Cuando nos enfrentamos a la pérdida de un ser querido, lo último que queremos es complicarnos con trámites legales. Sin embargo, muchas personas se encuentran con problemas que podrían haberse evitado con un poco de planificación y, sobre todo, con un buen seguro de decesos. Vamos a hablar de esos errores frecuentes que aparecen en estos momentos difíciles y cómo puedes sortearlos para que todo sea más llevadero.
La tranquilidad de estar preparado
Aunque nadie quiere pensar en estas situaciones, tener un buen seguro de decesos puede cambiar completamente la experiencia. No se trata únicamente de cubrir gastos, sino de contar con un respaldo integral que te guíe en cada paso. Desde la recopilación de documentos hasta la gestión de plazos, estas pólizas están diseñadas para simplificar procesos y reducir el estrés en momentos difíciles.
Si estás considerando contratar un seguro de decesos, asegúrate de elegir uno que incluya servicios de asesoramiento legal, gestión de trámites y cobertura completa. Para ello, la mejor opción es ayudarte de herramientas como El Comparador Seguro, que te permite comparar automáticamente los diferentes precios, coberturas y condiciones de los seguros de decesos de las diferentes compañías para que puedas elegir la que más se adapta a tus necesidades. Al final, se trata de invertir en tranquilidad para ti y para tus seres queridos, algo que no tiene precio cuando realmente lo necesitas.
Los 5 errores más comunes al gestionar un fallecimiento
1. Falta de previsión económica previa
Uno de los errores más comunes, aunque a menudo no se reconoce, es subestimar los costes asociados a un fallecimiento. Desde el servicio funerario hasta los impuestos de sucesiones, los gastos pueden acumularse rápidamente. Muchas familias se ven en la incómoda situación de tener que recurrir a préstamos o pedir ayuda económica porque no habían previsto estos costes.
Aquí es donde el seguro de decesos brilla con luz propia. Estas pólizas no solo cubren los gastos funerarios, también ofrecen opciones de financiación y planificación que te permiten afrontar los costes sin preocupaciones. Al pagar una pequeña cuota mensual, tienes la tranquilidad de que todo estará cubierto cuando llegue el momento. Además, algunas compañías incluso ofrecen asesoramiento para optimizar los gastos y evitar sorpresas desagradables.
2. Omisiones en la documentación
Un error muy habitual es no tener toda la documentación necesaria para gestionar los trámites. A veces, se trata de pequeños detalles como un certificado de defunción, el libro de familia o el testamento. Otras veces, faltan documentos esenciales como las escrituras de bienes inmuebles o el DNI del fallecido. Estas omisiones no solo retrasan los trámites, sino que también generan mucho estrés innecesario.
Aquí es donde un seguro de decesos puede marcar la diferencia. Estas pólizas suelen incluir servicios de asesoría que te guían en todo momento. No tienes que preocuparte por qué papel presentar o dónde buscarlo, porque la compañía se encarga de ayudarte a reunir todo lo necesario. Este tipo de apoyo es un auténtico alivio cuando tienes la mente en mil cosas más.
3. Confusiones sobre los plazos legales
¿Sabías que hay plazos muy estrictos para realizar algunos trámites legales tras un fallecimiento? Por ejemplo, el impuesto de sucesiones debe presentarse en un máximo de seis meses, aunque puede solicitarse una prórroga. Sin embargo, muchas personas desconocen este detalle y terminan enfrentándose a multas o recargos por presentar la documentación fuera de plazo.
Un buen seguro de decesos no solo cubre los gastos funerarios, también te da acceso a expertos legales que se encargan de recordarte estas fechas clave. Además, pueden ayudarte a gestionar prórrogas o trámites adicionales para evitar problemas mayores. Esto te permite centrarte en lo realmente importante mientras los expertos se ocupan del resto.
4. Dudas sobre los derechos laborales y pensiones
Cuando fallece un familiar, también surgen dudas sobre derechos laborales, como permisos de ausencia, y sobre posibles prestaciones, como pensiones de viudedad u orfandad. Muchas veces, estas cuestiones pasan desapercibidas hasta que es demasiado tarde para reclamar los beneficios.
Los seguros de decesos incluyen servicios que te ayudan a tramitar este tipo de gestiones. Por ejemplo, te pueden orientar sobre cómo solicitar una pensión o cómo comunicarte con la Seguridad Social para resolver cualquier trámite pendiente. Además, suelen disponer de líneas de atención 24/7 para resolver tus preguntas rápidamente, algo que en momentos de incertidumbre es de gran ayuda.
5. Desconocimiento de las gestiones relacionadas con la herencia
Otro de los grandes errores es no saber cómo gestionar la herencia. En España, el proceso puede ser complejo, sobre todo si hay bienes inmuebles, cuentas bancarias o deudas involucradas. Algunas familias incluso se enfrentan a disputas porque no tienen claro cómo repartir los bienes o quién tiene derecho a qué. Con un seguro de decesos, este tipo de conflictos se minimizan. Muchas pólizas incluyen asesoramiento jurídico que aclara tus dudas y te explica, paso a paso, cómo proceder. Así, no tendrás que pasar horas descifrando leyes o preocupándote por hacer algo mal. Además, contar con ayuda profesional reduce las posibilidades de conflictos familiares, que a menudo complican aún más las cosas.