¿Recuerdan quién dijo que su primera decisión como presidente iba a ser cambiar el colchón?
Una ´profunda´ frase que hubiese hecho las delicias de los guionistas de ´BIENVENIDO MISTER CHANCE´.
La genialidad o simpleza de un pensamiento, recogido en una frase, no la da su profundidad o sosería, sino su autor. Por muchas genialidades que diga un tonto, para la gente seguirá siendo un tonto que dice tonterías; por el contrario, cualquier majadería que diga un divo consagrado, automáticamente pasará a formar parte de la Historia del Pensamiento Humano.
Quienes no entran en esa liga de divos consagrados, son los sátrapas, por más subvenciones que aflojen. Pero no hablemos de personajes efímeros, cuyo legado a la memoria histórica no trasciende más allá de provocar pesadillas nocturnas entre aquellos que los sufrieron; y, obviamente, tan solo mientras esa generación viva. Hablemos pues de los auténticos divos.
Blaise Pascal, en su obra “La certeza y la duda”, escribió: “NEGAR, CREER Y DUDAR, SON AL HOMBRE LO QUE CORRER AL CABALLO”.
Y saltar, comer, y mear, son al perro lo que correr al caballo, contestaría yo. Y es que uno, en su torpeza es incapaz de apreciar la profundidad filosófica de muchas de las ´brillantes´ frases que circulan por el mundo desde hace siglos, y que hoy -gracias a las redes sociales y el merchandising- las tenemos impresas hasta en los rollos de papel higiénico, lo cual, teniendo en cuenta la ´trascendencia´ de muchas de esas frases, tampoco es que me parezca ´irreverente´.
Pascal integra en su frase las únicas tres posturas que puede adoptar el hombre frente a lo etéreo. Negar, creer, dudar, son posturas únicas e incompatibles entre sí, porque quien cree no duda ni niega; quien niega, ni duda ni cree; y quién duda, ni cree ni niega; así que al final poca novedad nos aporta el filósofo con su ´brillante´ frase, y la única lección que podemos sacar de todo esto es que un nombre famoso es capaz de permutar una simpleza en una ´genialidad´.
Sobre la estupidez humana y el divismo, existe una magnífica película titulada ´BIENVENIDO MR. CHANCE´, interpretada por Peter Sellers, en la que nos percatamos de cómo el grado de estupidez del ser humano puede llegar hasta el infinito y más allá. ¿Se dan cuenta de la estupidez que acabo de decir? Pues eso.
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