OPINIÓN

Victor Entrialgo: «El siguiente usted doctor»

Victor Entrialgo: "El siguiente usted doctor"

Todo empezó con un graffitti escrito en una pared de Deráa, al sur de Siria. «El siguiente usted doctor». La represión de Al Assaz fue feroz pero, siendo oftalmólogo, no quiso verlo.

Seguramente fue porque la de doctor no era su vocación esencial.Tampoco la de Sanchez, porque hasta su doctorado es plagio. Por eso si el autogolpe del presidente surcoreano y los excesos de su mujer nos suena familiar no digamos lo de Al Assaz. «El siguiente usted doctor».

Bien es verdad que un país pisoteado que no ha ido aun a Moncloa a exigir su desalojo, como están haciendo los coreanos, es un país que estaba invertebrado y lo están terminando de desvertebrar Sanchez y sus lacayos.

Desoir el malestar nacional, vejando a más de la mitad de la Nación cuando no se han ganado jamás una elecciones es una de las mayores afrentas que puede sufrir un pueblo que, de acuerdo con su Constitución, es soberano.

Un gobierno que llevando a cabo un golpe de estado continuado violenta el estado de derecho y asalta las instituciones, no puede exigir al pueblo que respete al gobierno ni la legalidad. Ni siquiera exigirle formas ni lenguaje correctos cuando se pisotea diariamente su soberanía y se está violentando la paz social. Un gobierno de saltimbanquis que menosprecia Nôtre Dame y la cultura situándola en el lugar de lo prescindible y superfluo muestra que detrás de la ausencia de representación, ni siquiera el embajador, además del secuestro de la Corona, es que pasa algo muy gordo: «Algo huele a podrido en Dinamarca».

Un gobierno que deja morir o sufrir a los valencianos sin ayuda, como perros, y luego humaniza a los perros haciéndoles hablar. Un gobierno que ni avisó ni estuvo de modo criminal cuando había que estar y ahora manda a tres saltimbanquis a hacerse la foto mientras el otro se iba al circo. Unas instituciones que no pueden exigir respeto cuando dejan de ser respetables. Un país que debe saber a quien tiene al frente de sus cosas públicas con sobradas pruebas de apropiaciones indebidas. Un individuo que mientras se ahogaba Valencia suspendió el parlamento pero no los nombramientos de unos chiquilicuatres para pagar a sus socios. Otro autócrata que como Al Assad, le dice al pueblo soberano, ¿queréis taza? pues vais a tener taza y media ante la protesta de la Nación airada.

Cuando llegue ese momento y Sanchez tenga que salir por pies como Al Assad, la Nación se avergonzará de haberse dejado gobernar tanto tiempo por una secta que ha dejado morir a la gente por estrategia política allí donde su negligencia o temeridad ha tenido oportunidad, por covid o por Valencia con episodios dramáticos y un balance de corrupción que si no fuese dramático sería de opereta o de Mortadelo y Filemón.

Su sonrisa suave de hiena no ha desaparecido mientras abandonaba a los enfermos de covid o a los valencianos, pero se notó forzada en Sevilla porque sabiéndose acorralado gusta de asomarse al precipicio riendo y luego sale corriendo. Esa es su personalidad. Está descrita. No es oftalmólogo pero tampoco quiere verlo. Aunque haya plagiado y comprado el doctorado tiene que saber leer el graffitti de All Assad: «El siguiente usted, doctor».

 

Víctor Entrialgo

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