Es para echarse a temblar. El Gobierno Zapatero, al que no le llega la camisa al cuello viendo el tono de las encuestas electorales, lanza mensajes acerca de las posibilidades de los proetarras de Batasuna de volver a participar en política y esta calculada ambigüedad envalentona al nacionalismo vasco.
Tanto el PNV como EA pidieron ayer que se den los pasos para terminar con la ilegalización de Batasuna. El líder del PNV en Vizcaya, Andoni Ortuzar, se congratuló de la posición del presidente del Gobierno y la comparó con el «inmovilismo» de Patxi López.
Ortuzar dijo que Zapatero ha sido capaz de ir «un poquito más allá» en este asunto, y por eso animó al lehendakari a que «se mueva por la paz».
Que los nacionalistas hayan acabado percibiendo a Patxi López como un freno a sus aspiraciones y crean haber encontrado en Zapatero a un posible colaborador debería hacer reflexionar al Ejecutivo, al PSOE y a todos los que todavía sostienen en los medios de comunicación que hay que seguir confiando en el Gobierno.
Parece evidente que a estas alturas las decisiones estratégicas las toma ya el Gabinete Rubalcaba, al que poco parecen importarle los acuerdos contraídos, guardar las formas o el futuro del propio lehendakari.
Rubalcaba acrecienta así su leyenda. El diario El Mundo recordaba este 31 de cotubre de 2010 cómo el hombre que se jacta de «saber todo sobre todos» utilizó en su momento el aparato del Estado contra quienes denunciaron la guerra sucia y el saqueo de las arcas del Estado.
Esta semana, mientras Zapatero estaba en Bruselas, el vicepresidente y ministro del Interior ponía en marcha su particular agenda gastronómica, que le llevó a cenar el miércoles con el presidente del PNV y a comer dos días después con jueces y fiscales de la lucha antiterrorista.
Se reunieron el restaurante Currito, en la Casa de campo madrileña, el ministro del Interior, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho; el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez; el presidente, el fiscal jefe y el presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (Ángel Juanes, Javier Zaragoza y Javier Gómez Bermúdez), los jueces de instrucción Fernando Grande-Marlaska y Santiago Pedraz y el fiscal Vcente González Mota, todos ellos pertenecientes a este tribunal.
La Asociación Profesional de la Magistratura criticó ayer esa comida, que calificó de «inconveniente».
Cada día parece más claro que Rubalcaba intenta diseñar un nuevo escenario político en el que, tras implicar al PNV, pretende encajar a los jueces, que ya tuvieron un papel decisivo en la última tregua de ETA.
Urkullu ha confiramdo su entrevista con Rubalcaba.En un artículo publicado en su blog personal y titulado «Antes de que el gallo cante dos veces me habrás negado tres«, afirmá que participará en todos los encuentros a los que sea llamado.
Dice que él y el vicepresidente de Zapatero hablaron:
«De paz y de normalización política, de la mayoría social vasca, de aprovechar esta oportunidad, si se dan las condiciones, y la primera condición es el respeto a la vida y a los derechos humanos».
«También del respeto a la pluralidad vasca y a la voluntad de la misma, de la posibilidad de defensa de todas las ideas políticas democráticas, de la necesaria -al menos a juicio del PNV- aplicación de una política penitenciaria distinta, acorde con la letra y el espíritu de la ley, y del papel, sin ningún tipo de protagonismo por nuestra parte, que el PNV está dispuesto a desempeñar».
Los acontecimientos están demostrando la torpeza del Gobierno en lo que empieza a vislumbrarse como un nuevo bandazo en un asunto de Estado.
Lo cierto es que Batasuna sigue en sus posiciones de siempre. Si el viernes volvió a reivindicar en Alsasua el legado de ETA, ayer pidió en Pamplona «la implicación de la sociedad navarra» para resolver el «conflicto».
Por contra, el Gobierno demuestra demasiadas prisas por avanzar, pese a que tiene la sartén por el mango: la izquierda abertzale está asfixiada, fuera de las instituciones, y los terroristas están contra las cuerdas y sin capacidad operativa.
La única explicación que se nos ocurre para justificar el viraje del Gobierno, que tantas expectativas ha generado en el nacionalismo vasco, es que haya arrojado la toalla en cuanto a la posibilidad de arreglar la economía en lo que queda de legislatura y busque a la desesperada en el fin del terrorismo la baza con la que presentarse a los comicios de 2012.
Pero si así fuera, supeditar el fin de ETA a la conveniencia partidista, desencadenar artificialmente ese proceso a riesgo de tener que hacer concesiones en busca de un beneficio político, no sólo sería un error, sería una infamia.
Más información
Zapatero deberá explicar el martes en el Senado su afirmación de que los pasos de Batasuna no serán «en balde»
López dice que no ha movido un «ápice» su política hacia Batasuna
UPyD dice que sería un «despropósito y traición» a la sociedad vasca que el PSE se hubiera reunido con Batasuna
Batasuna tiene un pie en las urnas
De Valeriano, ‘Freddy’ Rubalcaba en acción y el machismo socialista
Rubalcaba asegura que está «muy orgulloso» de su pasado y que no piensa renunciar a él
Más en Justicia
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home