Como en los trigales las amapolas,
Que, siendo pocas, vemos con buenos ojos,
Cuando ya abundan, como hoy las Rojas
Y los Rojos, se quedan solos y solas
Diciendo sandeces … Son como las olas
Del mar que arrastran sus sucios antojos
De ahogar las mieses, poniéndonos de hinojos,
Del hambre y la miseria en las colas;
La historia demuestra sin ira ni enojos,
Que donde pisan, la luz de sus farolas
Se convierte en pólvora de pistolas;
Donde las aves de la paz los piojos
Del odio mastican, con sus cabriolas
Ellos y ellas, … ¿qué dejan? … ¡Sólo despojos!.
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