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María Guardiola y VOX han protagonizado una ruptura pública en Extremadura que deja en suspenso la investidura de la popular como presidenta de la Junta.
A tan solo 24 horas de la sesión constitutiva de la Asamblea, los de Santiago Abascal enviaron un correo al PP comunicando el fin de las conversaciones, aunque lo denominan «paralización» para no cerrar por completo la puerta a futuras negociaciones.
El Partido Popular, sorprendido por el giro, acusa a VOX de seguir una estrategia nacional diseñada para endurecer posiciones antes de las elecciones en Aragón.
Desde el 21 de diciembre, cuando se concluyó el recuento electoral, Guardiola —respaldada por Alberto Núñez Feijóo— había intentado alcanzar un pacto rápido. Su objetivo era cerrar un «acuerdo global» antes del 20 de enero, fecha límite para la constitución de la Asamblea. Sin embargo, los desafíos mutuos han paralizado todo avance.
Por su parte, los de Bambú mantienen exigencias máximas y sostienen que la presidenta no demuestra «voluntad de acuerdo» tras asumir el cargo en la Cámara y cuestionar sus demandas programáticas. «Mientras no rectifiquen, no hay nada que hacer», afirman los de Abascal.
En el acto constitutivo de la Asamblea este martes, el PP logró hacerse con la presidencia gracias a Manuel Naharro Gata, elegido por mayoría simple en segunda votación. Esto contraviene el deseo de VOX, que pedía un candidato de consenso para ocupar ese cargo.
Pese a no alcanzar su meta inicial, el partido obtuvo una secretaría gracias a los 10 votos cedidos por los populares —en votación secreta— a Beatriz Muñoz Rodríguez, quien logró 21 apoyos. María Isabel Serrano (PP) ocupó el cargo de secretaria segunda con 19 votos, mientras que José Francisco Llera (Unidas por Extremadura) fue tercero con tres.
Sin embargo, este «gesto» por parte de Guardiola no convence a Vox: su portavoz Óscar Fernández Calle lo califica como «migajas» y advierte: «Sin respeto hacia Vox, no habrá acuerdo».
Las demandas de Vox: poder real o nada
Vox repite en Extremadura lo que solicita en otros lugares: consejerías con presupuestos ejecutables para llevar a cabo políticas efectivas. José Antonio Fúster, su portavoz, lo resume como «la madre del cordero». Se lamenta de que Guardiola no haya comprendido sus condiciones al ofrecerles entrar en el Gobierno. Buscan fondos reales para implementar medidas concretas, no solo ocupar sillones vacíos. El PP defiende que su propuesta era «razonable», incluyendo entrada tanto al Ejecutivo como a la Asamblea y partidas específicas para políticas impulsadas por Vox; sin embargo, ante la falta de consenso, todo se vino abajo.
Las negociaciones avanzaban favorablemente hasta el viernes, caracterizadas por un ambiente cordial y una clara voluntad de llegar a un acuerdo.
El PP asegura estaba dispuesto a otorgar a VOX «una posición importante», aunque no iba a regalarles la presidencia de la Asamblea sin haber cerrado previamente Gobierno y presupuestos.
Desde Vox desmienten cualquier ruptura: solo rechazaron lo que consideran un «insulto» en la oferta popular y afirman estar abiertos al diálogo con «seriedad y lealtad». Sin embargo, acusan a Guardiola de buscar excusas para evitar pactar y echar culpas hacia otros.
El viento favorable para Vox impulsa sus aspiraciones en Aragón
Vox ha duplicado su representación: pasó de 6 a 11 escaños con un 17% del voto; mientras tanto, el PP ganó uno más (29), pero perdió 10.000 sufragios respecto a 2023. Guardiola convocó elecciones para intentar gobernar en solitario, pero no logró alcanzar una mayoría absoluta (necesita 33). Ahora mismo, con un mes por delante, su investidura pende de un hilo.
Si no se llega a un pacto, podría haber repetición electoral en primavera, lo que costaría más de siete millones como ocurrió en diciembre. Y sin la seguridad de mejorar el resultado obtenido.
La tensión también afecta Aragón, donde Jorge Azcón (PP) inicia campaña el 8 de febrero.
Este tropiezo complica el relato del PP como fuerza sólida e independiente frente a VOX. Abascal reserva sus fuerzas para el 8-F, donde espera lograr un resultado «aún más espectacular» que en Extremadura.
Este martes Guardiola ha llamado nuevamente a VOX para reanudar conversaciones. Sin embargo, rechaza asumir todas las demandas planteadas por esta tercera fuerza política. Por su parte, los de Abascal exigen respeto al «mandato popular» y amenazan con votar negativamente durante la investidura.
La disputa sobre quién es responsable —el PP sostiene que VOX rompe unilateralmente mientras que VOX argumenta que son excusas por parte de Guardiola— amenaza con enturbiar el inicio de la campaña en Aragón.
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