OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «Marisú la neo «Bruja Avería» sanchista va a «tabloide»

Pedro Manuel Hernández López: "Marisú la neo "Bruja Avería" sanchista va a "tabloide"

«La Bola de Cristal’, fue un programa y uno de los legados de esa generación, la de los 80, que desafió la censura desde la televisión pública merced a la creatividad y a la crítica social de «Alaska y los Electroduendes» que rompieron los esquemas en la televisión española y se  convirtieron en el símbolo de una generación enfrentando las restricciones impuestas por la dirección de RTVE.

«Abracadabra»‘ de Alaska, ¿les suena…? Para quienes vivieron la época de la EGB o fueron padres de aquellos que la cursaron, la sintonía de «La Bola de Cristal» nos evoca un sinfin de recuerdos nostálgicos de aquel programa que, con el visto bueno de «Barrio Sésamo»‘, se convirtió en un hito en la televisión española y en el símbolo de toda una generación. Hoy, a 40 años desde su estreno, su televisivo legado aún perdura, aunque su historia está marcada por históricas controversias y censuras políticas.

Lanzada en 1984, «La Bola de Cristal» fue aclamada por su calidad y creatividad. Sin embargo, su televisiva singladura tuvo un corto y abrupto final –debido a la censura que le fue impuesta por Pilar Miró, la recién nombrada Directora General de RTVE durante el primer Gobierno socialista de la Transición de González y Guerra– dado el conflicto creado entre la libertad creativa de los «Electroduendes» y las restricciones impuestas por la férrea ideologia de la famosa y cineasta dirigente del ente radio- televisivo.

Los que ya rondan casi los 50 años o hayan nacido a finales de la década de los 70, recordarán con toda seguridad y simpatía a la «Bruja Avería» –el personaje principal del programa infantil «La Bola de cristal», dirigido por Lolo Rico e interpretada por la actriz Matilde Conesa– un ser malvado que encordiaba en todos los programas a sus coprotagonistas los «Electroduendes», unos personajillos muy especiales y gráficamente creados para gastar pesadas, pero, graciosas bromas a los presentadores del programa.

Posteriormente, al variar el formato, suprimieron a los presentadores y dejaron el programa en sus manos, siendo ellos los auténticos y únicos protagonistas, desde el 1984-87, de los más variopintos y divertidos sketches televisivos.

Eran «los duendes de la electrónica» y ellos simbolizaban cada uno de los aspectos técnicos del medio tele audiovisual : «Maese Sonoro», «Maese Cámara»,»El Hada Video», «La Bruja Truca» y, para rematar el tecnológico equipo, nuestra afamada y principal protagonista de «La Bola de …» la malvada «Bruja Avería», que ejercía de villana y se encargaba de embrujar a todos y de aguarles el programa a sus  compañeros,  los traviesos «Electroduendes».

Durante los años que duró el programa, ellos pasaron de protagonizar aventuras infantiles a ser los auténticos artífices de las más variopintas e irónicas «críticas» sociopolíticas –contra el primer gobierno socialista de «González y Guerra», el capitalismo, la guerra de Vietnam, el terrorismo de ETA, el muro de Berlin, el SIDA, el desastre nuclear de Chernóbil, la matanza en la Plaza Roja de Tiananmen, la catástrofe del volcán Nevado del Ruiz, etc, etc…, — y que, gracias a su guionista Santiago Alba Rico, el programa se convirtió en una objetiva y acerba crítica social de su tiempo que no gustó a todo el mundo y, en especial, al Ejecutivo de González, a los socialistas de carnet y a los periodistas afines que llegaron a criticarlo y poner en tela de juicio si realmente era un programa dirigido al público infantil o para adultos.

En la España actual de la dictadura socialcomunista de Sánchez, la de «charanga y pandereta» –ha vuelto a hacer acto de presencia una neo «Bruja Avería», reencarnada en la persona física de «Marisú –la trianera vicepresidenta primera y ministra de Hacienda– con motivo de la acusación que amenaza a su Director de Gabinete. Sus objetivos y acciones no difieren casi en nada de las frecuentes y habituales de su ancestral predecesora la «prima donna» de la Bola de Cristal». A diferencia de la auténtica «Bruja Avería» –que solía exclamar «¡Viva el mal, viva el capital!», una de las frases más famosas y muestra más que evidente del carácter crítico del que hizo gala — Marísú, nuestra especial «brujita avería» de turno, ha destacado siempre de entre sus colegas los «neoelectroduendes» del Ejecutivo de Sánchez– por su vivaz y lenguaraz demagogia, su irrefrenable verborrea y por su obsesiva monomanía a enredarse en dar explicaciones que nadie le ha pedido . No llega a usar aquellas inolvidables frases como, «me importa un vatio» o guiños a esas tecno palabrotas como «de pila madre» o aquel hilarante y disparatado «diálogo para besugos» cuyo lema era: «usted pregunte lo que quiera que yo le responderé lo que me dé la gana»– Pues eso, que oyendo a la «Farruquita de Triana» politizada de tal guisa, parece que se haya escapado de una de aquellas gráficas viñetas del «tebeo DDT» elevadas por su autor, Matías Guiu a la categoría de obra casi literaria en 1951.

