El día 28 de diciembre se conmemoró la matanza de los Santos Inocentes, Pocas veces ha tenido tanto sentido la conmemoración del brutal exterminio ordenado por Herodes el Grande.
En el mundo actual, en el que la palabra progreso invade todos los estamentos y espumean por sus bocas los políticos de cualquier color, no solo el 28 de diciembre se debe conmemorar la matanza de inocentes, la matanza y las vidas repletas de carencias, sino todos los días del año y todos los años del siglo.
Las inocentes víctimas de la DANA y los miles de niños (2,6 millones, el 32% de todos los menores están en riesgo de pobreza y exclusión social aquí en España). Santos inocentes, víctimas de un gobierno en particular y de unos políticos en general enfangados en el barro pútrido de sus intereses particulares, de sus desidias, de sus incapacidades, de su falta de empatía, Estos son los herodes de este siglo XXI y del siglo anterior a los que se les llena la boca de promesas para, cuando llega el momento de actuar, huir de la responsabilidad como conejos para refugiarse en sus madrigueras a rumiar como hacer que una catástrofe como la DANA y una situación de vulnerabilidad como la pobreza infantil, les afecte lo menos posible o nada en sus planes orientados tan solo a mantener el poder y sus privilegios.
El último dato fechado en el año 2023 arroja la cifra de 104.000 abortos realizados en España. Son 104.000 Santos Inocentes asesinados por hombres y mujeres que los han engendrado y que, como herodes del progreso que son, les han quitado la vida antes de venir a ella. Son los mismos que se escandalizan ante la muerte de las focas, la desaparición de especies marinas, la destrucción de un huevo de aves protegidas o la pena de muerte aplicada a quien ha violado y matado a niñas inocentes.
Dice el historiador Flavio Josefo que Herodes el Grande murió sufriendo lo indecible. Este historiador, al igual que todos los de su época, atribuye esa muerte al castigo divino por sus asesinatos de niños inocentes. Yo dudo que su muerte fuera el justo castigo a sus burradas y barbaridades contra sus propios súbditos, a no ser que hace más de 2.000 años, Dios, ante la deriva del comportamiento del hombre, todavía no le hubiera abandonado. Hoy es meridiano que Dios ha abandonado al hombre. Desconozco como mueren los Herodes de hoy, las causas de sus muertes permanecen ocultas envueltas en el silencio. Parece ser que mueren envueltos en sus túnicas de seda y oro regadas con perfumes de oriente para evitar su olor nauseabundo. Si conozco como mueren los Santos Inocentes de hoy. No, no mueren degollados, mueren de hambre, mueren de sed, mueren de enfermedades fácilmente curables, mueren de frío, mueren antes de nacer asesinados bajo el eufemismo de “interrupción voluntaria del embarazo” y mueren abandonados por quienes en ellos confiaron votándolos en la esperanza de que las cosas mejorarían.
Aunque el paso de los siglos haya cambiado el mundo y la vida, estoy seguro de que los herodes de hoy mueren como aquel Herodes, es decir, podridos de riqueza por fuera y podridos de mierda por dentro.
MAROGA