Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

¡PIM, PAM, PUM!

La coquetería al desnudo

Antonio Gil-Terrón Puchades 20 Abr 2023 - 07:00 CET
Archivado en:

Más información

Camino de la dictadura global

La coquetería nunca fue un atributo espiritual del ser humano, sino que es una consecuencia del instinto primitivo de reproducción que compartimos con el resto de animales irracionales.

En sí, el instinto de reproducción en el diseño de la Creación, no tiene otra finalidad que la supervivencia de las diferentes especies y su multiplicación. Sin embargo la especie humana ha sido la única capaz de transformar lo que era un medio (el placer del acto sexual y toda la parafernalia del cortejo), en un fin en sí mismo.

En el ser humano, “el fin” (la reproducción de la especie) ha quedado relegado por “el medio” (el placer del acto), no habiéndose escatimado esfuerzos a la hora de intentar engañar a la Naturaleza con todo tipo de inventos, tamaños y sabores.

Pero centrándonos de nuevo en la coquetería, vemos que mientras medio mundo pasa hambre y va con las bragas raídas y los zapatos rotos, el otro medio dedica ingentes recursos económicos y tecnológicos, al negocio del culto al cuerpo; a saber: clínicas especializadas en retoques estéticos (barrigas, tetas, culos, etc.); blanqueamiento de la dentadura y el esfínter; ropa, zapatos, perfumes, joyería y bisutería, productos de belleza, etc. Y todo eso está muy bien, por aquello de que se generan puestos de trabajo y riqueza.

La pregunta que me hago es si no hemos trastocado la escala de valores que debería diferenciar al ser humano del resto de las especies animales. Porque a la marcha que vamos, comienza a ser realidad aquel chiste de hace unos años que decía que los laboratorios farmacéuticos dedican más recursos a la investigación contra la disfunción eréctil del hombre, que a erradicar el alzhéimer, por lo que hoy en día nos podemos encontrar con señores de 80 años con el pene erecto, pero que no recuerdan para qué sirve.

Francamente, si esto es la vida… si esto es todo; si para esto hemos venido al mundo, uno se pregunta para qué tanto estudio, esfuerzo y sacrificio; para qué tanto dolor y malos tragos…

La verdad es que si no fuera por el sentido que tengo de la vida y su proyección más allá de la muerte, la existencia humana me parecería una burla; una broma de mal gusto con un final tan estúpido como deprimente.

Más en Columnistas

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by