Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

A partir de ahora es imposible evitar que nadie pueda ver , oír, o conocer dónde estamos

La Agenda 2030 y Millán-Astray

Salvo que volvamos a comunicarnos mediante señales de humo

Antonio Gil-Terrón Puchades 09 Feb 2023 - 07:12 CET
Archivado en:

Más información

¿Tiene 15 segundos? Vea cómo Nadia Calviño lía una muy gorda con la cesta de la compra

Hace unos años, cuando uno quería un poco de intimidad, sin ser espiado a través de su propio teléfono móvil, tanto por hackers ilegales, como por legales al servicio de los diferentes poderes del Estado, no tenía más que sacar la batería de su terminal, y a partir de ahí era completamente imposible que nadie supiera, viera, o escuchara, nada que no quisiéramos.

Pero como el descaro y poco disimulo de ´ellos´, no tiene ni conoce límite ni medida, los nuevos teléfonos móviles están diseñados de modo y manera que es imposible sacar la batería sin destrozar el aparato.

Alguno me dirá que la solución está en utilizar los móviles anteriores; aquellos que sí que se podían abrir y sacar la batería. Pero va a ser que no, ya que estos engendros del diablo están diseñados con un perverso diseño inteligente, que hace que a partir de los dos años, ´peten´, obligándote a adquirir uno de los últimos modelos homologados por el Nuevo Orden Mundial y su satánica Biblia llamada  AGENDA 2030.

Pero justo es reconocer que si  algo intrínseco tiene la AGENDA 2030, amén del mandil, la escuadra y el compás, es el haberle restado resquemor y pena, al indefectible hecho de morir.

Al final, cuando nos demos cuenta que ´eso´ de no tener nada propio, y comer gusanos, no nos reporta nada de la felicidad prometida, posiblemente terminemos gritando aquel ¡VIVA LA MUERTE! que inmortalizó el héroe Millán-Astray, anticipándose en 100 años a lo que el destino, el diablo y sus sátrapas,  terminarían por hacernos gritar en el siglo XXI.

A partir de ahora es imposible evitar que nadie pueda ver , oír, o conocer dónde estamos, salvo que volvamos a comunicarnos mediante señales de humo.

Más en Columnistas

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by