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Fundación Independiente

Jorge del Corral: «¿Vuelve el humanismo a la empresa?»

Ahí cabemos todos, en presente, pasado y futuro

Jorge del Corral 06 Dic 2021 - 10:39 CET
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Cuando todo parecía apuntar a lo contrario, a la continua deshumanización y explotación del trabajador en beneficio del capital, el humanismo parece que vuelve a la empresa.

Es lo que defiende y alienta la Fundación Independiente, que preside con acierto Aldo Olcese Santonja.

Y para ello organiza desde hace años el Foro Humanismo y Empresa, para que sea esta última la que salve el humanismo, toda vez que se ha perdido en la familia y en la educación, sin visos de que lo puedan recuperar. Es un noble propósito para impedir que desaparezca “el cultivo o conocimiento de las letras humanas”, ó, en la segunda acepción del DRAE, el “movimiento renacentista que propugna el retorno a la cultura grecolatina como medio de restaurar los valores humanos”. Y para fomentar este objetivo, el Foro Humanismo y Empresa instituyó en su día el Premio al Líder Humanista, que en la edición 2021 ha recaído en Cristina Garmendia Mendizabal, bióloga, empresaria, ex ministra de Ciencia e Innovación y actual presidenta de la Fundación COTEC para la innovación, a quien se lo entregó el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida Navasqüés, en un impoluto acto en el Casino de Madrid.

La Fundación Independiente nació “para reivindicar el importante papel de la sociedad civil en una democracia vertebrada, así como para integrar las voluntades y aspiraciones de quienes, respetuosos con el poder constituido y sin menoscabo del papel insustituible de los partidos políticos en una democracia representativa, reivindican sin embargo un espacio civil en el que, con criterios propio, sea posible el planteamiento y la solución de los retos y desafíos que depara el presente y el futuro de la sociedad española”.

Y de acuerdo con este ideario y tras comprobar que los valores humanos se empiezan a perder en su primer valedor, la familia, y en su segundo mecenas, la educación, ha llegado a la conclusión de que desde la empresa es posible mantenerlos y hasta recuperarlos.

La tendencia global hacia la deslocalización de industrias, empujado por los cuatro males de las sociedades mercantiles contemporáneas que definió en 2018 Carolyn Fairbairn, ex directora general de la Confederación de la Industria Británica(CBI): “el colapso financiero, la primacía del valor para los accionistas a expensas de cualquier otro propósito de las empresas, la evasión de impuestos y los elevados salarios para los directivos” (y bajísimos para los empleados, añado yo), nos ha llevado a la situación actual.

A causa de la pandemia que sufre el mundo desde finales de 2019 y la consiguiente crisis sanitaria, económica, de abastecimiento y logística, se empieza a hablar de revertir la situación y regenerar el tejido industrial europeo y nacional con industrias nacientes como la biotecnología, la espacial, la de seguridad cibernética, y recuperar otras estratégicas como la alimentaria, la de semiconductores, la transición digital y la energética. Si esa naciente industria y las empresas más concienciadas, que aún las hay a cientos, mantienen además el humanismo en la empresa, solo nos faltará recuperar para la sociedad la filosofía, “la más noble, la más hermosa palabra, la única capaz de albergar el Occidente entero desde Moscú a Lisboa, desde Tesalónica a Valparaíso. Ahí cabemos todos, en presente, pasado y futuro.

O cabíamos”, como ha escrito Elvira Roca en “Réquiem filosófico”, denunciando la desaparición de los estudios de filosofía en Occidente para “entregarse a plenitud en los brazos de esa forma sublime de idiocia que es el olvido de todo pasado, juzgado como inútil y hasta ofensivo por una muchachada que a lo sobrealimentado une lo oligofrénico”. Pues seamos optimistas para no caer en la depresión.

JORGE DEL CORRAL Y DÍEZ DEL CORRAL

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