Una mentira, aunque se repita
Cien veces, sigue siento una mentira;
Ministra Rodríguez: ¿Me oye usted bien?;
Como el tren de Arganda, que ni anda ni pita,
Usted no es, desde luego, pues mira
Por donde, usted enoja más que cien
Cotorras cuando, no por ir de fiesta,
Sino por currar, se echa uno la siesta;
Sepa que antes que exigir al de enfrente
Que deje limpia de polvo y paja
Su casa, -la primera en la frente-,
Ministra Rodríguez, ¿me oye usted bien?,
Hay que limpiar la propia, lo cual encaja,
Sin lugar a duda, que le va el vaivén,
Con su más que justificado tesón
De primero cumplir la Constitución;
Y luego, -la segunda en la boca-,
Hacerla cumplir, sin darse usted cuenta
Que mueve ficha donde no le toca;
Ministra Rodríguez: ¿me oye usted bien?;
Que cambia de sexo y se sube al tren
Del cura que mandaba de palabra
Ser casto, y, de hecho, él jodía hasta la cabra;
Ministra Rodríguez: ¿Me oye usted bien?;
No me mire, señoría, con desdén:
“Quien no la cumple”, -hasta los ciegos ven
A su Narciso feliz en este edén-,
“Hacerla cumplir”, tiene al cien por cien
Que apearse en el próximo andén,
Y evitar … ¡que la frían en su propia sartén!.
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