El Gobierno es rehén en el secuestro del Alakrana, no sólo de los harapientos piratas, sino también de sus errores de gestión de esta crisis que ya lleva más de cuarenta días. «El escarnio que produce para España proviene de la imagen de un Estado de Derecho que hace flexibles sus leyes en función de lo que le convenga al Gobierno», afirma Gustavo de Arístegui, al tiempo que recuerda que los pagos de rescates han hecho más fuertes a los piratas y han alimentado la industria armamentística y este tipo de secuestros.
- «El pago de rescates por parte de las instituciones democráticas es ilegal y esto no se puede pasar por alto. Los piratas se han sofisticados gracias a los rescates y hoy eso les permite realizar abordajes a centenares de millas de la costa somalí gracias a potentes barcos nodriza. Tal es así que podrían en poco tiempo llegar al rico estrecho de Ormuz»
Tras la experiencia del secuestro del barco Playa de Bakio, en el Congreso, se exigió una Proposición no de Ley para que militares o, al menos, seguridad privada, acompañaran a la tripulación de nuestros barcos en las peligrosas aguas del Cuerno de África.
El Gobierno rechazó la petición de embarcar a militares alegando que existen informes que lo desaconsejaban y que carecíamos de un marco legal apropiado para llevarlo a cabo. A los pocos días, el Alakrana es secuestrado mientras otro buque francés con militares abordo rechaza un ataque pirata similar.
Este episodio puso, a juicio de Gustavo de Arístegui, en ridículo a nuestro Gobierno.
«Con el primer caso de secuestro, el Partido Popular dio un margen de confianza al Gobierno. Pero salió mal porque con la negativa de reforzar la seguridad en nuestros barcos sentaba un precedente que podía perjudicar a otros barcos. Como así ha sucedido».
Lamentablemente, el portavoz de Exteriores también considera que la confianza que le dieron al Gobierno fue traicionada.
«La información que el Gobierno nos ofrecía a la oposición, que se supone que era confidencial por seguridad, al día siguiente la veíamos publicada y ampliada en periódicos impresos de tirada nacional».
EL EMPLEO DE LA FUERZA
Gustavo de Arístegui considera que la fuerza multinacional desplegada en aguas del Índico padece de dos problemas. Es insuficiente y tiene las manos atadas. Para solucionar el primer punto, pide a otros países que se impliquen de manera más importante en la defensa de los barcos europeos que faenan en aquellas aguas.
«Desterremos la idea de que somos belicistas. Es el empleo de la legítima defensa para salvaguardar la vida de nuestros pescadores y los intereses económicos de un Estado de Derecho como el nuestro».
El segundo problema al que Arístegui hace referencia es el mismo, a su juicio, que padecemos en Afganistán: «nuestra Armada está atada de pies y manos».
«Las reglas de enfrentamiento no son las adecuadas. La presencia de la Armada en el índico no padece por culpa de los profesionales del Ejército sino por estar atada a las órdenes políticas que hoy recibe».
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