusaciones.
Cuando la periodista Ana Rosa Quintana le cuestionó sobre opiniones contrarias acerca de su asistencia a dicha reunión afirmó: «No voy allí para blanquear o rescatar al señor Sánchez«.
Luego lamentó con frustración resignada cómo ese partido extremista —al cual está ofreciendo consejerías— dedica más tiempo criticando al PP que al PSOE mismo; incluso utilizó argumentos similares pero invertidos: «En asambleas autonómicas hemos visto cómo VOX vota más frecuentemente junto al PSOE y contra nosotros».
La normalización de lo anormal
Lo cierto es que estamos presenciando una normalización insólita dentro del ámbito político español: esa alianza sistemática entre PP y VOX parece ya ineludible para muchos analistas políticos contemporáneos; desde dentro del PP consideran ahora estos acuerdos con extrema derecha menos aterradores e incluso apuestan por forzarlos hacia participaciones gubernamentales más activas debido a su lógica electoral subyacente: si entran formalmente al Ejecutivo asumirán responsabilidades gubernamentales limitando así parte crítica habitual hacia sus decisiones políticas previas… aunque también hay riesgos sustanciales involucrados porque si alguna gestión resulta fallida recaerá parte culpa sobre hombros populares.
En cualquier caso queda claro algo fundamental; hemos entrado todos juntos —derecha española— dentro una fase completamente distinta donde ya no discutimos si gobiernan juntos sino cómo llevarlo acabo efectivamente logrando acuerdos sólidos entre ambos partidos dada cada vez más creciente presión social evidenciada por encuestas recientes indicando claramente sobre ese 60% electorado inclinándose hacia opciones conservadoras… sólo falta acordar condiciones específicas repartición poder efectivo entre ellos mismos teniendo presente cómo avanza lentamente negociaciones actuales especialmente visibles ahora mismo durante proceso electoral abierto actualmente hacia jornada electoral aragonesa.
El dilema de la izquierda
Mientras tanto queda evidente también cómo izquierda intenta reorganizarse frente este nuevo panorama adverso generalizado… Partidos coaligados bajo nombre Sumar están inmersos debates internos buscando construir alternativa viable izquierda socialista excluyendo paraguas proyecto liderado anteriormente por Yolanda Díaz…
En este sentido destaca voz clara líder IU —Antonio Maíllo— quien expresa sentir compartido casi universalmente entre integrantes coalición actualmente vigente reconociendo Sumar tal cual existe hoy día carece herramientas suficientes aglutinar fuerzas necesarias impedir ascenso gobierno conservador encabezado PP/Vox… Este reconocimiento llega tarde cuando daño infligido ya resulta irreparable.
Así pues nos encontramos ante realidad fragmentada izquierda española desmoralizada sin rumbo claro frente desafíos planteados crecientes avances derechistas… Mientras partidos populares negocian gobiernos varios territorios como Extremadura o Aragón o Castilla León o Andalucía… ellos aún discuten sobre nombres estructuras organizativas quién debe liderar coaliciones futuras… Es lujo definitivamente insostenible hoy día.
Datos curiosos sobre la pugna de la derecha
Por último hay aspecto interesante resaltar: según último informe CIS correspondiente diciembre pasado muestra PSOE situado 8,7 puntos porcentuales arriba respecto PP aunque este último incrementa apoyos seis décimas… mientras tanto Vox continúa creciendo imparablemente…
Y quizás aspecto más revelador sea ruptura barrera impidiendo captar voto socialista mediante disfraz obrerista además nuevo discurso vivienda propuesto últimamente…
Es decir presentan capacidad atracción tanto electores provenientes tradicionalmente apoyando PSOE como aquellos antes vinculados exclusivamente únicamente hacia opciones populares… Esto indica polarización política actual va mucho más allá simple división izquierda/derecha sino también intra-bloque afectando cohesionamiento necesaria futura gobernabilidad estable regional nacional permitiendo estabilidad duradera necesaria…
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