Jesús Millán Muñoz: “Yad Vashem”

Jesús Millán Muñoz: “Yad Vashem”

Yad Vashem es un conjunto de museos y de centros de documentación sobre la shoah, o el holocausto sufrido por los judíos en la mitad del siglo veinte, instalado en Jerusalén.

Está formado por distintas entidades como Archivo y Bibliotecas, Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto, El Museo, Sala de los Nombres, Valle de las Comunidades, Yad LaYeld, Jardín de los Justos, Museo de Obras de Arte, etc. Además existen otros museos del holocausto en Washington, Paris, México, etc.

– No tiene la finalidad este modesto artículo, indicar datos que en las páginas de Internet y en la Web oficial de este centro la encontrarán, sino fijarnos en algunos aspectos.

¿Una de las grandes preguntas, es cómo sucedió el holocausto, cómo se pudo realizar, y si esto de alguna manera o forma se podría repetir, en alguna otro lugar del mundo, con otras banderas, ideologías, realidades, circunstancias?

¿Aunque no todos los genocidios son similares, si tienen variables semejantes, y otras, otras desemejantes…? ¿Busquen ustedes el concepto de genocidio en Internet, y en el siglo veinte…?

Analizar esa época histórica, es enormemente complejo, porque pudieron existir e intervenir una veintena de grandes conjuntos de variables, constantes, funciones, interrelaciones, entre otras: la crisis del 29, el ascenso de sistemas no democráticos en Eurasia, el temor y el hambre de grandes conjuntos de la población, el odio e inquina larvado durante siglos, no existir claramente derechos humanos fundamentales aplicables en el sistema jurídico, la personalidad de líderes y de sus altas cúpulas, el aumento demográfico en un siglo, los cambios tecnológicos y científicos y económicos, incluso la envidia como señalaría Arendt basándose en documentos, los siete pecados capitales, etc.

Además hoy sería inconcebible que un Gobierno, en mayor o menor democrático, fuera capaz de quitar de sus cátedras a personas, por una etnia, religión, cultura, ideología, herencia biológica, etc., y esto se hizo, en el primer tercio en algunos lugares de la gran Europa, del país más civilizado y culto del.mundo, es decir, se le quitó de sus puestos de funcionarios a catedráticos de universidades por ser judíos, y de otros puestos de la administración. O se atacó a los comercios judíos, y se destrozaron miles de establecimientos, sinagogas, y otros centros que las personas que los regentaban el único delito era el de ser hijo de judíos. Cosa que por otro lado, nadie puede evitar ser blanco o negro o ser hijo o nieto de tal persona. Porque encima, muchos judíos, no se consideraban judíos de religión, estaban en otras ideologías y religiones y filosofías, y creían estar insertos totalmente en sus sociedades y Estados.

Causas o motivos o circunstancias o pseudorazones o variables, pueden existir docenas y decenas. Es un misterio y un enigma que todas convergieran para que se diesen las circunstancias, y la voluntad, para destrozar la vida de seis millones de judíos, ciertamente, también de otras entidades, homosexuales, gitanos, también sacerdotes católicos, testigos de Yahvé, etc.

Pasarán siglos y no entenderemos estos fenómenos que se produjeron en el siglo veinte, por no ir a siglos anteriores, en el mundo. Porque salvando las distancias, causas, razones, diríamos que en casi toda Eurasia, no solo en Europa, el mundo se llenó de campos de concentración, de diversos genocidios.

– ¿Qué podemos hacer, para que este fenómeno no se vuelva a repetir, sea en una forma o con unas características o sea con otras…?

A mi modo de ver, aunque sea costoso en diversos sentidos, difícil, es necesario crear centros de estudio y de análisis de todos los genocidios que han existido en el siglo veinte, y si es posible de anteriores. Esto organizaciones internacionales podrían y deberían hacerlo, la ONU y la UNESCO podrían y deberían incentivarlos. Porque si no se estudia, no se recuerda, hay más posibilidades de que se repita. Ciertamente se estudia no en sentido o con voluntad de venganza, ni de odio, ni de rencor, ni de enfrentamientos, sino con la sola voluntad de que no se vuelvan a repetir… Incluso se expongan las diversos horizontes-perspectivas-explicaciones-etc.

Con esa masa de documentación, antes de que se pierda, empezar a relacionar datos y conceptos y hechos e ideas, causas y consecuencias, y que los diversos especialistas en diversos saberes, empiecen a intentar crear pautas, modelos, normas, regularidades, para de ese modo, intentar comprender el fenómeno, como si fuese una epidemia o una enfermedad, en este caso no solo biológica, sino social-cultural-ideológica-conceptual-moral-política, para intentar poner las contramedidas, para que no vuelva a surgir.

– Para terminar si no estudiamos los genocidios, les creamos monumentos, creamos centros de documentación, de recogida de datos, de análisis y de estudio, estaremos condenados a repetir, que en el mundo se vuelvan a repetir, como hemos visto, ciertamente, con otros sistemas de organización, realidades, causas, en otros lugares del mundo. Pongan ustedes nombres, y serán conscientes, aunque no todos son iguales, ni idénticos, ha habido genocidios diversos, solo en el siglo veinte, y en diferentes lugares del mundo.

No podemos entender que el siglo con más derechos comparado al pasado, que jamás ha habido, mayor nivel de cultura, conocimientos, económico, etc. El mundo, no digo en todas las zonas del mundo, se llenasen no solo de campos de prisioneros, sino de concentración, y también de exterminio.

El grave y gran temor, es con las tecnologías de la información y documentación, que ahora existen, y que se prevenid que aún existirán, hoy un sistema no-democrático, que tome el poder en algún lugar del mundo, si traspasa sus propios límites, tendría un poder jamás pensado, para que las represiones-genocidios del pasado siglo, se quedasen en algo tibio y pequeño. Este es el gran temor, la gran campana, la gran espada de Damocles que tenemos, no solo que pasarán siglos y no entenderemos la shoah o el Holocausto, ni el resto de genocidios del siglo veinte, sino que hay temores serios y graves, que con las tecnologías de hoy, aplicadas con malos fines, las consecuencias podrían ser impredecibles, imprevisibles, inconcebibles…

Hoy, con este modesto artículo, mi pequeña piedra, símbolo judío, en homenaje a las personas del Yad Vashem, entre otros, un millón y medio de niños y niñas judíos masacrados. Y también de otros tipos de extermino que se han producido en el siglo veinte, de genocidios.

No olvidemos que se van poniendo las piedras en el camino, y al final, nos destrozamos los pies. Pequeñas piedras sobre otras, y al final, volvemos a repetir la historia, de otro modo y de otra manera… ¡Aviso para caminantes y navegantes, también aquí en la Piel de Toro…! ¡Más en estos días y semanas…!

Pero hay una sombra enorme de inquietud que recorre mi mente, que según parece ser, este centro de memoria y estudio, que es el Yad Vashem, recibe, si mi información no es errónea, demasiados ataques informáticos. Es decir, a quién molesta tanto, al final, es simplemente un museo, con cartas, obras de arte, nombres, datos… A quién molesta, aún hoy tanto, estos datos y estas informaciones… A quién y por qué. Es una enorme sombra. Y que quede claro, que no soy judío, ni que yo sepa, no soy judío, ni por los ocho costados, ni por los dieciséis. Quién sepa algo de la historia de España entenderá dicha frase…

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