OPINIÓN

Juan José García Jiménez: «Cómico y lenguaraz»

Juan José García Jiménez: "Cómico y lenguaraz"

Navegando sin rumbo por las turbulentas e inhóspitas aguas de la red me encontré, hace ya días, con un texto cuyo contenido me llamó profundamente la atención. El asombro fue la primera reacción que se despertó en mí. Pero inmediatamente pasé a captar  la intensa vis cómica que emanaba de aquello que en la pantalla de mi ordenador aparecía.

Según parece, en una reunión celebrada en el Senado, a la que habían acudido senadores antiabortistas, don Jaime Mayor Oreja que, al parecer, desempeñaba el papel de coordinador de la asamblea, hizo una crítica de la corriente de opinión que, basándose en los procesos evolutivos de la materia viva, trata de desterrar la Creación como fundamento de la existencia del hombre sobre la faz de la tierra.

A esta intervención de don Jaime Mayor Oreja respondía, en el documento que se extendía a lo largo y ancho de la pantalla de mi ordenador, don Iván Martí Vidal.

La respuesta, agria e insultadora, de don Iván Martí Vidal (1) no era muy extensa. Tan solo abarcaba una pequeña relación de afirmaciones. Afirmaciones preñadas de una intensa comicidad. Afirmaciones, unas torvas, otras aviesas, algunas siniestras, pero todas muy cómicas. Afirmaciones que pasamos a ofrecer a los lectores con el ánimo, tan solo, de hacerles pasar un buen rato disfrutando del acusadísimo sentido del humor de don Iván Martí Vidal.

LAS DOS PRIMERAS AFIRMACIONES DE DON IVAN MARTÍ VIDAL
“¡Hola! Soy Iván Martí Vidal y soy astrofísico”.

Nos informa don Iván Martí Vidal de su nombre y sus apellidos, además de que es astrofísico, a lo cual no podemos ni  queremos poner ninguna objeción. Afirma con rotundidad don Iván Martí Vidal que es astrofísico, aunque las frases subsiguientes a tan categórica afirmación, bien pudieran haber sido pronunciadas por un licenciado en lenguas semíticas. Un licenciado en lenguas semíticas con menos cultura de la que suelen gozar estos licenciados, y con más conocimientos de metodología científica de la que  muestra don Iván. No sabemos si don Iván Martí Vidal  realiza tan rotunda afirmación por un afán exhibicionista que le lleva a mostrar públicamente el título que le ha otorgado la sociedad , o por un oculto malquerer hacia sus colegas persiguiendo, en sus adentros, el descrédito de los componentes del colectivo al que dice pertenecer. Y al que nosotros no tenemos por qué dudar que pertenezca.

TERCERA Y CUARTA AFIRMACIONES DE DON IVAN MARTÍ VIDAL
“La teoría de la evolución, no es solo una teoría; es un hecho. y quien no lo acepte es un imbécil”.

Don Ivan Martí Vidal, con su envidiable sentido del humor,  identifica “hecho” con “teoría”. Tal identificación sería tan solo comprensible entre párvulos indocumentados o entre las comadres ignorantes que a la solana pasan la tarde dedicadas a la maledicente murmuración. Ahí precisamente radica el ingenio cómico de don Iván Martí Vidal, quien, indudablemente, debe de saber, que para un científico, del hecho mana el misterio con el que la Naturaleza nos interroga, y la teoría, por el contrario es el modelo interpretador del misterio con que, a través del hecho, la Naturaleza nos escupe. Un modelo surgido en la imaginación del investigador a fin de someter la realidad  mistérica, encorsetándola en un paradigma asequible a la lógica humana. No sin olvidar que para dar inicio al proceso investigador el ¡hecho! deberá ser metamorfoseado en ¡dato! objetivo, medible,  cuantificado y operativizable.

Don Ivan Martí Vidal  conoce o debe de conocer que mientras ese modelo interpretador, no sea debidamente contrastado. Mientras las afirmaciones emanadas de esa teoría no sean demostradas siguiendo escrupulosamente las pautas rigurosamente establecidas por el método científico, dicho modelo interpretador o dicha teoría no dejará de ser una afirmación apriorística sin contundencia científica alguna. Y va don Iván Martí Vidal y dice que la teoría de la evolución no es solo una teoría sino que es un hecho. Magnífico don Iván. Pocos cómicos habrían conseguido un sketh con tan intensa vis cómica. ¡Bravo! Don Iván.

