Migración circular…? ¿De qué estamos hablando? ¿Qué «manta» nos quiere vender ahora Sánchez –el nuevo «Ramonet» de la Moncloa– con su genial y distópica ocurrencia sobre la inmigración ? ¿Acaso pretende con ese «viaje a ninguna parte» justificar su inútil y turístico periplo africano a Mauritania, Senegal y Gambia para intentar resolver el grave problema de la intensa presión migratoria en Canarias, Ceuta y Melilla que venimos arrastrando desde la década de los 2000 ?
Lo de visitar los vecinos países africanos — cuna y origen de la inmigración irregular– y ofrecerles, como si de un «mister Marshall» cualquiera se tratara, 250.000 puestos de trabajo… no se le ocurre ni al que asó la manteca en una parrilla.
Antes de iniciar este «periplo «circular» ¿no debería antes haber pactado y consensuado sus propuestas con el PP de Feijóo –el primer partido de la oposicion y, que aunque fue el partido ganador con creces en las ultimas elecciones generales– y que no gobierna gracias al chantajista pacto de los siete votos del independentista y golpista partido de JxCa, cuya cabeza visible es el «molt honorable «Puchi», el prófugo de Waterloo?
Una vez hecho esto ¿ no debería haberse reunido antes con los respectivos gobiernos de las comunidades autónomas afectadas para buscar las mejores soluciones al acuciante problema de la incesante presión migratoria?
Asi mismo ¿no debería haberlo planteado previamente en el Consejo Europeo al ser un problema que afecta a la política, a la seguridad, a la economía y, en general, a la «frontera sur» de la Europa de los 27?. Pero una vez más hemos vuelto a topar con Pedro «Palomo» –el de»yo me lo guiso y yo me lo como» y, así, nos va.
El concepto de la «migración circular» no es que sea más viejo que «el mear p’abajo», pero casi, casi. Aunque fue en el 2000 — durante la segunda legislatura de Aznar como presidente del Gobierno– cuando la Ley Orgánica sobre los derechos y libertades de los extranjeros en España regularizó la «Gestión Colectiva de las Contrataciones de inmigrantes en Origen» y que se la conoció como la orden GECCO, sin embargo fue en el 2007 — durante el gobierno de Zapatero– cuando España, tras la crisis de los cayucos, empezó a ponerla en práctica y, ahora el Ejecutivo sanchista, con el viaje mágico a «ninguna parte» de su amo y presidente, pretende darle un nuevo impulso al problema y mientras afirma con rotundidad que la «inmigración no es un cuento de hadas, sino una cuestión de principios morales, de solidaridad y de dignidad.¡Qué bien suena y queda, aunque él carezca de lo que presume!
Por si alguien desconoce quien era el gran «Ramonet», les diré que Ramón Gambín Martínez, más conocido como «Ramoné o Ramonet», fue el rey de los charlatanes y de los vendedores ambulantes, natural de Orihuela –donde cada año desde hace más de treinta se celebra el Concurso Nacional de Charlatanes– y que con un gran camión cargado de mantas y de otros productos textiles recorría todos los años media España, la rural — pueblo a pueblo– desde la mitad del pasado siglo hasta los años 80.
Una vez que Ramonét había completado el lote de sus preciadas mantas, se disponía a escenificar el tramo final de la popular subasta. Para ello, comenzaba diciendo: «En el mismo lote lleva usted esta manta —dirigiéndose de abajo hacia arriba—, esta otra que son dos, otra que yo le regalo que son tres, la manta mulera que son cuatro»… Y así iba, una tras otra, enumerandolas hasta llegar a la última, tras lo cual, siempre terminaba proclamando: «Señoras y caballeros, hoy vengo a tirar la casa por la ventana, por este lote no les voy a cobrar mil quinientas pesetas, ni mil cuatrocientas, ni mil trescientas, ni mil doscientas, ni mil cien, y aquella señora o caballero que diga para mí, solo le cobro mil pesetas y además le regalo un neceser con cien piezas, ¿quién lo quiere?».
Como era de esperar, aquel lote era adquirido inmediatamente y detrás de aquel venían otros más, con lo cual el famoso charlatán cubría ampliamente sus objetivos en los distintos pueblos de la España franquista.
