No son de Champions y ahora, como se expone en el vídeo y deja claro la foto, sólo les queda al xenófobo Torra, al sectario Guardiola, al torpe Bertomeu y a los socios del Barça, que ovinamente se ponen a berrear ‘independencia’ cuando llegan al minuto 17,14 de cada partido, que el humillante 8-2 que les cascó el Bayern tiene una sencilla explicación: no los bailaron, sino que les ‘robaron’.
Suponemos que ayudados por el árbitro y el VAR, como decía Gerard Piqué, cuando el Real Madrid se llevó la Liga.
Como subraya el siempre brillante Salvador Ssostres en ABC, este 16 de agosto de 2020, la decadencia del Barça es la de Cataluña y lo mismo que le ha pasado al club, y por los mismos motivos, le ha pasado a la Generalitat:
- «El «més que un club» y el «som una nació» se fundieron trágicamente entre el 8 a 2 del viernes -después de tres años de derrotas igualmente humillantes en Europa, aunque desde luego no tan abultadas- y con el «menos que una comunidad» con el que Puigdemont humilló a Cataluña en 2017 provocando la aplicación del artículo 155 por una declaración de independencia que ni él ni Junqueras se creyeron, ni mucho menos defendieron, y al día siguiente el primero se fugaba como un cobarde, abandonando a los suyos a su suerte, y el segundo se entregaba a la Justicia, como continuación de una larga y funesta tradición de Esquerra de provocar los mayores horrores a Cataluña tanto como a ellos mismos».
- Lo grave del 2 a 8 no fue que el Barça perdiera contra el Bayern sino el tiempo que los jugadores llevan insultando a su afición, burlándose de ella. Es el mismo tiempo que Junqueras y Puigdemont llevan insultando a todos los catalanes y burlándose muy particularmente de los independentistas, con su deprimente parodia del soldadito represaliado cuando fueron ellos los que nunca tuvieron la intención real de cumplir con su palabra, y en cualquier caso se rindieron antes de presentar batalla.
- Los gobernantes independentistas decidieron gobernar para menos de la mitad de los catalanes e insultar a la otra mitad, tal como el Barcelona, con su identificación con el independentismo, giró la espalda a decenas de miles de socios y aficionados.
- Pero al final, y de hecho al principio, no podemos olvidar que vivimos en una democracia, y que a Puigdemont y a Junqueras les votaron, lo mismo que a Rosell y a Bartomeu. Si hoy se celebraran elecciones en Cataluña, lo más probable es que el bloque independentista continuara sumando, y que incluso dentro del independentismo, las voces más moderadas fueran las derrotadas.
- El Barça es hoy mucho menos que un club: mucho menos que el Madrid, el City o el Liverpool y los que por cobardía nos dejaron sin autonomía son los mismos que cuando la recuperamos y han tenido su oportunidad, la han gestionado como los mismos seres menores, mezquinos incultos y patanes que han llevado al Barça al arrastre.
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