Ni quito ni pongo rey,
Pero ayudo a mi señor;
Mas, no teniendo el honor
De ser él oro de ley,
Si le ayudo es peor;
Siendo lo suyo el mentir,
Sólo me queda decir,
Que este cambio de opinión,
No tiene otra razón,
Que lo suyo es morir
Políticamente, pues,
Cual los ríos a la mar
Derechos van a se acabar,
Como el Sánchez también es
El cauce para engañar,
Coger las de Villadiego,
El dejarlo para luego,
Será peor para él:
No sólo cama y mantel,
Perderá también su ego
De embustero compulsivo,
Cuyo ejercicio diario
Le sirve de estipendiario
Para mantenerse vivo;
Que el Servicio Funerario
Se lo está tomando en serio,
Lo delata el rostro serio,
Que tiene al ver su futuro,
Que, aunque parezca muy duro,
No es otro… ¡que el cementerio!.
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