Los hombres son lo contrario de lo que aparentan. Los que buscan y exhiben poder es que en su casa no lo tienen. Lo que tienen Sanchez y los sanchistas ahora es miedo. Los que meten mucho ruido tienen pocas nueces, los que se pretenden muy poderosos, en realidad son flojos. Hasta el repescado como lumbrera que en realidad es panfilón se vuelve nervioso en el banco a discutir con la oposición. En el fondo la cosa es muy simple, díme de lo que presumes y te diré de lo que careces. Se puede ser Ministra de trabajo y no haber trabajado nunca. Se puede recaudar y no callar y no ser capaz de hablar. No acertar con la fonética o fallar con la sintaxis. Incluso llegar a vcpte. del Congreso como De Celis siendo el mayor esbirro del reino. Pepiño, al que no querían ni de concejal en su pueblo y que defendía a ultranza la escuela pública, llevaba sus hijas al colegio Alemán y hoy es socio con Alonso del PP en una agencia de «influencias y tráfico político». Ábalos, nuestro Torrente, presumía de millonario y campeón, pero en realidad era el pringao que siempre tiene el PSOE, el Roldán que se va a pirar cualquier día escopetao, la ficha que va tirar abajo todo el dominó, una panda de mangantes colocados uno a uno, por el uno. La que va de catedrática, está muy cerca de ser tonta y el esbirro que va de listo y parece un ave fría no es más que un acomplejao.
Iban a por perdices pero siempre hay un faisán, un chivatazo desde lo más alto. Los audios muestran que ésta banda organizada que llaman gobierno está terminando de hacer las maletas, llenas por cierto. Siete ministros y la tercera autoridad del Estado señalados por el informe de la UCO: Abalos, Koldo, Paquita Armengol, Calviño, Marlaska, Torres, Illa y De Aldama con 70 millones fuera que no son suyos y bolsas de dinero entrando en Ferraz, mientras Sanchez sale al jardín a tocar el violín y cambiar la versión al ritmo de los audios y tratar de salvarse mientras el Titanic se va hundiendo.
Por eso los dos besos del Uno a Delcy en el único viaje autorizado con Ursula y el belga dándole solo la mano, delataron al Judas por su familiaridad y miedo a la que sabe demasiado. Por eso no se entiende que la Audiencia matice, siquiera retóricamente, la investigación de un juez independiente sobre Globalia cuando está acreditado que Sanchez rescata Globalia el mismo día que Begoña se reune con Hidalgo.
Pero la fiesta se termina aunque Sanchez viaje a redimirse desde el infierno hasta Roma -el Turismo está en el centro de la trama-, mientras extraña que en la diplomacia decana, la vieja diplomacia vaticana, un Papa peronista tenga la agenda siempre preparada para recibir a déspotas, tiranos y demagogos en apuros.
¿Pero dónde va a ir esta gente cuando termine de hundirse el barco? Los que no acaben entre rejas tendrán que agarrarse a algo. Ribera y Garbancito, a intercambiar favores en Bruselas; la Ministra de Vivienda de un gobierno que no ha construído una sóla vivienda a hacerse una caseta cerca del amo; Pilar Alegría, que se parece cada vez más a Leire Pajín, a algun aparcamiento internacional. Escrivá y Marlaska le darán otra vuelta a su chaqueta en un sótano del Banco de España o en cualquier cloaca. Y Bolaños, un personaje sin adjetivo porque lo lleva en la cara, acabará cobrándose favores como Pepiño o Santamaría en algún despacho importante sabiendo, que quien a hierro mata, a hierro muere.
Esto es un manicomio en manos de un narcisista psicopático imponiendo el relato. Y todos saben, menos los ignorantes, los que simulan no darse cuenta y los empresarios cómplices que siguen silbando, que Calígula está prendiendo fuego a la Nación.
Les quedan cuatro telediarios, incluído el de la fuga de Ábalos. Ante el final inminente Sanchez representa un compendio de todo lo anterior. Los hombres son lo contrario de lo que aparentan. Y el aumento de su bamboleo al caminar, por muy estirao que se muestre, es el síntoma latente de que la cosa está muy mal y cualquier día va a explotar, pues cada vez es más evidente, que el sobrao es un carente.
Víctor Entrialgo