Si George Orwell levantara la cabeza, la volvería a agachar al comprobar como sus predicciones escritas en el año 1949 en su novela 1984, han sido superadas y llevadas a cotas que él nunca imaginaría. Claro está que esto es así porque en aquellos tiempos las tecnologías actuales aplicadas a la manipulación y control de las masas no existían.
La novela 1984 es un clásico sobre totalitarismos y manipulación y uso fraudulento de la verdad. La trama transcurre en Oceanía, un país ficticio dominado por un gobierno totalitario que mantiene en constante vigilancia a sus ciudadanos al tiempo que los manipula, arrestando e incluso haciendo desparecer a quienes muestran disconformidad. El gobierno, que representa el 2% de la población lo controla y lo posee todo, el 13% es el encargado de ejecutar sus órdenes y el resto de la población vive bajo la bota del Gran Hermano que lo manipula y lo oprime, al tiempo que le controla hasta el pensamiento. Hay un momento en que el Gran Hermano le dice a un disconforme: “Se deja usted llevar por la idea de que existe la naturaleza humana. No existe la naturaleza humana, El hombre es un ser infinitamente maleable”
El gobierno del Gran Hermano reescribe la historia, manipula la lengua, cambia el pensamiento. Hoy a esto lo llamamos Ley de memoria histórica, hablar bajo las normas de lo políticamente correcto y alterar la percepción de la realidad. Gran Hermano posee una policía del pensamiento que vigila constantemente a los ciudadanos en todos sus movimientos, sus acciones, sus pensamientos, Hoy y a través del DNI, de la tarjeta de la seguridad social, de las tarjetas de crédito, de nuestras participaciones en las redes sociales, nuestros modernos vigilantes más sofisticados que los de la novela, disponen de varias ventanas por las que conocen hasta nuestro más mínimo deseo, afición, tendencia sexual, ideario político… ¡todo, todo lo que conforma nuestras vidas! Así las orientan hacia los fines que los gobiernos, obedientes a los que manejan el mundo, tienen previstos. Lo que no forma parte de la neolengua (políticamente correcto), lo que no pertenece a la memoria histórica impuesta, no forma parte de nuestra historia, lo que no se percibe a través de la realidad virtual oficial, no es realidad. Y esto no ha hecho más que empezar. Ya se están utilizando microchips intradérmicos conteniendo toda la información sobre cada uno de nosotros desde que nacemos hasta nuestra muerte.
Orwell se quedó corto, claro que por aquellos años nadie pensaba que los métodos para el control mental de las personas alcanzarían la sofisticación a la que han llegado en nuestros días.
Gran Hermano creó ministerios fundamentales para su gobierno totalitario:
Ministerio del Amor…amor férreo por el Gran Hermano y por la ideología. Ni la más mínima dosis de amor a nada de lo que pudiera disminuir el amor a quien te vigila, te manipula, te miente, te explota, te tortura.
Ministerio de la Paz…mediante la guerra permanente que mantiene atemorizados y sumisos a los ciudadanos.
Ministerio de la Abundancia…de la abundancia de miseria. Está encargado de planificar la economía de forma que los ciudadanos vivan siempre al borde de la subsistencia.
Ministerio de la Verdad…de la verdad oficial encargado de manipular el pasado y la historia para que los ciudadanos crean que la versión del gobierno coincide con la historia, con el pasado. Este es el ministerio fundamental para el manejo y manipulación de los ciudadanos porque reescribe la historia según el relato al que, en esos momentos, el Gran Hermano decide deben aceptar los ciudadanos.
Ingsoc es el acrónimo con el que se identifica al gobierno totalitario en la novela de Orwell, al gobierno y su ideología. Para mantenerse en el poder, lo reafirma eliminando toda prueba de cualquier realidad diferente a la oficial. Para ello Ingsoc canaliza toda la angustia, temor y frustración de pueblo hacia un odio irracional contra cualquiera que signifique un enemigo para la querencia totalitaria del Gran Hermano, contra cualquiera que no se doblegue a sus doctrinas, llegando incluso a la tortura. Al mismo tiempo que exacerba ese odio, provoca un amor y una obediencia ciega hacia el Gran Hermano y una destrucción total a todo vínculo afectivo que no vaya dirigido hacia él. George Orwell supo plasmar de una forma casi perfecta lo que significa el totalitarismo del dictador. Hoy los totalitarismos no provienen de un dictador, sino del partido ganador de las elecciones, es por eso que, la dictadura salida de la votación libre y democrática que establecen las leyes en las que se apoya la democracia, es mucho más totalitaria que la de Ingsoc porque, la dictadura establecida al amparo de la democracia, la vemos como una dictadura legítima porque ha salido de las urnas. Añadamos a esto el soporte brutal que estas nuevas tecnologías han proporcionado a estas dictaduras y salta a la vista que Orwell se quedó corto cuando escribió 1984. Para darnos cuenta de ello basta con analizar someramente las políticas impositivas del gobierno europeo y las que, apoyándose en ellas, implantan los gobiernos de cada uno de los paies que conforman Europa.
¿Y los ciudadanos? Los ciudadanos durmiendo la secular siesta del avestruz.
MAROGA