O sea que, en el Treinta y Seis, -tenía yo ocho años-,
Los Rojos metieron en un convento de clausura,
Que servía de cárcel, por decir ¡viva Franco!,
A mi padre, ahora, con mis noventa y cuatro peldaños
De la escalera de mi vida subidos, jura
Esta panda que, sí en un arreón, me arranco
Y emulo a mi padre, me pasará lo mismo,
Más de sí no dan los engendros del Comunismo;
Pasé hambre y frío, tuve sarna y piojos,
Y el estigma de ser hijo de un prisionero,
Durante los tres años que duró aquella guerra,
Cuyo legado se apropian ahora los Rojos,
Y a los que, doblando la cerviz, sin ningún pero,
De este modo tan bochornoso se aferra
Por mantener el Poder, porque sin su apoyo,
Lo de Presidente, … ¡de pies y cabeza al hoyo!;
Pasará a la Historia el Sánchez como el peor
Presidente del Gobierno, entre otras causa, por
Haber pagado a los Rojos el enorme favor
De dejar que siga paseando alrededor
De la Moncloa, creyendo el imbécil que, a lo mejor,
Con sus altísimas dotes de prestidigitador,
Como la RAE al idioma, … ¡le dará esplendor!.
Más en Cartas al Director
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home