Es tan vergonzoso sufrir un gobierno tan enfangado y contaminado, al tiempo que con una notable caradura que, además de no gobernar, todo su empeño se centra en dividir al pueblo y hostigar a la oposición, culpándole de todos los males que ellos generan. Son tantas las falacias y mentiras que suscitan que no saben como salir de ellas y sus esfuerzos, en vez de destinarlos a gobernar, los destinan a acosar a los ciudadanos que no comparten su proceder, a la oposición que se atreve a juzgar y denunciar sus maldades y a los medios de comunicación que se pronuncian en la verdad.
¿En qué sitio se ha visto que el gobierno se dedique a juzgar a la oposición? Es esta la que tiene por misión controlar a los gobiernos y no al revés. El fango que genera un desastre de gobierno como el que tenemos, debe ser denunciado por los medios de comunicación y por la oposición. Es terrible el nivel de perversión de nuestro supuesto gobierno, abrazando a seudoterroristas, independentistas y comunistas bolivarianos, claudicando en todas sus exigencias para mantenerse en el poder. Es horroroso que estos inútiles se metan en todas las escenas de nuestras vidas: cuanto tienes que trabajar, dónde tienes que dormir, cómo tienes que educar a tu hijo, qué tienes que pensar, a quién tienes que permitir que okupen tu vivienda, etc.
La matraca de la “opinión sincronizada” que “salta a la palestra” cuando se descubre una nueva felonía del presidente, sus familiares o miembros del gobierno, es para taparse los oídos; pues son verdaderos expertos en invertir los hechos para intentar convencer de que el culpable es el oponente.
Pablo D. Escolar