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ENTREVISTA PD / Miguel Ángel Revilla, 'Nadie es más que nadie'

Revilla: «Con 15 años era del Frente Juventudes para poder jugar al baloncesto e ir en verano a unos campamentos donde te daban de comer»

"Zapatero recibió un encargo demasiado pronto y no supo rodearse de gente competente"

Periodista Digital 10 Abr 2012 - 11:56 CET
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Hablar de Miguel Ángel Revilla, es hablar de Cantabria. omo dice en su nuevo libro ‘Nadie es más que nadie’, «el muchacho listucu que en los años cincuenta pastoreaba ovejas en las laderas de Peña Labra se convertiría en 2003 en presidente de Cantabria. Esta es su historia. Y nos la cuenta con ese estilo único que lo ha hecho popular y querido, con sentido del humor y naturalidad.Miguel Ángel Revilla nos dibuja una España de penuria y esfuerzo que ya no existe. Y relata con viveza cómo, con tesón, animado por el amor a la tierra que lo vio nacer, consiguió alcanzar las más altas responsabilidades».

«PASA, QUE ASÍ PODRÁS DECIR QUE NO SOLO HAS ESTADO EN UN BAÑO CON EL DE NORUEGA»

«¿Quién no se ha encontrado en esta vida, cuando entra en un cuarto de baño, a alguien dentro? Todos. Incluso que te has equivocado y has entrado en el de señoras en vez de en el de señores, o al revés. Pero en una boda de ese nivel no te encontrabas taxistas o gente que trabajara en la construcción. Allí te encontrabas reyes o ministros, y dio la casualidad de que yo fui entrar en el baño y me encontré a este hombre -el rey de Noruega- dentro, porque no había cerrado.

Yo le pedí disculpas, pero el problema es que lo conté. Con el Rey de España fue en un baño de pared a los dos años. Le invité a comer y, mientras estaba saludando él a la gente del restaurante, yo le perdí la pista. Había ido a la mesa a ver como estaba preparada y lo que íbamos a comer y, cuando fui a entrar en el baño, él estaba de pie allí. Me retiré rápidamente, pero él me vio y me dijo: ‘pasa, que así podrás contar que no solo has estado en un baño con el de Noruega’. El rey es un cachondo integral. La verdad es que yo estuve ahí un rato de pie y no salió ni gota».

«EN ESTE LIBRO TRATO DE DESMITIFICAR A CIERTOS PERSONAJES. LOS PONGO UN POCO A NIVEL DE SUELO, PORQUE NADIE ES MÁS QUE NADIE»

«En este libro trato de desmitificar a personajes que teóricamente gozan de una popularidad mediática y nos pensamos que son unos genios, pero yo creo que todos somos parecidos o, por lo menos, hay que intentar serlo. Yo me considero un tipo normal y he sido presidente, pero nunca me lo he creído; nunca he ido de presidente por ningún lado. Veo que a veces hay un exceso de pleitesía a gente que parece que está en la estratosfera y yo los pongo un poco a nivel de suelo, porque nadie es más que nadie. Con Severiano Ballesteros me ocurrió algo tremendo.

Yo tendría que haber cogido el avión que se estrelló en diciembre de 1983, en el que los dos teníamos reservado el billete. Eran tiempos en los que Cantabria solo tenía dos vuelos, uno por la mañana y otro por la tarde, y yo acabé una gestión aquí -en Madrid- antes de la hora y se me ocurrió que igual podía coger el avión de las seis y así no hacía noche en Madrid. Llegué a las cinco y media, y estaba cerrado. Severiano Ballesteros llegó con la misma pretensión que yo. Venía de ganar el campeonato del mundo de golf en plena popularidad, e hizo que saliera la gente de los mostradores incluso. A él le dijeron: ‘bueno, no hay plaza, pero te metemos en la cabina’. Y me vio a mi, ‘pobre Revilla’, allí, que no me conocía de nada.

