I
Tú no, pero sí somos,
Caro Iglesias, muchos los católicos,
Que, de la Fe a lomos,
Ayer fuimos acólitos,
Y hoy, ya ancianos, poco retóricos,
Gramaticalmente:
Que sufrimos amenazas de muerte
De tu llamado Frente
Popular, y, con suerte,
Aún vivimos, pero no nos va el verte;
Eres la imagen viva
Del odio y rencor de tus ancestros,
Y en la misma deriva,
Tú como tus cabestros,
De la hipocresía sois los maestros;
Mo me lo han contado,
Lo he vivido, cuando de hinojos,
Besando el Costado
De Cristo, con los ojos
Cerrados de miedo, que de los Rojos
Me librara, rezaba,
Implorando el auxilio divino,
Pues se nos acababa
El humano … Opino
Que como tú vas por este camino,
Mientras que haya curas,
Frailes, monjas, iglesias y conventos,
Te sentirás a oscuras,
Y beberás los vientos
De la venganza cuando tus intentos
De echarnos de España,
Con tal tenacidad, veas cosa hecha;
Se explica así tu saña,
Con la que tanto acechas,
Porque nos defienden, a las Derechas …
No te duela si sigues dando caña,
Y del rencor subiendo la cucaña,
Resbalas … ¡y te pegas una castaña!.
II
La Díaz, sin ningún pero,
Sin saber lo que es el tajo,
Cuando habla del trabajo,
Nota máxima: ¡un cero!,
Y que se vaya al carajo;
Lo que sin duda está claro,
Que tanta gente al amparo
De Cáritas, que en la calle
Se ve, mejor que se calle
Por ser Ministra del Paro;
Metida en este ajetreo
De hablar mucho y no hacer nada,
Contra corriente hoy nada
Pensionando el desempleo
De la del Arte Manada;
Si da alguna es de arena;
De cal, si le da la vena,
Es premiar a ese blasfemo
Willy Toledo, el memo …
Más que Ministra, … ¡una pena!;
Con el seso de madeja,
Cuando intenta desliarla,
Lo que consigue es liarla,
Tanto y tanto, que la deja
Hecha una densa charla,
Que no hay nadie que la cuadre,
Ni perrito que la ladre,
Hasta tal punto, por ende,
Que ni siquiera la entiende
Ni su santísima madre;
El ser Ministra de cuota,
Cántara del seso rota,
Lo que en usted más se nota,
Si ha alcanzado tal cota,
Es por hacer la pelota,
No por tener diez de nota;
Si de lío en lío trota
Su lengua como una chota,
De su ¡adiós! otra marmota
Puede bailarle una jota.
Más en Cartas al Director
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home