A casi todos los de mi generación nos encantaba poder leer aquellos delirantes diálogos repletos de un ingenioso surrealismo de los ya famosos y conocidos detectives de la «T.I.A» (Técnicos de Investigación Aeroterráquea) «Mortadelo y Filemón, Agencia de información» y su fiel secretaria Ofelia Michelinez». Ellos siempre empezaban y terminaban igual: «Buenos días», «Buenas tardes» mientras desarrollaban un sabroso juego de palabras en una conversación surrealista. Imagino que las charlas entre Marisú con la prensa, los miembros de la oposición e incluso los sindicatos, deben de ser por el estilo: «blábláblá, para no llegar a nada».

Pese a que es evidente que debería haber un entendimiento por ese bien, al que llaman «social y común», en el Ejecutivo de Sánchez, nadie como ella, nuestra ministra y «Bruja Averia << dice más de lo que piensa, ya que algunos de sus co-ministros no piensan lo que dicen; y otros lo piensan pero no lo dicen; de algunos nadie sabe lo que piensan y de los otros, los de más allá, uno piensa que piensan, pero ellos no piensan que uno piensa>>. Más cierto, imposible. Por eso muchas de las preguntas y respuestas que pululan en el Congreso de los Diputados se ajustan con bastante exactitud a ese tipo de esquema casi irracional, al que el gobierno del mitómano Pedro Sánchez le ha conferido la categoría de «paradigma universal» de todas sus afirmaciones que corrobora y repite todo su ejecutivo corifeo de parlanchinas cacatúas y de loros parlantes. No cabe negar la mayor en las respuestas. Pero es forzoso admitir que con esa actitud, lo que se demuestra es un claro y manifiesto desprecio a la sociedad al admitir que no existe interés político general alguno ni obligación implícitos en la pregunta.

Quien responde con el esquema de esta plantilla demuestra que sólo tiene interés en la propaganda e ideología propia de su partido, no en la información verídica, si no en repetir la retahíla de bulos y de mentiras necesarias para que nunca se desvele algo inconveniente para su amo y señor, él «todopoderoso» presidente sátrapa Sánchez.

Una de estos personajes –cuya forma de ser dificulta seguir fidedignamente esa plantilla– es nuestra «Marísú», para quien su dificultad para repetir fórmulas estándares deriva de su infinita facundia, de su incontenible labia y de su generosa locuacidad .
Nuestra política «Bruja Averia» ha sido la propagandista de un reciente bulo sin pruebas, sin datos y sin vergüenza –contra una anónima ciudadana, aunque toda una señora empresaria de éxito, Eva Cárdenas, la discreta mujer de Nuñez Feijóo–, nada menos que desde su parlamentario escaño y que, pese a no haber pedido aún perdón, durante ese pleno tuvo que ser desmentido tras recibir –tanto ella como Sánchez– multiples llamadas de atención informándoles de la glamurosa y ministerial metedura de pata. Tampoco lo ha pedido por haber formado parte destacada, como consejera de Sanidad del Gobierno de Antonio Griñán, con quien compartió «mesa y mantel», cuando se perpetró el caso de corrupción más importante de la historia democrática de España: los ERE.

Así mismo, también afronta una denuncia por haber revelado información personal y secreta del proceso de Hacienda contra Alberto González Amador –pareja de Díaz Ayuso, cuyos datos adelantó cuatro horas antes de que los medios informativos lo publicarán por primera vez– y desde entonces su intimidatorio y acusador dedo que amenaza a todos desde su escaño azul del Congreso, es hoy el «faro amenazante» de la Agencia Tributaria que dirige contra todo aquel que ose criticar al Gobierno de su idolatrado PRESIDENTE.

Son tantos ya los deslices que acumula en su «particular haber» que la manera de explicar –que su «director de gabinete», Carlos Moreno no habría recibido 25.000 euros de Víctor de Aldama– no se ha atenido al sabio y vetusto consejo besuguiano de «responder algo distinto a lo preguntado», sino que la ha hecho lanzarse por las verdes praderas de su verborrea con explicaciones que nadie le había pedido, aunque Marísú ha salido al paso y «ha ido a tabloide» en varias ocasiones (como es habitual) negando –como Pedro negó a Jesús tres veces sin que el gallo cantará dos– con rotundidad rcualquier tipo de implicación de su mano derecha Moreno:
[…] «Nunca, en ningún caso tuvo ningún tipo ni de favor, ni de regalo, ni de contraprestación. Carlos Moreno es un magnífico servidor público, una persona sobre la que tengo absoluta confianza y pongo la mano en el fuego por él».

Sin embargo, tras instarle De  Aldama a que se pusiera «pomada porque se va a quemar la mano », ha reculado e, incluso, ha admitido hasta cuatro reuniones de Moreno con el comisionista. Su rectificación ha encendido todas las alarmas y ha soliviantado los ánimos en el Partido Sanchista ( antes PSOE), donde ya temen que el caso no salpique si no que «moje y empape» de pies a cabeza a Marisú –su actual vicesecretaria general y, por tanto, la número 2 del PS , a parte del titulo, ganado a pulso, de la «Bruja Avería» del esperpéntico show del Gobierno de Sánchez.

Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, Lcdo. en Periodismo y ex senador autonómico del PP por Murcia.

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