Don Iván Martí Vidal nos habla de la teoría de la evolución, sin especificar a cuál de ellas se refiere. Lógicamente don Iván se vale de este recurso no por ignorancia. No debemos olvidar que don Iván es astrofísico. Pensamos que don Iván Martí Vidal se vale de esta argucia literaria para, de forma genial, despertar en el lector una intensa jocosidad.  Don Iván no hace diferencias entre la teoría de la evolución enunciada por Darwin-Wallace y sucesivamente “reajustada”, por ejemplo, aquella otra que enuncia Hugo Marie de Vries. Recordemos que Darwin en su obra “El Origen de las especies”, afirma que las formas que adopta la vida configuran un fluir persiguiendo la necesaria adaptación al ambiente, y que por imperativos de la selección natural se van concatenando. Lo que ha dado en llamarse “evolución continua”,  mientras que la teoría de la evolución enunciada por Hugo Marie de Vries  se cimenta en saltos mutacionales originadores de distintas y diferenciadas estructuras genéticas, cuya perdurabilidad, eso sí, se justificará por la permisividad que consienta el escenario natural. Es fácil concluir que esta teoría ha sido calificada como evolución discontinua.

Hemos de reconocer que la falta de precisión por parte de don Iván Martí Vidal a la hora de discernir sobre las diferentes y distintas teorías de la evolución convierten sus comentarios, a nivel científico. en un enorme cúmulo de majaderías. Simplezas que adquieren nivel de chocantes si las ponemos en paralelo con las afirmaciones realizadas por algunos científicos que fueron galardonados con el Premio Nobel.

Ernst Chain. Premio Nobel en Medicina y Fisiología. Año 1945:”La teoría de la evolución de Darwin-Wallace es un intento muy débil, basado en supuestos endebles principalmente de naturaleza morfológico-anatómica que difícilmente puede ser llamado una teoría” Para en otro momento decir: “Estas teorías evolucionistas clásicas son una burda simplificación de una masa muy compleja e intrincada de hechos, y me sorprende que tantos científicos se la traguen rápida y acríticamente”.

Mucho más radical es Richard E. Smalley. Premio Nobel de Química. Año 1996. Quien llega a decir: “La evolución se ha estado tratando como un golpe mortal al Génesis. Después de leer el Origen de las especies, con mis conocimientos de química y física, es claro que la evolución no pudo haber ocurrido”

Lo que parece ser cierto es que don Iván Matí Vidal se encuentra entre ese grupo de científicos que producen la sorpresa en el Premio Nobel Ernst Chain.  Lo cual no deja de ser un mérito que don Iván, en el futuro, habrá de agregar a su curriculum vitae. Merecimiento divertido y desenfadado que, sin duda, hará de don Ivan Martí Vidal un sujeto, no solo eminentemente sorpresivo, si no también, pintoresco e intensamente sorprendente.

Don Iván Martí Vidal no hace referencia al Génesis al cual se refiere Smalley. El primer libro de la Biblia. En el Génesis  queda expuesto el caminar de la Creación. El proceso creativo en virtud del cual la materia viva ha ido asumiendo diversidad de formas hasta escalar a su cenit situado en el hombre. El Génesis es el primer texto en el que se describe el surgimiento de las diferentes formas de la vida a través de un proceso evolutivo. Un proceso evolutivo cuyo motor es la Divinidad. O como Cicerón dijera la Causa Causorum. La Causa de las causas que es, pensamos, a quien don Iván desea negar la existencia.

Un proceso creador. Pero un proceso que va paralelo al que la ciencia actualmente parece ir vislumbrando. De ahí que un colega de don Iván Martí Vidal como es Arno Pencias. Astrofísico también. Pero contrariamente a don Iván Martí Vidal, Premio Nobel de Física. Año 1979 afirmara que “…si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del universo, que la que nos aportan los datos científicos.

