OPINIÓN

Rafael López Charques: «Todo sigue igual»

Rafael López Charques: "Todo sigue igual"

Acabadas las vacaciones volvemos a la rutina habitual, que en nuestro caso incluye, entre otras cosas, seguir sufriendo los despropósitos de esos que se autodenominan gobierno, porque de tal no tienen nada, sino de todo lo contrario.

En otras palabras, todo sigue igual.

De todas formas, y debe de ser para que no nos deshabituemos, durante el período vacacional han hecho de las suyas, que consiste con frecuencia en no hacer nada con sentido común, dejar que el tiempo pase y que la gente olvide.

Nos referimos, en concreto, a un hecho que en cualquier país cuyos gobernantes respetasen a los ciudadanos, que no es el caso del nuestro, habría dado lugar a una serie de explicaciones y peticiones de disculpas. Aquí nada.

Un individuo que quiso romper el país, y que cuando la jugada le salió mal huyó como una rata escondido en un maletero, para pasar varios años viviendo en el extranjero a costa de los españoles, nos da la sorpresa y aparece paseándose tranquilamente por la capital catalana.

Tiene sobre sus hombros varias órdenes de detención, lo que evidentemente no le preocupa. ¿Es un valiente o sabe que tiene cubiertas las espaldas?

Para completar la función, se permite el lujo de dar un mitin político desde un escenario preparado exprofeso para tal fin, para después dar otro paseo y desaparecer.

Creemos que todos los españoles nos enteramos del asunto. Los periódicos y las televisiones lo pregonaron. Durante días no hablaron de otra cosa, como no podía ser menos.

Sin embargo nos llevamos una gran sorpresa, de la que aún no hemos salido. La cuestión es muy simple y consiste en que “cum fraude” y sus acólitos no se enteraron de nada, puesto que ninguno de ellos dijo “ni mu”.

¿Es admisible esa conducta? Afirmamos que no. Por un mínimo sentido de respeto o deferencia hacia nosotros, los ciudadanos, deberían haber dado una explicación o al menos su opinión de lo que había pasado, pero nada. Quizás trataron de que pensásemos que todo fueron mentiras de la prensa y las televisiones, lo que explicaría su creciente ánimo para controlarlas.

Nosotros opinamos otra cosa. Sencillamente que todo fue un teatro montado por el propio desgobierno, pero quede claro, un teatro obligado. El huido le dio el guión de la representación a “cum fraude” y le impuso, quiero esto así, diciéndole tú eliges, o aceptas o te quedas sin sillón.

Evidentemente en cualquier país cuyo gobierno respete a sus ciudadanos, el citado hecho habría dado lugar a toda serie de explicaciones sobre lo ocurrido, y de como fue posible. Es más, seguramente dada la magnitud y la importancia del mismo, habría habido dimisiones. Aquí nada.

Lo expuesto nos lleva a reafirmarnos en lo dicho en varias ocasiones anteriores. Los ciudadanos, para este tinglado que se autodenomina (puesto que para nosotros no lo es) gobierno, somos un cero a la izquierda, no pintamos nada. Solo servimos para trabajar (el que tiene trabajo de verdad, no el fijo discontinuo), y así ellos poder disponer de fondos para dilapidar en sus lujos y actuaciones absurdas, que no sirven para nada pero que cuestan mucho dinero, aún a costa de que no lo haya para lo verdaderamente necesario e interesante.

En definitiva, todo sigue igual. Unos pocos haciendo descaradamente lo que les da la gana, a costa de una gran mayoría que sigue aguantando. Esta es por desgracia la realidad de nuestro país.

No nos cansamos de repetirlo, cuando lleguemos donde nos conducen todo serán lamentaciones y echarle la culpa de lo que suceda a los demás.

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