Cuando uno pierde puede elegir entre dos opciones: aprender de esa pérdida para crecer un poco más como persona o vivir el resto de su vida corroído por la cólera, la culpa, la depresión, el odio y el resentimiento. Elija
Es curioso que el anuncio del papa Francisco del jubileo o Año Santo para 2025, coincida con la exaltación de Franco con cien actos a lo largo de 2025 anunciada por Sánchez. Muy curioso. A veces la realidad supera cualquier fantasía elaborada en los entresijos inescrutables de ciertas mentes con una inclinación natural a borrar los hechos históricos y sustituirlos por otros que se acomoden a sus paranoias.
Señores, 100 actos en un año sobre un mismo tema pueden llagar a afectar a las meninges de cualquier persona sana que entre al trapo. Sobre todo, si el tema lleva enterrado y olvidado 50 años.
El papa Francisco ha llamado a su jubileo o año Santo “Jubileo ordinario de la Esperanza” un bonito título para los tiempos que corren en los que al hombre le va quedando solo eso, esperanza. Dará comienzo el día 24 de este mes de diciembre, cuando se abra la “Puerta Santa” de la Basílica de San Pedro.
El jubileo de Sánchez no es un jubileo de esperanza, sino de revancha, de venganza, de odio, de mirada hacia atrás con ira, de división entre los españoles, de abrir heridas, de rencor, de resentimiento. Las performances sobre Franco darán comienzo – se supone – en los primeros días de enero, momento en el que Sánchez abrirá la puerta de la Moncloa y, escenificando como solo él sabe escenificar para consumo interno, dará el pistoletazo de salida de esa maratón de actos jamás imaginada ni en los tiempos en que Jerjes quería dominar el mundo y durarán – se supone – hasta el último día de diciembre.
Los españoles vamos a estar entretenidos. No puede ser de otra forma ya que, si dividimos entre los 365 días del año natural entre los 100 actos o performances, tendremos un acto cada 3,65 días. Y desde ahora mismo uno debe preguntarse si eso podrá ser y si habrá cuerpo que lo aguante.
Cuarenta años fueron los años de los gobiernos franquistas, cuarenta años durante los cuales los socialistas no movieron ni un dedo para expresar su disconformidad. Puede que ese sea el motivo por el que, en estos momentos en los que Sánchez maquina gobernar más años que Franco, los socialistas y demás istas de izquierdas, quieran resarcirse de aquel silencio que les duró 40 años en los que permanecieron acongojados y ocultos en sus madrigueras.
MAROGA
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