Es triste tener que hablar
¡Coño!, cada minuto de cada día,
De quien todo su andar
Por la vida es insultar,
Y cuando no, con mentiras a porfía,
Pringar a España por cielo, tierra y mar;
Tiene un gran capital
Acumulado como un Presidente
De una condición moral,
Que, conocido el percal,
Es consciente mucha, muchísima gente,
Que no es la Moncloa su sitio, … ¡es un corral!;
Y siendo que se le endilga,
Con el Diccionario de la RAE de acuerdo,
Más de un denuesto de mil ga-
mas, y en él se remilga,
Como lerdo, o más ad hoc, como cerdo,
No es la Moncloa, … ¡su sitio es una pocilga!;
No cabe la menor duda
Que, sin secar la flor de los improperios,
Más o menos fina o ruda,
Del caletre con la ayuda,
De las metáforas, de él en sus imperios,
El ave sutil, … ¡no se quedará muda!;
Volará sobre su nido,
Y de su vario plumaje habida cuenta,
O bien le pondrá perdido
De mierda por haber sido
Tan falaz, o le cantará las cuarenta,
Por falsear, ¡incluso!, su Partido.
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