A pesar de mis noventa y más años,
gracias a Dios, no me pesa la edad;
más aún: para decir la verdad,
me siento cada día con más redaños;
Es uno de los mayores engaños
que he sufrido, esa terquedad
del Casado, afín a la indignidad,
por vestir al Abascal con los paños
de la Extrema Derecha, ubicuidad
en la que yace con igual con entidad
Podemos … Y el que ocupen escaños,
¡miel sobre hojuelas! … Con su necedad,
señor Casado, subir más peldaños
en Política, no se llame a engaños,
ha escrito usted, para la posteridad,
su propio epitafio: … ¡Bendita soledad!.
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