Como Ramonét era siempre un fiel cumplidor de lo que decía –y no como le ocurre a Sánchez que nunca cumple lo que dice y/o promete, pues miente más que habla, e incluso, miente hasta cuándo nos miente– cual mago que saca un conejo de la mágica chistera, extraía un pequeño estuche del bolsillo de su gabán- chaqueta y, dirigiéndose a la persona que se había quedado con el lote de la subasta, le decía: «Aquí tiene usted el neceser con cien piezas que le prometí». Este neceser consistía, nada más y nada menos, que en un peine de plástico que tenía 50 púas alineadas en un lado y, en el otro, otras 50.
No cabe la menor duda de que la estrategia de venta empleada por Ramonét –el de Orihuela– le daba excelentes resultados, y no tenía nada que envidiar a los más modernos métodos de marketing y publicidad usados actualmente en el mundo del comercio y de la política y, en especial, a los que suelen usar los conmilitones asalariados del «Ramonét monclovita» en todas sus obligaciones y compromisos gobernamentales.
Sánchez, a diferencia del gran Ramonét– el de Orihuela y paisano del autor de «Nanas de la cebolla» y del «Rayo que no cesa»– no necesita recorrer uno a uno todos los paises de la costa-oeste africana– ni tampoco los de la «España invertebrada» por esa crísis política, moral y social en la que está inmersa –como no dudaría en afirmar el maestro Ortega y Gasset– ni a la que se refería el vasco «universal» y salmantino de adopción, Don Miguel de Unamuno, cuando exclamaba, no sin razón, aquella histórica y trágica frase de : «¡me duele España!».
Ese es el mismo dolor que hoy
día sentimos la gran mayoría de españoles ante una España en total declive, que no está a la altura del resto de los países europeos y, sobre todo, de una España que no manifiesta signo positivo alguno de cambios políticos y democráticos ni de desarrollo social y económico y, donde los más elementales derechos fundamentales y libertades individuales brillan por su ausencia.
Con esa histórica y dramática exclamación , Unamuno resumía los sentimientos frente a lo que él consideraba como un fracaso a la hora de plantear un proyecto colectivo de unidad, de libertad, de justicia y, del no menos deseado desarrollo político, social y económico, propios del siglo XXI.
Por eso, una vez más, Sánchez llega tarde, muy tarde, mal y nunca — como de costumbre — para resolver los problemas derivados de la gran presión migratoria a la que, por su gran negligencia, indiferencia y desidia están sometiendo a España esa incesante llegada a nuestras costas de cientos de cayucos cargados de miles de inmigrantes y de menores no acompañados como respuesta al «efecto llamada» del 2007 del nefasto binomio socialista «Rubí & Caldera», cuando proclamaban a los cuatro vientos: ¡ papéles para todos !
La inmigración que Sánchez quiere imponernos bajo el concepto de «circular»–como panacea «de» y «a» todos los acuciantes problemas que conllevan los frecuentes flujos migratorios irregulares– es muy fundamental para la economía ya que supone «prosperidad, desarrollo, riqueza y contribuye al sostenimiento de la Seguridad Social y del sistema público de pensiones.
La migración no es un problema sino una necesidad que implica ciertos problemas»(sic). Con esto y un bizcocho –que diría aquel– hasta mañana a las ocho. Lo suelta en Mauritania y se queda tan pancho, como quien oye llover y, a demás, no se le cae la cara de vergüenza, ya que, entre otras razones, carece patológicamente de ella…
¿Por qué no le pregunta a los ceutíes, melillenses y canarios si para ellos la inmigración es sinónimo de bienestar, desarrollo y riqueza? ¿Por qué tampoco le pregunta a la Guardia Civil y a la Policía Nacional si están contentos y disponen de todos los recursos materiales y de las dotaciones necesarias para cumplir mínimamente con sus deberes y obligaciones?
Da la impresión que tanto él como su ministro de Interior Fernando Marlaska( sin Grande, desde que vendió su dignidad y moralidad por el cargo de ministro) hacen oídos sordos al incesante clamor de miles de canarios, de melillenses y de ceuties con sus presidentes a la cabeza. Según refiere «radio macuto» los canarios de la Isla del Hierro –casi al borde de un ataque de nervios y muy desesperados por lo que está ocurriendo en sus paradisíacas islas atlánticas– están llamando a las emisoras locales y a las distintas cadenas públicas y privadas de la TV para manifestar que:
(…) «¡Que ya no pueden vivir, que los estan invadiendo y que el Gobierno de España no hace nada de nada!». Estas son ya algunas de las muchas quejas y peticiones de auxilio diarias, y que pese a ello, el Cabildo y el Gobierno canario solo se dedican a vehiculizar y transmitir dichas quejas al «progresista», «feminista» y «democrático» gobierno de su «Sanchidad», acompañadas siempre por el ruidoso silencio de la prensa y de la TV mediáticas proclives a él.