Califica don Iván Martí Vidal a quien no acepte la teoría de la evolución de imbécil. Intuimos que siendo varias, distintas y excluyentes las diferentes teorías de la evolución, hoy día existentes, alguna de ellas, sin duda, tiene que ser no aceptada por don Iván Martí Vidal. Pero consideramos que este hecho no nos parece suficiente como para que don Iván vierta sobre sí mismo adjetivo tan descalificador.

Bien es verdad que  Christian B. Andersen, Premio Nobel de Química. Año 1972 dijo que “solo un idiota puede ser ateo”. También es cierto que Max Born. Premio Nobel de Física. Año 1954 dijo que “solo la gente boba dice que el estudio de la ciencia conduce al ateísmo”. Pero consideramos que don Iván Martí Vidal no debe de ser tan riguroso consigo mismo. Al fin y al cabo fue el mismo Louis Pasteur quien dijo aquello de que “un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a Él”. Y quizás sea esto lo que le ocurre a don Iván Martí Vidal, que para ser un científico fiable le falta un hervor.

No queremos que el lector interprete los párrafos anteriores como el despectivo rechazo de los diferentes relatos, que nos narran distintos autores sobre la evolución que la materia viva asume para llegar a cristalizar en las estructuras genéticas que dan originalidad a cada una de las especies. De esto ya trataba el Génesis (1.24.25) al cual mencionábamos más arriba. Dios creó a los animales según sus especies (según el ADN preciso y determinante). Y parece ser que la ciencia va, poco a poco, aproximándose a esta visión. Recordemos a Hugo Marie de Vries.

Pero si queremos poner de manifiesto que las conclusiones a las que en estas teoréticas narraciones  se llega carecen de toda contrastación científica a nivel experimental.

Y lo que indudablemente rechazamos con energía, es que se utilicen, maliciosamente tergiversados, estos teoréticos relatos para inducir al ateísmo, tal como parece desprenderse del correo electrónico que, a modo de populachera pancarta, exhibe don Iván; y que nosotros venimos comentando en estas líneas.

Con deslumbrante claridad Francis Collins, investigador responsable del grupo formado por investigadores de diferentes nacionalidades, encargado de la secuenciación del genoma humano, llegó a llamar al ADN el lenguaje de Dios.

No podemos ni queremos, llegados a este punto, dejar de mencionar a Anthony Flew. El ateo más influyente del mundo de finales del siglo XX y principios del XXI y referente del ateísmo internacional, el cual proclamó a sus 81 años su recién estrenada fe en Dios. El año 2004 publicó, ante el escándalo de todos los ateos cultos, su obra titulada: “Dios existe”.

Anthony Flew en su libro menciona tres frases lapidarias que tenemos el placer de ofrecérselas al lector:

1ª.- La complejidad del ADN, en el origen de la vida, muestra con claridad la existencia de una inteligencia superior.

2ª.-El relato bíblico del primer capítulo del Génesis podría ser exacto desde un punto de vista científico.

3ª.-El mayor descubrimiento de la ciencia moderna es Dios.

Como bien puede comprobar el lector, Anthony Flew fue capaz de, no plegar sus convicciones intelectuales a los opacos intereses del grupo de pertenencia. Anthony Flew no era un cretino. Anthony Flew fue un hombre muy inteligente y muy estudioso, pero además, Anthony Flew era un hombre libre.

Y volviendo al jocoso y grotesco pasquín informático del deslenguado don Iván Martí Vidal. Nos manifestamos radicalmente en contra, tanto de la banalización generalizadora en el lenguaje científico, como de la entronización del  insulto como herramienta de debate.

QUINTA Y SEXTA AFIRMACIONES DE DON IVAN MARTÍ VIDAL
“El creacionismo es una soberana gilipollez,  que demuestra (de hecho) que quienes lo creen aún tienen algo de simios” dice el tan divertido como lenguaraz astrofísico.

No concreta, tan profundo pensador, si su peculiar y peyorativa opinión sobre el creacionismo abarca, como sería lógico, la divina creación del mundo. En tal caso, no deja de ser hilarante que don Iván  Martí Vidal introduzca en el gremio de los gilipollas al 95% de los premiados con el Nobel en áreas científicas y al 65% de aquellos que lo fueron en el espectro literario. Pues es en este porcentaje en el que manifiestan los Premios Nobel su fe en un Dios Creador del universo y sostenedor de la vida.