Era diputado raso de Cantabria, y dijo: «si este señor, que está antes, no está en el avión, tampoco voy yo». Al cabo de diez minutos apareció una azafata y dijo: ‘pasen los dos’. A él le metieron en la cabina, a mi me pusieron en una sillita atrás, de esas de las azafatas. En el avión del día siguiente murieron todos. Hubo unas semanas que nos dieron por muertos. Digo yo que, Severiano, con aquel gesto de ‘nadie es más que nadie’, puso este título. Gracias a eso he vivido muchos años más, y eso nos unió muchísimo a Severiano y a mi. Somos muy amigos».

«NO HAY NADA MÁS QUE TIJERA Y TIJERA, COMO UNOS BUENOS ALUMNOS DE LA SEÑORA MERKEL»

«Hay momentos excepcionales. La situación es muy grave. Posiblemente, en este momento, habría que sentarse todos para ver qué hay que hacer. A mi me preocupa, pues parece que nada más hay ‘tijera y tijera’, y no estoy oyendo, para nada, hablar de un modelo económico para España. ¿Por dónde va a emerger el futuro de una ecónoma productiva? no lo oigo. Y con tanta tijera, no hay capacidad de demanda, que es el motor de la economía. Eso se aprende en la primera página cuando uno estudia economía: si subes impuestos, recortas inversiones; si no hay demanda, no hay producción; si no hay producción, no hay empleo y hay recesión; si hay recesión, no se sale de esta. No estoy viendo nada en tono positivo.

Nada más tijera y tijera. Como unos buenos alumnos de la señora Merkel, que nos tiene en fila india, y parece que el único mérito que queremos hacer es calentarles el oído, cada vez que pasamos por el lado del ministro de economía y finanzas alemán, para decirle que esté tranquilo, que vamos a meter tijera».

«SOY INCAPAZ DE METER LA MANO Y LLEVARME UN EURO QUE NO SEA DE MI SUELDO»

«Habrá que preguntárselo a ellos -Al PP, por qué decidieron que Hormaechea siguiese a la cabeza de Cantabria, pese a haber sido acusado de corrupción-. Yo me puse allí de candidato y estuve a punto de salir. A punto estuve de ser presidente mucho antes, pero yo estoy orgulloso de lo que he hecho. Por lo menos, he intentado hacer todo lo que he podido por mi tierraC creo que nadie me puede discutir eso. Soy incapaz de meter la mano y llevarme un euro que no sea mi sueldo. Me levanto a las siete de la mañana, y hasta las 11 de la noche no pienso en otra cosa que no sea hacer lo mejor por la gente de mi tierra, y si fuera por España mejor, porque me considero muy español.

«RECELO MUCHÍSIMO DE LOS QUE NO HAN HECHO OTRA COSA MÁS QUE POLÍTICA. ESOS, PARA MANTENER EL ESTATUS, MUERDEN»

«Yo soy un político de vocación. Recelo muchísimo de los que no hay hecho otra cosa más que política. Esos, para mantener el estatus, muerden. Yo, antes de ser político, he probado siendo 12 años director de un banco, he trabajado en la bolsa, he sido profesor de la universidad 20 años y antes de llegar a la presidencia fui vicepresidente 8 años, consejero de obras públicas. Pero conozco ministros, y hasta presidentes, que no han hecho otra cosa.

Es poco bagaje para una responsabilidad tan grande como es llevar un país. Quizá ese fue el problema del señor Zapatero. Bien intencionado, demócrata, yo creo que honrado, pero recibió un encargo demasiado pronto y no supo rodearse de gente competente. Muchos de ellos no daban la talla. En la época en la que la economía crecía al cuatro y medio, cualquiera podía ser presidente y hasta lo hace bien. Cuando hay que ser un buen estadista es en tiempos como estos: con recesión. Ahí se ven los toreros».

«ZAPATERO ME LLAMÓ DIRECTAMENTE Y YO LE DIJE: ¿ESTÁS BIEN DE LA CABEZA?»

«Yo no había estado en la calle Ferraz en mi vida. Zapatero me llamó directamente. Alguien le dio mi teléfono. Fíjate la sorpresa, que con ocho diputados de treinta y nueve que te digan: «quiero que seas el presidente de Cantabria». Yo le dije: ‘¿estás bien de la cabeza?’ No le dije que si en ningún momento. Pasaron unos días. Primero quería conocerle y verle. Le había visto dos días, porque había ganado el congreso del PSOE, con diez o doce votos sobre Bono».

