Ya lo que nos faltaba por ver y oír:
Que la Llop, rindiendo honor a su apellido,
Le aullara a Feijóo, con la pretensión
Absurda de obligarle a huir,
Tras el evidente triunfo obtenido
En el Senado frente a un Sánchez remolón,
Que en vez de defenderse como el elixir
De España, se pasó a Jefe de la Oposición;
Que una Ministra de Justicia, en cuyo oficio
Debe hacer gala en todo y sobre todo,
Tanto de la templanza como de la equidad,
Que se rompa la gutural en beneficio
De una parte, claro que de la suya, el modo
Se sabe de que lado cae siempre la verdad,
Porque, convertido su amo en un Ecce-homo,
Con Feijóo, ¡cómo no!. … ni perdón ni piedad!;
Señora Llop, o a lo mejor señorita,
-En lo que a mi toca, me importa un pimiento,-
En cualquier caso, me da que ha dado una coz,
Su señoría, en este caso, que concita
A esta reflexión ajena a cualquier cuento:
¿Es usted Caperucita o el Lobo feroz?;
No dude que su apellido es un elemento
Que le pone … ¡entre la pared y la hoz!.
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