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Y fundidos en un suspiro, volaremos más allá de este maldito valle de sombras que en su soledad siniestra, aullando quedará, royendo entre sus fauces nuestros viejos huesos cansados…, como si ello importara ya.
Vuela alma peregrina sin mirar atrás, que aún nos quedan muchas vidas que morir, muchas muertes que vivir; muchos cuerpos que ocupar; mucho amor que dar, en otro tiempo, en otro lugar.
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