El estado de saturación» que se vive en los Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATES) que operan en las Canarias ha rebosado el vaso de la paciencia de los guanches. Todos ellos se encuentran al borde del colapso, completamente desbordados y ya difícilmente pueden soportar la llegada «masiva» de más cayucos. Lo mismo les ocurre a los ceutíes y melillenses con sus Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes o CETI’s, llenos hasta la bandera.
Por su parte, el Sindicato de Policía Nacional (JUPOL) ha denunciado que «ni el Gobierno de España ni la Dirección General de la Policía han implementado ningún tipo de medidas que ayuden a paliar la escasez de personal y la saturación» de los servicios policiales. Estos se ven obligados a realizar su trabajo en «condiciones inhumanas, con jornadas maratonianas y con una importante escasez» de medios materiales(sic).
El sindicato ha reclamado dotar –de manera urgente– de todos los medios materiales y humanos necesarios a la Policía Nacional, así como la puesta en marcha de un protocolo de actuación ante la «masiva invasión» de inmigrantes irregulares que están llegando en lo que va de año a las costas de Canarias., de Ceuta y Melilla. El Ministerio de Interior a través de la Dirección General de la Policía debería actualizar el catálogo de puestos de trabajo y adecuarlos a las actuales necesidades policiales y no a las del 2008, fecha de la última actualización.
Se publica, se lee y se comenta en los «mentideros» que los recién llegados, no solo están perturbando el orden y la convivencia, sino que de rebote están «espantando» al turismo, reduciendo el empleo, el PIB y la economia de las poblaciónes autóctonas que los acojen. Así mismo, los rumores sobre las conductas delictivas son cada vez más frecuentes y no exentos de razón.
Se habla de que Canarias está ya materialmente «okupada»(entre comillas) y de que el número de inmigrantes irregulares en las dos islas orientales — en la de Fuerteventura y Lanzarote– ya casi supera a la población autóctona y de que esto se puede considerar como una «estrategia» politica del Gobierno alauita que ya le empieza a dar los primeros resultados positivos en los territorios insulares y peninsulares –exclusivamente por motivos «humanitarios»– que equivale a esa llamada «invasión silenciosa» de Europa por parte del Islám –muy semejante a la que sufrimos en el siglo VIII– aunque de momento sin el uso de las armas.
Pero ese día no está lejos y mucho más cuando Marruecos, en la actualidad, nos supera en tecnología y material belico.
El problema migratorio no se resuelve aplicandole los paños calientes de la «emigración semicircular», «regulada» u «ordenada» que Sanchez ha vendido –como un «Ramonét cualquiera– en su tour africano como la única y definitiva solución a la presión migratoria.
Con ella estamos despertando el antiguo y nunca erradicado buenismo «efecto llamada» de ZP y de sus mariachis.
Aunque Sánchez no sea sabio y tenga mucho de humano –por sus frecuentes, múltiples y enquistados errores– parece ser que al final de su tournée, ya en Senegal su tercera y última etapa y parada, ha sabido rectificar acercándose a la postura de Alemania y Francia de deportar masivamente a los migrantes irregulares y, ha pasado de incentivar la famosa «migración ordenada» a defender las expulsiones (deportaciones) de migrantes irregulares.
Este cambio de opinión o nueva mentira del presidente — uno ya no sabe cómo llamarlo o cuándo dice la verdad– le ha acarreado acerbas críticas por parte de la meliflua galega Yolanda Díaz y de su cancerbero particular, el eficacisimo ministro de Transportes Óscar Puente.
Hasta la etapa senegalesa, siempre hablaba de una «regularización masiva», de ahí su cita africana a los países de origen a alentar las salidas. Dicha actitud ha sido duramente censurada por el PP de Feijóo al producirse un auténtico y real «efecto llamada».
Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, Lcdo. en Periodismo y ex senador por Murcia.