No es un artículo periodístico el lugar adecuado para desarrollar  temas que a la fe conciernen. Pues don Ivan Martí Vidal, en su octavilla electrónica, de su fe nos habla. Ya que tal como afirmaba Werner Arber. Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Año 1978: “No creer en Dios es también una creencia”.

Nos atrevemos a decir que la fe religiosa de don Ivan Martí Vidal es el ateísmo en virtud del enjuiciamiento que sobre el creacionismo proyecta: gilipollez.

Nos permitimos recordar a don Iván Martí Vidal que, si es cierto que sus creencias se arraigan en el ateísmo, está en un error al tachar de gilipollas a quien acepta la Creación y al calificar de imbécil a quien rechaza la teoría de la evolución de Darwin-Wallace, pues tal como afirma William A. Dembsky, matemático, filósofo y teólogo. Defensor del diseño inteligente en oposición al diseño  selección natural ”el ateo esta engañado, cada vez que emite un juicio moral está actuando como si tuviera una referencia objetiva, cuando su filosofía, de hecho, se opone a ello”.

Esperemos don Iván, que la reflexión sobre estas palabras de Dembsky le lleven a no calificar de gilipollas, nunca más, a quien su opinión no comparte, y si lo hace, porque sus soportes educativos le fuerzan a ello, rápidamente acuda al aseo a lavarse la boca, tal como hacían los niños pequeños bien educados cuando decían alguna palabrota. De lo contrario, don Iván, obligará a quienes le escuchen a introducirle en el sector de los humoristas cultivadores del absurdo.

Don Iván Martí Vidal, con suma procacidad, afirma que aquellos que consideramos el creacionismo como un punto de partida válido para entender el principio del cosmos y el origen de la vida tenemos algo de simios.

Intuimos, don Iván, que habrá de vivirse a sí mismo como una entidad más próxima a los monos aquel que se siente como una mera y azarosa derivación de estos enigmáticos seres, que aquel otro que percibe su existencia como una obra salida del Divino y Voluntario Soplo. Aunque este Aliento Divino se produjera sobre el bíblico “barro” de una forma de materia viva preexistente.

Yo, don Iván soy de los segundos. Yo y la mayor parte de los Premios Nobel. Yo soy de esos cuya creencia usted califica de gilipollez. Por favor don Iván, ya que usted parece ser de los primeros, ¿nos podría informar de cuál es, de las muchas  especies y razas de monos existentes, a la que pertenecen su más próximos y directo predecesores?

Permítame don Iván, mientras esperamos su respuesta, concluir con unas palabras de Guglielmo Marconi. Premio Nobel. Física. Año 1909:

“Cada paso que la ciencia hace nos lleva siempre a nuevas sorpresas y logros, y sin embargo, la ciencia es como una débil luz de una linterna parpadeante en un bosque profundo y espeso, a través del cual la humanidad se esfuerza por encontrar su camino hacia Dios”.

Nota
Si el lector desea ver la fuente en la que este artículo se basa deberá conectarse a Google  Hacer clic en la entrada: “Un astrofísico da una respuesta tremenda a Mayor Oreja”. Vera una reseña periodística firmada por Rodrigo Carretero. En dicha reseña podrá el lector contemplar el correo electrónico de don Iván Martí Vidal que da pie al presente artículo. Del mismo modo podrá leer las distintas frases con las que don Iván Martí Vidal  apostilla las categóricas afirmaciones vertidas en su correo electrónico y que a continuación ofrecemos al lector.

Es bueno tener la mente abierta, pero si la abres demasiado se te caerá el cerebro al suelo.
Las personas deben respetarse, pero las ideas no, especialmente si son estupideces.
Hay gente que cree que la libertad de expresión conlleva la obligación de que se respeten las tonterías que dicen.
Ya es hora de que la estupidez vuelva a avergonzar.
Agradecemos muy sinceramente a don Iván Martí Vidal estas cuatro frases. Gracias a ellas llegamos a entender los contenidos tan graciosos de su correo electrónico. Sin ellas nos hubiera sido muy difícil situar su origen en el marco adecuado. Esperamos y deseamos que don Iván las tenga muy en cuenta en el futuro.

 

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