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El Congreso de los Diputados vuelve a mostrar una aplicación selectiva de las normas según el color político.
La diputada Ana Vázquez, del PP, fue expulsada del hemiciclo por exhibir un bote de gas pimienta a título informativo, mientras que en julio de 2022 Gabriel Rufián (ERC) colocó tres balas rojas sobre la tribuna sin que la Presidencia de la Cámara Baja tomara medida alguna contra él.
¡Flipante! La presidenta del Congreso de los Diputados @F_Armengol expulsa a @anadebande @GPPopular por enseñar a título informativo un spray de gas pimienta de los que hay que usar en Ceuta contra los invasores. En cambio a @gabrielrufian no se le echó por exhibir tres balas. pic.twitter.com/oswPSUr0oq
— Luis Rioja (@miescano351) September 23, 2026
El 12 de julio de 2022, durante su intervención, el portavoz de Esquerra Republicana extrajo del bolsillo de su americana tres “balas” rojas que, según afirmó, había recogido su compañera María Carvalho Dantas en la frontera de Melilla tras el trágico salto de la valla en el que murieron decenas de migrantes. Y así se lo dijo mirando a Pedro Sánchez:
Son balas con las que mataron a 37 personas. Fue la gendarmería marroquí. Y usted dijo que no estaba tan mal.
Sánchez se enfurecía visiblemente desde su escaño y le replicó con dureza:
Hoy se ha equivocado gravemente. La mera exhibición de balas es un error imperdonable precisamente en este hemiciclo, ni siquiera con fines probatorios. El Congreso no es una corte penal, es el templo de la palabra”
Recordó los impactos de bala del 23-F que aún se conservan en el techo. La entonces presidenta Meritxell Batet (PSOE) también le reprendió, instándole a hacer “uso exclusivo” de la palabra “por respeto y por decoro”. No hubo expulsión. Rufián terminó su intervención y permaneció en la sesión sin que la entonces presidenta Meritxell Batet dijese ni media palabra. Rufián no pasó por el escáner ni avisó previamente de que iba a exhibirlos; los diputados no están obligados a ello. Aun así, el gesto fue calificado de “imperdonable”… pero sin consecuencias disciplinarias efectivas.
Cuatro años después, el 23 de septiembre de 2026, la presidenta del Congreso Francina Armengol (PSOE) ha expulsado del hemiciclo a la diputada del PP Ana Belén Vázquez por mostrar un bote de gas pimienta durante el debate con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Vázquez lo exhibió para ilustrar la inseguridad en Ceuta tras entradas masivas de inmigrantes, señalando que ciudadanos y, en particular, mujeres, se ven obligados a llevar este tipo de elementos de defensa personal.Armengol invocó el artículo 101 del Reglamento y el Registro de Armas para considerar el spray “un arma”, ordenó a la diputada salir y depositarlo, y le advirtió de que una tercera llamada al orden podría acarrear la expulsión de toda la sesión. Entre gritos de “¡fuera!” y protestas de los populares, Vázquez abandonó el hemiciclo.
El contraste es evidente. Tres proyectiles (aunque fueran de fogueo) sacados del bolsillo y depositados con teatralidad sobre la tribuna de oradores merecieron solo reprimendas verbales de Sánchez y Batet. Un bote de gas pimienta vacío, mostrado en el contexto de la inseguridad ciudadana en Ceuta, se convierte en motivo de expulsión inmediata bajo Armengol.
Misma institución, mismo Reglamento, presidencias socialistas… y criterios radicalmente distintos según quién protagonice el gesto y a quién se dirija la crítica.Este episodio refuerza la percepción de una doble vara de medir en la Cámara Baja: mayor indulgencia hacia los socios de investidura (ERC) cuando el objetivo es el Gobierno de Sánchez, y máxima severidad hacia la oposición popular cuando se denuncia la gestión de Interior o la situación en las fronteras. El “templo de la palabra” parece tener normas flexibles en función del color político de quien se sube a la tribuna.
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