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La proliferación enfermiza de homenajes a los asesinos etarras se ha convertido en una de las mayores vergüenzas de la España actual.
Cada año se multiplican los actos de exaltación del terrorismo de ETA, con plazas, calles y monumentos dedicados a criminales convictos, mientras sus víctimas siguen siendo ninguneadas.
Esta normalización intolerable no surge de la nada: es alimentada activamente por el PSOE y el PNV, partidos que han optado por la blanqueación histórica del terrorismo a cambio de apoyos políticos.
A pesar de la gravedad del problema, resulta extremadamente difícil que prospere la propuesta del PP de multar los homenajes a ETA con sanciones de hasta 150.000 euros, tal como hace la Memoria Histórica del PSOE con el franquismo. La razón es tan clara como indignante: Sánchez depende directamente de Bildu para seguir en el poder.
Mientras el Gobierno central castiga con dureza cualquier gesto que recuerde al régimen anterior, mira hacia otro lado ante la glorificación diaria de los verdugos de ETA. Una doble vara de medir que ofende a la dignidad democrática.
El Partido Popular ha tomado una decisión firme en el Parlamento Vasco. Ha presentado una propuesta para modificar la Ley de Reconocimiento y Reparación a las Víctimas del Terrorismo, con el objetivo de establecer multas que pueden alcanzar los 150.000 euros por actos que menoscaben la memoria de las víctimas o exalten a la banda terrorista ETA. Esta iniciativa, impulsada por la portavoz Laura Garrido Knörr, busca replicar el régimen sancionador de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Euskadi, que ya castiga con esas cifras las ofensas relacionadas con el franquismo.
La propuesta surge en un momento candente. Pasados catorce años desde su aprobación en 2008, la legislación vigente sobre terrorismo presenta importantes deficiencias. No aborda infracciones administrativas como las pintadas pro-ETA o los recibimientos a exetarras, conocidos como ongi etorri, que continúan realizándose sin control en diversos municipios vascos. El PP vasco, bajo la dirección de Javier de Andrés, denuncia un «evidente agravio» hacia las víctimas, dado que la memoria del franquismo cuenta con una protección económica.
Por otro lado, el Ayuntamiento de Vitoria, gobernado por el PSOE y su alcaldesa Maider Etxebarria, ha impuesto una multa de 2.001 euros a Vox por soltar globos negros en homenaje a las 379 víctimas de ETA cuyos casos siguen sin resolverse. La justificación: supuesta contaminación, según establece la Ley 7/2022 de residuos. Por su parte, Vox, liderado por Samuel Vázquez durante el acto en la Plaza de los Fueros, ha decidido no pagar y ha presentado alegaciones. Critican un doble rasero: “En una tierra donde se celebran excarcelaciones de asesinos de niños y se vandalizan placas a víctimas, ¿son los globos biodegradables el verdadero problema?”. En ese homenaje participó Marco Moreno Alsa, hermano de Fabio, quien fue asesinado a los dos años por una bomba lapa destinada a su padre, guardia civil.
Un ejemplo más ilustra esta situación contradictoria. Un ayuntamiento gobernado por el PSOE ha sancionado a dos ciudadanos por limpiar un mural con pintadas que decían «Gora ETA». Aunque estos actos no están tipificados en el Código Penal, el PP busca incluirlos con su reforma, proponiendo clasificar infracciones administrativas para proteger los derechos a justicia, dignidad y reparación para las víctimas.
Doble vara de medir en el País Vasco
La propuesta del PP se entrelaza con tensiones recientes. En el Parlamento Vasco se guarda un minuto de silencio por figuras como Fernando Buesa y Enrique Casas, socialistas asesinados por ETA en 2000 y 1984 respectivamente. Buesa, exlehendakari en funciones, y Casas, senador, fueron víctimas de atentados que dejaron huella en la política vasca. Sin embargo, los homenajes a etarras continúan siendo comunes, como los condenados por la Audiencia Nacional que impuso penas de hasta dos años para organizadores de más de cien actos entre 2016 y 2020.
Desde luego, Vox no tiene intención de permanecer callado. «No nos silenciarán», sostienen en su recurso contra la multa impuesta por el Ayuntamiento de Vitoria. Argumentan que no hay pruebas suficientes sobre daño ambiental y reclaman proporcionalidad: aunque la ley contempla multas entre 1.001 y 30.000 euros para infracciones graves, no hay reincidencia ni beneficio económico involucrado. Resaltan que los globos eran elaborados con látex sostenible, no plástico. Mientras tanto, municipios vascos permiten exaltaciones etarras cada semana sin sufrir sanciones.
La reforma del PP exige al Gobierno Vasco presentar este proyecto durante este año, trabajando conjuntamente con asociaciones que representan a las víctimas del terrorismo. Su intención es crear un catálogo claro:
- Infracciones leves: Pintadas o humillaciones menores (multas hasta 3.000 euros).
- Graves: Homenajes públicos o actos como los ongi etorri (hasta 150.000 euros).
- Muy graves: Actos que nieguen el terrorismo o justifiquen asesinatos (hasta 150.000 euros y cierre de locales).
| Caso | Responsable | Multa | Motivo |
|---|---|---|---|
| Globos de Vox | Ayuntamiento de Vitoria (PSOE) | 2.001 € | «Contaminación» |
| Limpieza del mural con «Gora ETA» | Ayuntamiento (PSOE) | No especificada | «Daños» a pintadas |
| Exaltación del franquismo | Ley Memoria Democrática | Hasta 150.000 € | Humillación a víctimas |
| Homenaje a ETA (propuesta del PP) | Reforma Ley Terrorismo | Hasta 150.000 € | Igualdad ante franquismo |
Antecedentes y posibles repercusiones
La legislación aprobada en 2008 reconoció ciertos derechos; sin embargo, carece del rigor necesario para ser efectiva. ETA dejó tras de sí más de 800 asesinatos y todavía hay 379 casos sin resolver que siguen pesando sobre la sociedad vasca. Casos emblemáticos como el asesinato del concejal socialista Froilán Elespe en 2001 en Lasarte-Oria o el pequeño Fabio Moreno son recordatorios dolorosos aún presentes en la memoria colectiva.
El PP considera que la Ley de Memoria del PSOE podría servir como modelo: Sánchez ya propuso endurecerla incluyendo sanciones similares.
Las posibles consecuencias son claras: si esta reforma avanza, ayuntamientos como los de Vitoria o Barakaldo, donde ya se condenan las pintadas contra murales dedicados a la memoria histórica, tendrán que actuar bajo este nuevo marco legal. Esto podría limitar aún más los homenajes ongi etorri y las pintadas pro-ETA; aunque también podría generar fricciones con sectores nacionalistas locales ya acostumbrados a estas prácticas.
Para terminar con un apunte curioso: aquellos globos negros utilizados por Vox eran símbolos visibles del luto por las 379 víctimas cuyas muertes siguen sin justicia. Y lo irónico es que mientras se multa esa acción simbólica en Vitoria, cada semana se permiten homenajes etarras sin ningún tipo de sanción.
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