«YO SOY RADICAL NADA MÁS EN DOS COSAS: EN LA AVERSIÓN CONTRA LOS ASESINOS PSICÓPATAS DE ETA Y EN QUE ME CONSIDERO MUY ESPAÑOL»

«Yo tengo una cosa muy clara. Yo soy radical nada más en dos cosas, y en lo demás soy bastante liberal, o mucho. Muchísimo. Yo soy radical en la aversión y la beligerancia que tengo contra los asesinos psicópatas de ETA desde que tengo uso de razón. Yo he ido a todos los entierros del País Vasco, me la he jugado. He sido candidato en listas de partidos constitucionalistas de relleno de País Vasco. Yo he sido candidato en Llodio -Álava- porque no tenían gente para presentarse. Y la otra cosa en la que soy radical es en que me considero muy español. Cántabro y español. Eso de ‘me pone Cantabria y me pone España’. En lo demás, la economía, la libertad religiosa, el aborto, el divorcio,… no. Pero en lo que soy radical es en esas dos cosas. ¿Cómo no voy a ir yo a los homenajes a las víctimas del terrorismo, si yo soy un amenazado?».

«LA ANTÍTESIS DEL NACIONALISMO ES EL REGIONALISMO. SER REGIONALISTA ES SER REPRESENTANTE DE UNA REGIÓN QUE PERTENECE A UNA NACIÓN»

«No confundamos una cosa: las antípodas o antítesis del nacionalismo es el regionalismo. No son ni primos segundos. Ser regionalista es ser representante de una región que pertenece a una nación, que se llama a España. ¿Qué es ser nacionalista? Es un excluyente que no admite una nación más que la suya, más que la vasca o la catalana. Yo soy nacionalista, porque soy nacionalista español. Soy español. Y por eso soy regionalista. Una región es una parte de un todo que se llama España. Nada que ver con los nacionalistas. Nos llevamos fatal. Yo me llevo muy mal con ellos, con Ibarretxe, por ejemplo».

«YO CON 15 AÑOS ERA DEL FRENTE JUVENTUDES PARA PODER JUGAR AL BALONCESTO E IR EN VERANO A UNOS CAMPAMENTOS DONDE TE DABAN DE COMER»

«Yo con 15 o 16 años, era del Frente Juventudes –Isabel Durán saca los colores a Miguel Ángel Revilla en ‘La Noria’-. Era el único sitio donde podías apuntarte para poder jugar al baloncesto y encima ir en verano a unos campamentos donde te daban de comer, como la mayoría de los españoles. Luego fui del sindicato vertical, y luego he sido demócrata toda la vida. Yo no soy partidario, y lo he dicho muchas veces y algunos me han criticado, de ese revisionismo de decir: ‘vamos a quitar todas las estatuas y las calles’. Eso no tiene sentido. La historia ya ha juzgado a cada uno, y si hay una estatua que pone: ‘Franco. Dictadura del 39 al 75’ pues déjala ahí. No empieces a quitar todo. Incluso ‘Hitler: Asesino de judíos. Causante de la Segunda Guerra Mundial’, para que la gente le vea. A lo mejor viéndole dirán: ‘no volveré jamás a votar aun tío de estos’. Yo creo que hay que mirar más hacia adelante que hacia atrás.

Reconozco que si yo tuviera una persona enterrada y no supiera dónde, me gustaría que me dejaran sacarla, para poder ir el día de todos los santos y ponerle unas flores. Pero hay que mirar hacia delante. España es un país que ha tenido históricamente más hambre y guerra que otra cosa. Vamos a ver si esta senda de prosperidad, un poco artificial, la verdad, que hemos tenido en estos últimos 40 años, la seguimos, y no volvemos a una historia de miseria, de guerras y de hambres, que es lo que han padecido la mayoría de nuestros antepasados. Vamos a ver si somos capaces de conservar un cierto desarrollo y, sobre todo, que no haya violencia y guerras, que eso es lo peor que puede ocurrir».

Con la colaboración de Sandra Besga y J. F. Lamata.

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