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Con la aprobación el pasado viernes a bombo y platillo del nuevo Plan Integral de Prevención del Fraude, el Gobierno quiso transmitir la idea de que se iba a perseguir hasta el último resquicio la economía sumergida en España.
Sin embargo, a medida que se van desgranando cada una de las actuaciones que se pondrán en marcha, la pregunta que surge es: ¿qué se ha hecho hasta ahora y por qué han tenido que pasar tantos años para que la Agencia Tributaria, la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social, luchasen codo con codo en esta lucha contra el fraude? De hecho, la principal novedad del plan será, precisamente, esta colaboración entre estos organismos inspectores de lo laboral y lo fiscal.
CONTROL DE LAS HORAS EXTRA
Para ello se realizarán estrictos controles para prevenir el fraude por contrabando de determinadas mercancías, se analizará pormenorizadamente a las empresas insolventes que, a la vez, siguen desarrollando una actividad económica -que, lógicamente, no declaran- al tiempo que se inspeccionarán determinados tipos de fraude que cometen trabajadores falsamente autónomos.
Sin embargo, una de las medidas que más repercusión social puede acarrear es la intención de controlar las horas extra no declaradas, así como las bajas indebidas que algunas empresas -sobre todo de la construcción- les hacen a sus trabajadores por fiestas y vacaciones, volviéndoles a contratar una vez que pasa esta circunstancia.
También se perseguirá que los contratos de becarios se destinen a esta función de formación y no sea una manera de enmascarar un puesto de trabajo. ¡Ojo! A partir de ahora el fisco investigará todos aquellos signos externos por vinculación a fraude fiscal o blanqueo de capitales que no se corresponda con los ingresos declarados.
RASTREO IMPLACABLE
Llevar a los niños a un determinado colegio, tener un coche de alta gama o vivir en un determinado complejo residencial, podrían ser signos externos que podrían apuntar a un presunto defraudador. Los despachos de asesores fiscales encargados de rebajar la factura de impuestos, en ocasiones de manera ilícita, sentirán la mirada del fisco. Otro de los colectivos que recibirá una atención especial será el de los contribuyentes en módulos. Se analizará su actividad para rastrear la posibilidad de que realicen facturas falsas.
También se investigarán los trabajos en talleres clandestinos, que en ocasiones se realizan en locales e incluso viviendas particulares, donde se fabrican prendas y calzado. Además, merecerán especial atención las campañas estacionales agrícolas y todos aquellos comercios minoristas de precios bajos, los populares todo a 100, con el propósito de que compitan en igualdad de condiciones que los demás establecimientos.
Originalmente publicado en La Gaceta.
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