Es la imagen que da nuestro país, se le mire por donde se le mire, para desgracia nuestra.
No nos auto engañemos, es la verdad, pura y dura, por poco que nos guste. No se crean que somos alarmistas, nada más lejos de nuestras intenciones, simplemente somos realistas.
Contemplando lo que pasa por estas latitudes, no podemos menos que preguntarnos ¿cómo hemos caído tan bajo?
Honestamente creemos que la culpa o responsabilidad es de todos. De los que mandan, mejor dicho, mangonean, porque se pasan la ley, los principios básicos de la convivencia y el respeto básico por el arco del triunfo. Del resto de la población porque con tal de que una medida, aunque sea una barbaridad sin sentido, no les afecte directamente, ¡qué se le va a hacer!, mañana será otro día.
En otras palabras “unos por otros, la casa sin barrer”
Nosotros opinamos que hay que barrer la casa, pero que ha de ser cosa de todos, todos debemos coger la escoba para barrer a ese grupo que se presentan como mártires, pero que en verdad están martirizando a los demás. Si no lo hacemos, ellos acabarán con nosotros. Es, sencillamente, cuestión de supervivencia.
No podemos seguir admitiendo que haya personas que viven descaradamente a costa de los demás. Para esto y para lo otro no hay dinero, pero para mantener su tren de vida, de auténticos ricachones si lo hay. Pero no solo eso, tienen las instituciones, incluido el poder judicial, en sus manos. Si ahora me conviene enredo descaradamente un proceso judicial, valiéndome de medidas muy discutibles simplemente desde un punto de vista ético; si no es suficiente modifico la ley. Que nadie proteste, pues debe quedar claro que lo hacemos por el bien de todos; los que lo hagan no son más que unos resentidos que quieren hundir al país
Una cosa que pedimos a todos los políticos es que tengan en cuenta que están trabajando para nosotros, en cierto sentido son nuestros empleados, y que no les vamos a admitir errores garrafales consecuencia de no haberse leído bien los documentos antes de votar. Están en su puesto de trabajo para algo, ¡pues trabajen! que las consecuencias las pagamos los demás.
Tarde o temprano todo se acaba sabiendo, ya sea por venganzas internas, por afán de trepa de algunos o por quitarse el muerto de encima por lo que pueda ocurrir. . Así nos enteramos de que la estancia de la vicepresidenta venezolana en nuestra capital, no fue algo improvisado ni necesario por cualquier problema. Quien podía y debía autorizarlo lo hizo tranquilamente. Después unos cuantos cuentos para que tragásemos y asunto arreglado.
Mientras que un concejal del partido del gobierno le preocupa el uso y rechaza la utilización de la palabra hispanidad porque “tiene connotaciones imperialistas y negativas”, parece que no se han enterado, o les trae sin cuidado, de que las autoridades gibraltareñas han prohibido el acceso al Peñón a toda persona que no presente el pasaporte, incluidos los trabajadores españoles que acuden diariamente a trabajar al mismo.
La situación es tal que más de un histórico miembro del partido del gobierno, que fue destacado dirigente del mismo, ha manifestado que le recuerda la de hace noventa años. Todos sabemos cómo era de aquella y lo que pasó. ¿Quieren que se repita? Sospechamos que sí; si la cosa les sale bien, estupendo; si les sale mal, pasarán años lamentándose y haciéndose las víctimas inocentes.
Españoles, hace años sufrimos bastante, no dejemos que por comodidad momentánea volvamos a las andadas. Tengamos en cuenta que vale más “ponerse una vez colorado que ciento amarillo”