De la Política, las dos acepciones,
La 1 y la 2, que la RAE admite,
A la par las dos y sin restricciones,
Si una es como doctrina, al quite
La otra, ya como actividad,
Exhibiendo siempre en su convite,
Su total y plena consanguinidad
Con la ciencia y con el oficio,
Respectivamente, con equidad;
Dicho, aunque sea a beneficio
De inventario, sinónimos de frente,
De espaldas u otro trato vitalicio;
Con estos antecedentes, presente
Tenemos a la Irene Montero,
Que de toda ciencia está ausente,
Y cuyo oficio es tan de avispero,
Que, donde posa, levanta ampollas;
Si encima dejamos que un embustero
Sea quien del Gobierno cuece en sus ollas,
Sin caldo alguno, su pobre puchero,
Quien se lo trague, de una vez entero,
O a sorbos, -no solo estos cebollas
Del mismo huerto-, son, sin ningún pero,
En el cuello con las mismas argollas,
Sino, todos a un tiempo, … ¡gilipollas!,
Que, tiempo ha, … ¡se les ha visto el plumero!.
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