«¡Viva la nueva casta!»

"¡Viva la nueva casta!"

Tenía razón Pablo Iglesias Turrión, el frasecitas. Había que acabar con la vieja casta, esa que alcanzó puestos relevantes con carreras universitarias, oposiciones, esfuerzo, sacrificio, trabajo y méritos; la que propició la Transición y elaboró una Constitución democrática de consenso en la que cabemos todos; la que puso de nuevo a España en el concierto de las naciones, la que desde la empresa privada y la función pública temporal consolidó el estado social y democrático de derecho, con libertades y contrapoderes. Y la que, como toda obra humana, tuvo sus garbanzos negros que prevaricaron y se corrompieron en el poder, perjudicando con sus actos a la honesta y mayoritaria, pero a los que se les aplicó todo el peso de la ley con condenas ejemplares.

Esa vieja, ejemplar y admirada casta está siendo sustituida por la nueva casta, el jaleado nuevo linaje que representa Pablo Iglesias Turrón y apoya y consiente el nuevo PSOE para mantener en La Moncloa a Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Es la nueva estirpe amoral, inexperta y totalitaria de las amenazas a los jueces desde los púlpitos del poder ejecutivo, la de orillar y acallar a la oposición en el legislativo, la de eliminar la autorización judicial para interceptar las comunicaciones (“El Gobierno está haciendo una monitorización -acción de controlar- de las redes sociales”), la de transformar el marco de excepción del estado de alarma en la base jurídica de un modelo caudillista, la de suspender -no limitar- derechos fundamentales que no le permite la Constitución si no es declarando el estado de excepción, la de la deriva totalitaria y arbitraria en nombre de la seguridad, que impide una manifestación en Madrid con banderas españolas e himno nacional y consiente otra en Pamplona a favor de ETA (D. Fernando Grande-Marlaska Gómez, ¿es usted el que fue impecable juez de la Audiencia Nacional o un sosias abducido por Sánchez? Por cierto, ya sabrá que el Bundestag alemán acaba de aprobar penas de hasta tres años de cárcel a quien queme una bandera de la Unión Europea o de cualquier país miembro); la de modificar de tapadillo las normas de empadronamiento, la de firmar como miembro del gobierno manifiestos con independentistas para excarcelar presos etarras y cabecillas sediciosos del 1-O condenados en firme, la de jalear a los suyos, los antisistema marxista-leninista, para incendiar la calle y hacer la vida imposible al nuevo alcalde de Badalona; la de incrementar el gasto en asesores un 46% y tener a 300 mil afectados por un ERTE sin cobrar un duro desde hace más de dos meses porque el actual desgobierno no ha reforzado medios y equipos para tramitar a tiempo los expedientes; la de aumentar “sus” subvencionados, la de los contratos públicos a dedo, opacos e innecesarios para alimentar a la grey; la que ya quita en sus estatutos el límite de 12 años de mandato y suprime la populista limitación salarial de tres SMI en los cargos públicos; la de los directores y subdirectores generales de ministerios ficticios y vacíos, nombrados entre amigos de la mamandurria y la desfachatez, en vez de seleccionados entre la élite de los funcionarios de carrera, como mandata la ley para garantizar la neutralidad en el ejercicio de sus funciones y la inamovilidad para que ejerzan sus tareas con objetividad e independencia del turno político. La de los estipendios públicos (“el dinero público no es de nadie”) ocultados a la opinión pública y al contribuyente que no se publican en el Portal de Transparencia, incumpliendo la Ley aprobada por Mariano Rajoy Brey en 2013 y haciendo oídos sordos al mandato a gritos del Consejo de Transparencia.

Es la nueva casta de los descamisados con mochila, coche oficial, escolta, villa con piscina y paso decidido, y frasecitas de marketing para titulares de sus medios de comunicación afines; la que quiere hacer de España una república de pobres subsidiados, ágrafos, incultos e indolentes, y hogar de acogida de todos los desheredados del orbe; la que enfrenta a las mujeres con los hombres, cambia la familia por la comuna y clasifica por diversidad étnico racial.

Es la nueva casta que genera nuevos palabros para ir conformando su sociedad de estúpidos. La que llama distancia social a lo que debería denominar distancia física o distancia de seguridad, la que ordena confinamiento a lo que debería llamar enclaustramiento, la que habla de desescalar en lugar de progresiva vuelta a la normalidad desde la excepcionalidad, la que quiere crear una nueva normalidad, su nueva normalidad, en lugar de la normalidad que conquistamos en libertad y sin tutelas ni “tutías”. Es la nueva casta del escudo social, del que nadie se quede atrás (sin enchufe) que para eso hemos llegado nosotros: para quedarnos a cambio de daros alpiste, acabar con la vieja casta y trocear España sin respetar la Constitución.

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Autor

Jorge del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

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