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El ministro de las bombillas, un mal ejemplo para el ahorro

Sebastián usó un helicóptero militar para desplazarse a 100 kilómetros de Madrid

Cuatro coches de su séquito llegaron por carretera

21 Jun 2010 - 16:10 CET
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La falta de control del  gasto del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no tiene límite. Mientras  que el Gobierno exige ajustes a los ciudadanos, sube los impuestos a las rentas medias, rebaja el sueldo a los funcionarios y congela
las pensiones, el despilfarro de los ministros y sus  departamentos se hace más evidente cada día.

No se han frenado las subvenciones y las contrataciones de personal y los gastos superfluos y prescindibles se han mantenido e incluso han aumentado tras darse a conocer el plan de  ajuste.

El último capítulo de derroche lo ha protagonizado el ministro de Industria, Miguel Sebastián, responsable de decenas de programas y planes de ahorro energético, que acudió a visitar la fábrica de Nissan en Ávila –a  100 kilómetros de Madrid o, lo que es lo mismo, 50 minutos por carretera– en un helicóptero militar. El coste del viaje en helicóptero del ministro, defensor de las bombillas de bajo  consumo y de la reducción de la velocidad en carretera para ahorrar combustible, superó los 6.000 euros.

LA VISITA
El aterrizaje del ministro junto con algunos miembros de su gabinete y  varios periodistas en el Centro de Formación de la Policía de Ávila fue presenciado por decenas de trabajadores del organismo, a los que la visita pilló por sorpresa.
Tal y como adelantó ayer en exclusiva Intereconomía  TV, a primera hora de la mañana, los empleados se habían encontrado  cerrado el aparcamiento del centro dependiente del Ministerio de Interior.

La razón: el aterrizaje de un Superpuma –un helicóptero grandes  dimensiones– utilizado exclusivamente para facilitar la presencia del ministro en la factoría de Nissan de Ávila, cuyos trabajadores ya han sufrido tres expedientes de regulación de empleo. El desplazamiento por  carretera del ministro,  para un acto en el que se vendieron los esfuerzos del Gobierno para impulsar un plan de viabilidad de la planta automovilística, apenas hubiera supuesto un mínimo desembolso.

MÁS GASTO
Sin embargo, el ministro del ahorro no se conformó con gastar 6.000 euros  para un viaje en helicóptero a 100 kilómetros de Madrid. Cuatro coches oficiales de alta cilindrada llegaron a la ciudad castellanoleonesa ocupados por altos cargos y responsables del ministerio de Sebastián.

Su función: trasladar al ministro y su séquito desde el Centro de la Policía a la factoría de Nissan, obviando que la subdelegación del Gobierno en Ávila tiene vehículos especializados para cubrir estos trayectos. Finalmente, Sebastián volvió a Madrid nuevamente en helicóptero mientras su séquito de altos cargos lo hacía en los cuatro coches oficiales dependientes del Ministerio de Industria.

Originalmente publicada en La Gaceta.

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