A vueltas con España – Bruselas, erre que erre.


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

En España deben de leerse poco los papeles económicos del Gobierno de Mariano Rajoy, porque si se leyese su letra pequeña, con detenimiento, no sería necesario que Bruselas descubriese ciertos agujeros negros.
Algunos se sorprenden de que la Comisión Europea enmiende, una vez más, las cuentas del inestable tándem Montoro-De Guindos, pero en realidad Bruselas sólo demuestra dos cosas: la primera, que sabe sumar y restar, y la segunda, que por si acaso se cubre exigiendo más ajustes, temiendo que no sea realista el cuadro de ingresos presupuestados para 2014.
De lo que se duda en realidad es sobre el cumplimiento del objetivo de déficit público de España: el 5,8% en 2014; léase casi 60.000 millones de euros de diferencia entre ingresos y gastos públicos. A Bruselas le da casi igual lo que se ingrese y lo que se gaste en España, si la diferencia encaja en sus previsiones, lo que no sucede.
¿Dónde está la clave? En el crecimiento económico del país. Si España crece más, también recaudará más, aminorando el déficit, siempre que consiga mantener el gasto previsto, pero si, como teme Bruselas, España crece menos, nada encajará. Por eso hay de nuevo tensiones entre el Gobierno de Mariano Rajoy y la Comisión Europea.
¿Es mucha la diferencia? No, pero es importante. Desde Bruselas creen que en 2014 la economía española crecerá un 0,5%, mientras que Madrid sostiene que es posible alcanzar un crecimiento del 0,7%. En realidad, el problema es más complejo, porque la desconfianza afecta a más anualidades y en el fondo unos y otros saben que España carece de un nuevo modelo de crecimiento, alternativo al del ladrillo.
Por si no bastase con los problemas internos, con un mercado bajo mínimos, siguen planeando las dificultades de la zona euro, donde los últimos datos de crecimiento de Francia y Alemania no contribuyen precisamente a hacer felices augurios.

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